Oscar 2017: la gala como reclamo social

“Los actores de carne y sangre son trabajadores migrantes. Viajamos por todo el mundo, formamos familias, construimos historias, construimos vida que no puede ser dividida.  Como mexicano, como latinoamericano, como trabajador inmigrante, como ser humano estoy en contra de cualquier forma de muro que quiera separarnos.”

– Gael García Bernal durante la 89ª entrega de los Premios Oscar

La noche del 26 de febrero se llevó acabo la Entrega de los Premios Oscar que celebra lo mejor del cine de 2016, y como cada año llegó con sorpresas, momentos para la historia y mucha, pero mucha politización. Y como nuestra intención no es reducir la gala al momento más incómodo y vergonzoso en la historia de la ceremonia, trataremos de sacar lo mejor que dio, enfocándonos en este halo de protesta política y social en la que se vio envuelta.

No es nuevo que la ceremonia, a través de quienes tienen la posibilidad de subir al estrado y hablar ante el micrófono, sea un escaparate del reclamo sociopolítico que está en boga, sobre todo por la tendencia de los artistas en Hollywood hacia ideologías más demócratas (aunque los dueños de la industria sean lo contrario). Se vio en la 45ª edición donde Marlon Brando rechazó el premio a Mejor Actor por El Padrino en protesta por el trato que se le daba a los Nativos Americanos en la industria hollywoodense; o en la 87ª entrega donde Patricia Arquette dio un discurso sobre la falta de oportunidades que sufren las mujeres en el rubro. Pues bien, en la ceremonia de este año no faltó la protesta que ya se tenía en mente desde semanas antes: Trump y su megalomanía y radicalismo frente a temas de odio entre naciones y personas.

Duro contra el muro… y contra la discriminación

El discurso pronunciado por el actor mexicano Gael García Bernal, después de entregar el premio a Mejor Corto Animado, fue el ejemplo más representativo contra la discriminación sistemática que, desde el gobierno de los Estados Unidos, se intenta materializar a través de políticas públicas que afectan a millones de inmigrantes (con especial puntería a latinos y musulmanes) que no tienen documentos de residencia, no importando si son una importante fuerza laboral en dicho país. Este pequeño discurso fue nuestro favorito pero claro que no fue el único; el director iraní Asghar Farhadi, quien ganó por mejor película extranjera, decidió no asistir por respeto a las personas de siete países con mayoría musulmana (incluido Irán) a quienes les prohíben la entrada a EU, y envío una carta que fue leída por dos iraníes estadounidenses. Otros hicieron lo propio como el anfitrión del evento, Jimmy Kimmel, quien en reiteradas ocasiones ridiculizó al actual presidente de los EU por medio de su ya distintivo sentido del humor.

Otro reclamo presente fue en contra de la discriminación a las personas de raza negra, a propósito del #BlackLivesMatter y del #OscarSoWhite que el año pasado inundó los medios por la falta de representación de afroamericanos en la entrega de los Oscars. Gracias a la nominación y obtención de premios de diferentes películas en varias categorías como Fences, Hidden Figures, pero principalmente Moonlight, se logró visibilizar tal discurso. Tan solo hay que darle otro vistazo a las palabras de la actriz Viola Davis cuando recibió el premio a Mejor Actriz de Reparto, para darnos cuenta de la importancia que sigue teniendo hoy en día hablar sobre cuestiones raciales. Cuestiones que parecieran estar resueltas pero que están más vivas que nunca, siendo Hollywood un reflejo perfecto de ello. Y es importante hablarlas porque al fin y al cabo el cine y las películas se tratan sobre sus personajes, sobre la gente.

Por otro lado, aunque no se pronunciaron acerca de ello, cuestiones sexuales no faltaron: Casey Affleck fue premiado a Mejor Actor por Manchester by the Sea en medio de la polémica en redes sociales sobre las acusaciones de acoso sexual en su contra. El premio fue merecido por su labor actoral, pero no se pueden ignorar las implicaciones externas y el hecho de que fue señalado por estas acusaciones. Antes de la ceremonia se hablaba que la Academia no debía premiar a personas que tuvieran tales cargos en su contra ya que era premiar sus acciones en lo global. Pero tal cual se refleja en la mayoría de los filmes y en el día a día de Hollywood, esos temas no son algo que importe mucho en la industria, a menos claro que así lo requiera el contexto en el que se desenvuelva la ceremonia. El colmo fue que seleccionaron a la actriz Brie Larson, defensora declarada de personas agredidas sexualmente, para que le entregaran el premio a pesar de su expresión de desaprobación al anunciar al ganador. Así mismo pasó en los Globos de Oro hace algunas semanas.

Noche de alegrías, sorpresas y Jimmy Kimmel.

La gala, a pesar de un ambiente que algunos podrían definir como políticamente correcto, se desarrolló sin ningún problema y sin caer en la pretensión absurda, y no cabe duda que gran parte de esto se lo debemos a la buena labor de Jimmy Kimmel. El conductor y comediante aprovechó y ofreció muchos momentos graciosos sin dejar de lado los temas que ya se han tocado en esta entrada pero sin caer en la provocación fácil. Una de las bromas más hilarantes fue cuando proyectó la pantalla de su móvil para ver cómo tuiteaba al presidente de los EUA por la falta de actividad de éste en la noche de los premios. Como bien se sabe, Twitter es la plataforma preferida de Donald Trump tanto para opinar de asuntos públicos, como para exponer posturas de calibre político e internacional, como para pelearse con celebridades. Como fuere, Kimmel salió avante y fue de lo mejor de la noche.

En cuanto a los premios se puede decir que en su mayoría fue una entrega justa dentro de lo que cabe y dejando a un lado que hubo películas, actores y apartados de producción que merecían nominación y ni eso obtuvieron, y solo unas cuantas estatuillas dejaron un sabor agridulce (Mejor Maquillaje se lo llevó Suicide Squad dejando en el camino a Star Trek Beyond, donde el trabajo fue infinitamente superior). Moonlight fue la gran ganadora al alzarse como Mejor Película después de que, por error, el premio iba a dar a La La Land, repitiendo un momento tan incómodo como el vivido en Miss Universo el año pasado; también se llevó el premio a Mejor Actor de Reparto para Mahershala Ali y Mejor Guión Adaptado juntando un total de 3 estatuillas. Le sigue La La Land que se llevó a casa 6 galardones quedando como la máxima ganadora de la noche. Los otros títulos más premiados fueron Hacksaw Ridge y Manchester by the Sea con 2 Oscars cada una.

Después de una noche memorable, por decir menos, los premios Oscar demostraron porqué siguen siendo una de las entregas más importantes en el mundo del cine (que no la mejor y aunque en su mayoría se enfoque a la industria hollywoodense). Las apariciones de diferentes voces, los discursos a favor de la igualdad y el respeto a la diversidad, pero sobre todo la influencia que ha tenido el cine estadounidense en el mundo, así como el reconocimiento a quienes hacen posible la creación de estas películas que nos emocionan, nos conmueven y nos cuestionan, es lo que hace grande al Oscar, aunque a veces cojean como en el caso de Casey Affleck y Brie Larson. Se puede hablar de que no premian lo mejor del año al reducirse a su propio mercado pero, además de que no es precisamente la pretensión de la Academia premiar lo mejor del cine mundial, también sería reducir su labor como reconocimiento cultural a obras artísticas que influyen en las personas, en las comunidades y sociedades, y que dejan una herencia social y cultural que marca generaciones y que crea pensamientos e ideas que enriquecen al ser humano.

Texto por: @Sezaruaugusuto y @alejandrotello


Sigan nuestras redes: Facebook y Twitter.