‘La Chica Danesa’ Rumbo al #Oscar2016

the-danish-girlFalta poco menos de un mes para que se lleve acabo la para muchos aclamada entrega de los premios Oscar en su 88a edición, es por ello que queremos traerles un pequeño recuento de algunas de las películas más destacadas que se encuentran nominadas a tan aplaudidos y criticados premios. No serán todas las que hay, pero el sentido de esto no es extendernos y abarcar todo lo que acontece a dicha entrega, sino hablar de aquellas que, por las razones que sean, se han ganado la atención tanto mediática como la de los espectadores, además de que no hemos podido darles un visionado a casi ninguna de las películas.

Esta primera entrada la dedicaremos a uno de los estrenos más sonados de esta temporada, al menos hablando del territorio mexicano ya que dicha producción no tuvo una gran acogida en su estreno en los EEUU u otras partes del mundo. ‘La Chica Danesa‘ es la última producción a cargo del oscarizado Tom Hooper, estatuilla que se llevó gracias a ‘El Discurso del Rey‘. Estas dos películas guardan bastantes semejanzas: ambas son biopics históricos centrados en el drama personal de sus protagonistas, causado por un gran problema que les vuelve la existencia un martirio, así como el arduo camino que deben recorrer para poder cambiar su vida, claro, siempre acompañados de sus seres más importantes y queridos. Lamentablemente ‘La Chica Danesa’ se queda a medio camino, y ahí en donde ‘El Discurso del Rey’ llegaba a funcionar (es una película correcta, sin más), aquí falla ruidosamente, apostando por el drama fácil y alejándose de la emoción y empatía que la historia pretendía hacernos sentir.

El que mucho abarca…

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El mayor problema de la película es su guión. Escrito por la mano de Lucinda Coxon y basado tanto en la novela de ficción de David Ebershoff como, ligeramente, en sucesos reales, nos cuenta la historia de Einar Wegener (Eddie Redmayne que dudo se lleve el Oscar) – la primera persona que se realizó una cirugía de cambio de sexo – y de su esposa Gerda Wegener (Alicia Vikander, por mucho lo mejor de la cinta). Ambos son una pareja de pintores que viven cómodamente en la capital de Dinamarca donde Einar goza de cierto éxito gracias a sus pinturas paisajistas, mientras Gerda lo tiene más difícil: su obra no es aceptada tan fácilmente por su agente lo que le impide que pueda ser expuesta en una sala de arte, y mucho menos vendida. Convenientemente, y sin razón alguna más la de volver predecible la trama, se deja en claro que lo que ella necesita es una buena modelo para poder crear mejores obras. Modelo que rápidamente termina siendo su adorado esposo, y que solo es posible ser cuando toma el papel de Lili Elbe, la mujer que en realidad es y cuya existencia todos desconocían.

A partir de aquí la película se preocupa más por mostrar la forzada evolución de ambos personajes – diciendo poco con la narrativa de las imágenes o cayendo directamente en lo reiterativo – que en mostrar su desarrollo interno, así como el de sus motivaciones. No quiero caer en spoilers pero por dar un ejemplo, al inicio de la cinta el momento en que Einar tiene su primer contacto con ropa femenina no tiene la fuerza suficiente para hacernos sentir esa conmoción que demuestra el personaje. Y es que la película en todo momento hace uso de arquetipos, momentos y situaciones ya conocidas, lo que termina jugando en su contra ya que por culpa de esto gran parte del metraje se vuelve demasiado predecible y en varios momentos aburrido.

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Pero no solo es su guión, Tom Hooper tampoco es que arriesgue demasiado y su puesta en escena se queda en todo momento en lo más académico posible, limitándose a unir con coherencia todas las situaciones que viven los protagonistas, pero sin la potencia necesaria para retratar el camino tan difícil por el que la pareja supuestamente está atravesando. No es que caiga en la mediocridad ni mucho menos, pero no sale de la zona de confort de la profesión. Ni hablar de los apartados técnicos más importantes: música, cinematografía, montaje y demás, impecables cada uno en lo suyo pero nada que destaque sobre la media. Lo menos que se espera de una producción profesional, vaya.

Poco aprieta (pero aprieta)

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Afortunadamente la química que hay entre la pareja protagonista (al inicio al menos, y cuando Einar tiene más tiempo en pantalla), ayuda a generar empatía por ellos. Pero sobretodo es el papel de Gerda el que mejor dibujado se encuentra, gracias a la buena actuación realizada por Alicia Vikander. Al margen de que está limitada por el propio guión, la actriz sueca sabe sacar provecho de las situaciones en las que su personaje se ve envuelto, creando tanto a una artista talentosa, como a una esposa insegura, o a una mujer desconsolada; todo por el cambio repentino que vino a transformar radicalmente su vida, cambio que ella misma incitó desde la ignorancia del porvenir. Radical también la transformación física del personaje de Eddie Redmayne, entregado al papel aunque, a diferencia de su compañera de reparto, su Lili está saturada y su evolución no solo no es natural, sino que en varias ocasiones cae en el melodrama más simple, dando por momentos la sensación de que atraviesa por un problema de personalidad y no de identidad. Se limita demasiado volviendo al personaje que más debería conmovernos en el más forzado de todos. Sobre los demás no hay mucho qué decir: si no son anecdóticos, son meros individuos que se restringen a ser el fondo (muy plano) al servicio de la figura.

‘La Chica Danesa’ termina muy lejos de sus pretensiones, que a priori parecían muchas. Aspirar a contar un suceso tan importante, no solo para la comunidad transgénero, sino para la sociedad en general, tocando temas como el de la sexualidad, género e identidad, no es poca cosa. Al final es una película que busca ser políticamente correcta, martirizando e idealizando a un personaje que, sobra decir, pocos conocíamos y probablemente seguimos sin conocer del todo. Gracias al cosmos tenemos Wikipedia para arreglar eso.

 

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