Marchar por las personas, por el matrimonio igualitario.

El sábado pasado, 22 de agosto de 2015, muchas personas salimos a la calle en Guadalajara, Jalisco, a marchar en exigencia para que la legislación local se actualice en materia de matrimonio igualitario, ya que como señala la Suprema Corte de Justicia de la Nación para todo México, es inconstitucional negar la unión entre personas del mismo sexo. En palabras llanas, que cualquier pareja, formada por personas del mismo sexo o diferente, puedan unirse bajo el amparo que suponen las leyes civiles y laicas de este país.

También fue una respuesta a la marcha conservadora que tuvo lugar el 25 de julio pasado, en donde muchas personas (lamentablemente) se escudaron bajo el pretexto de que “Jalisco es uno por los niños” para hacer gala de la discriminación que existe por la diversidad sexual. Califican a ésta como anti natural, pero se nota que no leen ni un libro, ya que la ciencia nos muestra cómo en la misma naturaleza se dan encuentros de todo tipo. Es lo más natural.

Lo más claro para demostrar la discriminación e intolerancia de las personas que insistían que “Jalisco es uno por los niños” es un elemento que proporcionaron ellos mismos: defendieron que  la familia es sólo una, formada por padre, madre e hijos. Por otro lado, quienes marchamos por el matrimonio entre cualquier pareja que así lo desee, estamos conscientes de que familias hay tantas y diversas: mamá, papá e hijos; tía, sobrina y abuelo; mamá, mamá e hijo; papá, papá e hija; abuela, nieta y nieto; papá e hijo; mamá e hija; y así puedo seguirme con una larga lista de variantes, las cuales es necesario que quepan en esquemas legales para la protección que merecemos por parte del Estado.

En un principio me pareció poca gente la que comenzaba a tomar el espacio público en busca de visibilidad (que tanta falta hace hoy que es difícil ver hasta lo que pasa frente a nosotros). Pero conforme el contingente avanzó, tuve el gusto de ver que más personas se sumaban y, sobre todo, que tenían diferentes perfiles, de todas edades, de todas preferencias sexuales, familias, parejas, amigos, colegas.

 

 

Es importante señalar lo crucial de exigir la inclusión en materia de derechos de todas aquellas poblaciones vulnerables y vulneradas. No necesitamos ser gay para unirnos a esta causa. Es cuestión de derechos humanos. Nosotros los humanos nos reconocemos por la otredad, es lo que nos da el significado. Y si no nos pronunciamos por ello, no sé qué hacemos viviendo. La neta.

Para cerrar, les dejo algunas de las causas enumeradas por algunas de las asociaciones que apoyaron la marcha. Son bien bonitas y ciertas:

  • Por un Estado Laico
  • Por el reconocimiento a todos los modelos de familia
  • Por el derecho a todos los derechos
  • Por los derechos de las niñas y niños
  • Por educación para la sexualidad científica y laica en las escuelas.
  • Por el derecho a decidir como vivir y como formar nuestras familias.
  • Por el derecho a la propiedad de nuestros propios cuerpos
  • Por una Justicia social

 


Con información de Informador

 

 

 

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