#BeKindRewind: ‘La Mosca’ de David Cronenberg

the_fly_poster

Cada mes les vamos a traer esta sección: Be Kind Rewind, donde daremos una reseña sobre una película no necesariamente reciente (de ahí el nombre, plop). Esto para darle una nueva revisión a clásicos y no tan clásicos, películas que necesitan ser vistas de nuevo y comprobar que lo viejo no es sinónimo de malo. Ahora toca de hablar del clásico ochentero de horror que es La Mosca (The Fly, 1986).

David Cronenberg, director de la cinta en cuestión, es un cineasta poco convencional. Nacido en Toronto, Canadá, sus primeros pasos en el mundo cinematográfico se vieron marcados por trabajos de ciencia-ficción y horror. Es un autor conocido por el concepto de la nueva carne (se eliminan las fronteras de lo mecánico y orgánico, hombre-máquina) y la influencia que éste tuvo en su filmografía, la cual es de las más interesantes del cine. En sus historias regularmente encontramos a personajes que enfrentan al miedo, y atestiguamos un viaje de autodestrucción y/o redescubrimiento físico y psicológico, que puede acabar en la muerte; así que no es raro encontrar en sus películas elementos como la violencia, el sexo o las adicciones llevadas al extremo.

fly_david

En 1986 conoció su mayor éxito comercial hasta el momento con La Mosca, remake de una notable película de serie B de los 50’s, conocida por su peculiar trama y la actuación del legendario Vincent Price, aunque no como protagonista principal. En ella éramos testigos de las consecuencias por la transformación que sufre el Dr. Andre Delambre (David Hedison) a causa de un accidente en un experimento que realizaba para mostrar que su invento, un teletransportador, funcionaba con éxito. Una mosca accidentalmente se vuelve parte del proceso lo que ocasiona que entre ella y el doctor haya un intercambio: ahora él tiene la cabeza y una pata de la mosca, y la mosca tiene la cabeza y el brazo del doctor. La única forma que tiene para poder salvarse es que su esposa Helene Delambre (Patricia Owens) le ayude a encontrar a la mosca para revertir el proceso.

Cronenberg originalmente no se iba a encargar de realizar el remake, ya que estaba atado a otro proyecto de ciencia-ficción: El Vengador del Futuro (Total Recall, 1990), pero por razones terminó fuera de ésta y retomó la oferta que le habían ofrecido para encargarse de La Mosca, no sin antes reescribir el guión en el que Charles E. Pogue y el co-productor Kip Ohman ya habían trabajado y con el cual consiguieron luz verde para el proyecto. El resultado, adelanto, es una de las mejores películas de horror y ciencia ficción de esa década, así como uno de los mejores filmes del director canadiense (y para el que suscribe, su favorita).

La Mosca, una historia de amor y horror.

the-fly-1986-jeff-goldblum-geena-davis

La película inicia con una declaración de intenciones. Vemos a Seth Brundle (interpretado por Jeff Goldblum) mantiene una conversación con la periodista Veronica Quaife (Geena Davis, curiosamente los dos eran pareja fuera del rodaje), sobre su ambición de cambiar al mundo como lo conocen, a la vez que demuestra sus deseos de conquistarla, cosa que sucede casi de inmediato. Salto al departamento donde tenemos la revelación más importante: dos portales (llamados “telepods”, con formas que remiten a un especie de vientre) donde el protagonista logró obtener la teletransportación. Veronica, quien había aceptado la invitación bajo el pretexto de escribir una historia extraordinaria, irónicamente termina asombrada por la anterior revelación. Todo en los primeros minutos de la película.

A partir de este momento somos testigos de la lenta e inevitable transformación física y psicológica de Seth, desde su personal punto de vista como desde la perspectiva de Veronica, la compañera de viaje y amor que está a su lado en todo el camino. Y es aquí donde se puede encontrar uno de los puntos más flojos de la película, ya que la relación entre ellos dos comienza de forma tan rápida y abrupta, que por momentos se hace difícil creer en la forma que los dos se entregan por completo; pero es gracias excelente hacer de los dos protagonistas (sobre todo Goldblum, posiblemente en su mejor papel), así como la química que ambos derrochan en la pantalla, es que creemos por completo que los dos, sino son almas gemelas, sí dos amantes encontrados por la casualidad. Pues esta historia antes que nada es una historia de amor. El duro enfrentamiento que dos personas sufren al encarar lo inevitable.

the fly 3

Todo esto es representado en el momento del accidente donde Seth, a diferencia del filme original, queda fusionado con la mosca que se ve envuelta en medio del proceso de teletransportación, y en lugar de mostrar los efectos de forma inmediata comienza una lenta e inevitable transformación, primero dotado de habilidades sobrehumanas, alimentando su enorme deseo de cambiar el mundo. No tarda mucho en darse cuenta que empieza a dejar de ser humano, para convertirse en la mosca. Todo se desmorona.

“Lo que digo es que soy un insecto que soñó que era un hombre, y lo adoró, pero ahora el sueño ha terminado y el insecto está despierto”

Asombrosa y espeluznante nueva carne

Podría ser difícil decir qué apartado es lo mejor de la película, y en cuál es donde encontramos la principal fortaleza de ésta, pero es claro que es en la puesta en escena de Cronenberg, así como su terrorífica visión de la lenta transformación de Seth donde vemos los puntos más altos de dramatismo, tensión y terror. No caben espacios para momentos muertos o alargados en exceso ya que el cineasta no deja que en ningún momento decaiga la trama. Posiblemente lo más flojo es cuando nos aleja del eje principal y vemos la historia paralela de Veronica con su ex-pareja, Stathis Borans (papel que desempeña John Getz de manera desdibujada y hasta torpe), en medio de su lucha por tratar de resolver que su mundo no se esté desbaratando. A pesar de estos puntos bajos, el ritmo que el canadiense compone a través de todo el metraje está tan perfectamente llevado que es difícil llegar a aburrirse, sentirse antipático con lo que sucede, o no tener interés por lo que le pasa a cada uno de los personajes, incluído a Stathis, que toma una relevancia importante en el tramo final y donde sus acciones hacen que termine por importarnos.

Davis.TheFly

Pero todo esto no serviría de tanto si no se complementara con la excelsa labor en los efectos especiales (cuando el CGI estaba en pañales y faltaba mucho para su revolución y madurez), sobre todo en la labor de maquillaje realizada por Chris Walas y Stephan Dupuis, quienes recibieron al Oscar al Mejor Maquillaje por su trabajo. Simplemente espeluznante, grotesca y terrorífica la forma en que vemos como el físico de Seth empieza su metamorfosis de hombre a monstruo, siendo en más de una ocasión muy explícito, sin caer nunca en el horror gratuito y fácil. Pero recalar que, sobre todo, es en el destino final donde vemos las consecuencias absolutas de lo acontecido, y esto se vuelve uno de los momentos más terroríficos y tristes que ha dado el cine en toda su historia. Es completamente alucinante.

seth-brundle-in-the-fly

En conclusión, La Mosca es una película extraordinaria, tanto en su concepto como en su desarrollo. Directa y sin medias tintas, para un servidor es el pináculo de lo que el cine de David Cronenberg ofrece (ofrecía al menos) y el ejemplo perfecto de porqué es uno de los más importantes directores que ha tenido el mundo cinematográfico. Si no la han visto, no sé qué esperan.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *