Reseña ‘Capitán América: Civil War’

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El pasado fin de semana llegó a la cartelera mexicana la última gran producción de Marvel-Disney: Capitán América Civil War. Ya es la treceava película del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU por sus siglas en inglés) y se estrenó rompiendo récords de taquilla en nuestro país, además está siendo considerada por la crítica especializada como una obra definitiva del género. Y vaya que estamos ante un buen entretenimiento con grandes momentos, donde brillan sus protagonistas y (no todas) las bien ejecutadas escenas de acción, además de salir airoso adaptando una trama que implicaba grandes cambios logrando mantener la esencia y entregando un filme que entra directamente entre lo mejor de Marvel. Pero hay que ser realistas, Civil War se queda peldaños abajo de ese reducido grupo de películas sobresalientes del MCU (y ni hablar de todo el género) por culpa de una superficialidad de la que ya sufría su contra parte comiquera y de que sus pretensiones aspiraban a más, volviéndola una lluvia de ideas interesantes que muchas veces sólo se quedan en eso. Un mal que viene cometiendo Marvel con la mayoría de sus películas y parece que no quiere corregir. Por cierto, de aquí en adelante encontrarán ligeros SPOILERS.

Vigilando a los Vengadores

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Todo parte de una premisa muy interesante: ¿Quién vigila a los vigilantes? No, no tiene que ver con Watchmen pero hasta cierto punto intenta hablar de algo similar a lo expuesto en la obra de Alan Moore. Aquí se colocan a los Vengadores en un enfrentamiento ideológico a causa de los sucesos ocurridos en películas pasadas (Nueva York, Soldado de Invierno y Ultrón), así como en lo que ocurre en la intensa y caótica secuencia de apertura: una misión que termina en éxito pero con bajas colaterales a causa de una bomba suicida que termina con la vida de un villano desaprovechado (no siendo el único personaje desaprovechado de la película). Dicha secuencia sólo sirve en la trama para cuestionar al equipo sobre sus actividades, a pesar de haber recuperado lo que parece una sustancia potencialmente peligrosa para la humanidad, y de la cual no volvemos a saber nada.

Es cuando entra en escena el polémico Acuerdo de Sokovia que obliga a los Vengadores a rendir cuentas a los gobiernos de las Naciones Unidas y que los vuelve agentes que sólo pueden actuar cuando así les autoricen. Por un lado Steve Rogers cuestiona la naturaleza y aplicación de dicho documento pues parece implicar aceptar la responsabilidad de los actos criminales que combaten, pero uno puede darse cuenta rápidamente que las motivaciones del Capitán para cuestionar el acuerdo no son lo suficientemente coherentes con el personaje y sus acciones. ¿Por qué no aceptar un acuerdo que trata de evitar que haya menos daño colateral y menos víctimas inocentes? Su único argumento es que puede haber alguna situación en la que deberían presentarse pero puede no los dejen. Por otro lado Tony Stark cree que es una situación inevitable y que es mejor aceptar ahora dicho acuerdo porque después alguien más los puede obligar, y esto tampoco tiene mucho sentido siendo la ONU y el gobierno de EEUU quienes piden a los Vengadores a firmar el documento sí o sí, sin alguna otra alternativa más que el retiro. Incoherencias así nos encontramos en toda la película, pero a pesar de ello el conflicto funciona no solo porque logran cimentar las bases de cada bando, sino porque es un problema que se viene sembrando en películas anteriores.

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El primer acto se resume en poner sobre la mesa todas estas motivaciones, y al margen de todo los hermanos Russo lo hacen bien. Las situaciones de debate y discusión están perfectamente contrapuestas a las secuencias de acción que hacen a la trama avanzar y darle peso dramático a las posturas de los héroes. Podemos tener un equipo preferido, pero no por eso sentimos menos empatía por las razones del contrario, además que la inclusión del villano en turno, Zemo – interpretado de buena forma por el más desconocido que conocido Daniel Brühl (muy buen actor por cierto) – cuya historia y plan van desarrollándose paralelamente con algo más de cautela, nos da la información suficiente para no culpar del todo a los superhéroes. Esto también ayuda a que el efecto sorpresa no sea predecible, e influye lo suficiente para que los dos bandos terminen por llegar a ese enfrentamiento que todos esperamos. Pero el segundo acto, sobre todo cuando el personaje de Bucky termina por ser la manzana en discordia, tira por la borda lo anteriormente planteado y vuelve el conflicto de algo ideológico, político y social (más de una hora se enfoca a eso) a uno meramente personal. A Capitán América solo le interesa defender a su amigo de la infancia y que no pise la cárcel, y Iron Man termina por legitimar una caza de brujas donde no les importa que el Soldado de Invierno sea una víctima de Hydra y su lavado de cerebro, todo por la infundada culpa que siente por la muerte de un estudiante. Absurdo.

Nuevos conocidos y viejos conocidos

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Un punto a favor y que generó mucha expectativa es la inclusión de los nuevos personajes. La introducción de Spiderman está muy bien resuelta y sirve como pequeño avance de lo que nos espera en su nueva película en solitario, desgraciadamente su inclusión en el conflicto está metido con calzador, al igual que la de otros personajes como Ant-Man y Hawkeye. El segundo tiene algo más de sentido pero sigue siendo un personaje secundario que no aporta mucho, mientras que el primero decide entrar a la lucha por razones tan absurdas como que es fan de Capitán América y nada más. Por otro lado Black Panther brilla por méritos propios y es uno de los personajes mejor aprovechados. Su participación no se limita al cameo, sus razones están bien establecidas y es parte importante dentro de la esperada pelea y resolución.

Pero estos aciertos costaron, y quienes terminan pagando son héroes tan interesantes como desaprovechados. Visión y Wanda protagonizan buenos momentos que daban para más. Empezamos a ver, aunque poco, una creciente relación entre ellos; pero más interesante es cuando ella decide no ser parte del plan de Tony Stark y se atreve hacerle frente a Visión, en una escena que parecía un preludio a un combate que nunca sucede. Esto me lleva al confrontamiento principal y por el que muchos fuimos al cine: la pelea en el aeropuerto. La escena cuenta con los mejores momentos de la película, con una acción mucho mejor planeada que el resto, con momentos sorpresivos como la gran participación de Ant-Man o secuencias emocionantes como las peleas donde participan Spiderman y Black Panther. Pero también aquí se muestran los puntos más débiles que se ven reflejados en toda la película, como el hecho que Visión y Wanda muchas veces no salen a cuadro; por momentos hace que uno se pregunte qué demonios se encuentran haciendo. Al final da la sensación que no supieron qué hacer con ellos y por eso mejor que salgan lo mínimo en pantalla. Algo decepcionante ya que una hipotética pelea entre los dos hubiera dado para mucho, y el nivel de la secuencia hubiera aumentado exponencialmente. Otro punto en contra es que la lucha termina sin mucho riesgo; sí, no es un mal final para la pelea, pero no toman riesgos y termina sabiendo a poco, porque ni el error de Visión ni la caída de War Machine son suficientes para terminar de romper la relación de los héroes, por mucho que la película no se canse de decir que el grupo está quebrado.

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Sinceramente muchos de estos errores no terminan de hacer mal a la película, pero eso se lo atribuyo a que sentimos apego por los personajes no solo porque llevamos 8 años conociéndolos, sino por lo entregados que están cada uno de los implicados. Y se nota que les gusta mucho su respectivo personaje. Scarlett Johansson vuelve a ser de lo mejor con uno de los personajes con más conflictos a pesar de establecer su bando. Chadwick Boseman interpreta a Black Panther, quien tiene cierto acercamiento a Black Widow tanto en la historia como en personaje, y de igual forma funciona de maravilla volviéndolo de lo mejor de la película. Un escalón abajo queda Tom Holland como Spiderman. Lo único malo, como ya dije, es que se siente como un cameo forzado, aunque su introducción está genial porque el actor lo hace muy bien (puntos extras por Marisa Tomei como la renovada y sexy Tía May). Es muy poco para juzgar o considerarlo el mejor Spiderman pero deja buen sabor de boca (personalmente me sigo quedando con el Spiderman de Sam Raimi).

Anthony Mackie como Falcon sigue como secundario pero creo que sale mejor parado que, por ejemplo, Hawkeye, quien por cierto vuelve a ser bien interpretado por Jeremy Renner a pesar de que sigue sin resaltar. Algo similar pasa con Don Cheadle como War Machine: bien pero hasta ahí. Sebastian Stan es Bucky y con todo y que lo limitan a correr y golpear, su conflicto interno lo lleva muy bien. Paul Bettany como Visión y Elizabeth Olsen como Wanda hacen lo que pueden con lo poco que les dan, son los personajes que más me decepcionaron pero por lo desaprovechados que están. Paul Rudd lo mismo, pero gracias a la pelea es que brilla mucho. Chris Evans sigue correcto como Capitán América, pero se nota el gusto que le tiene al personaje lo que ayuda en su interpretación y logra mantener el show cuando las secuencias se centran en él.

Pero al final el que se vuelve a robar la película es Robert Downey Jr. Tanto así que la película pudo haberse llamado Iron Man Civil War y creo que no habría diferencia o incluso tendría más sentido (tampoco habría problema que la llamaran Avengers 2.5, pero bueno). No solo es el que tiene más minutos después del Capitán, sino el que termina por tener más importancia en toda la película, y es parte clave para la resolución final. La última pelea cuenta con la suficiente fuerza narrativa gracias al buen villano que termina siendo Zemo (aunque ni él se salva de las inconsistencias), así como por los tres héroes implicados y la correcta puesta en escena de los hermanos Russo, lo que la vuelven uno de los mejores momentos que nos ha dado Marvel en el cine. Esto deja las cosas muy interesantes para el futuro de los Vengadores y es un buen inicio de la Fase 3.

Diversión y entretenimiento sin riesgo

Como conclusión, Civil War es una película que por méritos propios brilla lo suficiente para considerarla de lo mejor que ha dado la dupla Disney-Marvel. Muy entretenida, divertida y con grandes momentos, pero se queda lejos de ser la película definitiva de superhéroes por los errores que se encuentran en ella y el poco riesgo al que siguen apostando. Esto no solo es culpa de un guión mediocre tirándole a correcto o de la puesta en escena de los hermanos Russo que es buena pero impersonal, sino también por estar atada a un evento cinematográfico mucho más grande, y que poco a poco ha demostrado que Marvel no tiene un plan narrativo concreto como nos han venido diciendo desde hace mucho, más bien hay ideas generales al aire y que van resolviendo sobre la marcha. Esperemos que las siguientes producciones mejoren en ese aspecto, pero el hecho de que vengan más películas introductorias a nuevos mundos y personajes hace creer que esto se va a seguir alargando como el chicle. A ver si no se les rompe antes de tiempo.

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