Una banda Trementina

La banda chilena de shoegaze/pop noise Trementina visitó México para presentarse en el Festival Nrmal, en las semanas previas a su gira por Estados Unidos donde comenzarían en el aclamado SXSW. Pero de manera inesperada las visas de tres integrantes fueron canceladas, con todo y con que ya se las habían otorgado, por lo que el plan que habían diseñado para girar durante mes y medio en EU se vino abajo.

A pesar de la reverenda jalada que les hicieron,Vanessa (voz), Cristóbal (guitarra), Lucas (bajo) y Andrés (batería) mantuvieron sus ánimos a flote y se presentaron en algunas ciudades del territorio mexicano. Los primeros shows fueron en la Ciudad de México: Foro Niza 40, Departamento, Foro Bizarro. Para después caer a Guadalajara, que fue donde tuve la oportunidad de verles el sábado 25 de marzo.

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Trementina

El venue fue el inmejorable Laboratorio Sensorial, en donde con una regularidad bastante aceptable se llevan a cabo eventos musicales de mucha calidad, además de albergar otras actividades relacionadas con el arte contemporáneo.

Un día antes del show en Guadalajara, Trementina lanzó su más reciente álbum «810» junto con el video del sencillo «Oh child», todo a través de su disquera Burger Records. Así que podríamos disfrutar de un show que tenía puras buenas recomendaciones y con el sazón del nuevo lanzamiento.

Norwayy

Norwayy

La banda tapatía Norwayy fue la banda encargada de abrir el show. Ya tenía algunos meses que no las escuchaba en vivo y fue muy grato presenciar cómo cada vez mejoran en su sonido, que se siente con más cohesión y variedad, resultado de arriesgar más el sonido con que se dieron a conocer a muchas personas en el último año y medio aproximadamente.

Por su parte, Trementina cautivó al público con su sonido melódico, dulce y estridente a la vez. Su set puso a bailar a lxs asistentes, y tuvo un timing perfecto. Además, su normcore style agregaba un plus para no quitar la atención del escenario.

 

@trementinanoise en @laboratoriosensorial #Guadalajara @panchafest @psiconautagdl

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A cuatro años de su creación, Trementina ha girado por algunas partes del globo terráqueo, entre ellas Japón (casi en sus inicios) en donde el bajista Lucas, según me contó en las chelas del post show, se encontró en la basura el jazz bass que trae justo ahora. Obvio tuvo que hacerle algunos ajustes y reparaciones, pero quedó en excelentes condiciones.

En cuanto tengan oportunidad de asistir a un show de Trementina, no duden en hacerlo. Se quedarán con un hermoso momento en su vida.

Les dejo su sencillo más reciente «Oh Child».

 


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#Opinión: Prioridades presupuestales: ciencia not found

Fuente: La Orquesta

Fuente: La Orquesta

Columna de opinión de Alejandro Tello publicada originalmente en La Orquesta

Tomo prestado la expresión clásica del teatro «mucha mierda», que significa desear suerte antes de la puesta en escena, para titular mi colaboración con La Orquesta sobre asuntos sociopolíticos. Pero he de aclarar que en esta columna, que se publicará cada quince días, la expresión tendrá dos significados: por un lado, el de protesta a causa de las críticas que se formularán, ya que en México y en el mundo hay mucha mierda por doquier; por otro lado, en el mismo sentido que en el teatro, el de desear buena suerte hacia aquellas personas o situaciones que se ven desfavorecidas dado el primer significado planteado.

Entrando en el tema que me motiva a escribir esta entrega, hay que remontarse a noviembre del año pasado cuando en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de 2017 se redujo la partida destinada al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en un 23% respecto al presupuesto al 2016. Entonces, dada esta reducción bastante sensible, se afectaría en gran medida el fomento al desarrollo de la ciencia y tecnología en el país que se realiza a través de diferentes programas como el apoyo económico para cursar estudios de posgrado (especialidad, maestría y doctorado), el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC), el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), fondos financieros de estimulo a la ciencia y tecnología en las empresas, desarrollo y mantenimiento de Centros y Grupos de Investigación, entre otros.

Después de toda la mierda por la reducción del presupuesto a Conacyt para 2017, había algo que se podía rescatar de tan lamentable situación: desde la Dirección general se tomó la decisión de no reducir los montos destinados a dos de los programas, el de becas para posgrado y el del SNI. Si bien no iba a aumentar, lo cual sería ideal, no se iba a reducir el apoyo hacia estos.

Pero cual es la sorpresa que desde hace varias semanas, en diferentes partes del país se ha levantado la voz dado que en muchas instituciones se han negado las becas a las personas aceptadas en programas de posgrado pertenecientes al PNPC. Instituciones de educación superior como la Universidad Veracruzana, la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco (UAM X), la Universidad de Guadalajara, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma de Sinaloa, entre otras, se enfrentan a esta situación y en diferentes medios de comunicación se ha denunciado el rechazo al otorgamiento de becas.

Estudiantes de la UNAM y la UAM X ya se han manifestado en contra de ello en las oficinas de Conacyt, también hubo una conferencia de prensa en la UAM Xochimilco en donde algunxs coordinadorxs de posgrados de dicha casa de estudios, en conjunto con alumxs, alertaron sobre la gravedad de tales afecciones para el desarrollo de la ciencia en el país.

Por otra parte, el Director de Becas de Conacyt, Pablo Rojo, durante una charla con estudiantes de posgrado trató de explicar las medidas tomadas por Conacyt. Sin embargo, lo que hizo fue decir una serie de inconsistencias respecto al tema, lo cual agrava la situación al dejar entrever la falta de organización en el órgano rector de la ciencia en México. Según dijo, lo que tanto deseaba en su «cartita a Santa Clos» era tener más recursos para becas de posgrado, pero dado la reducción en el presupuesto 2017, mencionó que tuvo que expresar en los términos más claro posibles la distribución de tal, por lo que se estableció que las becas que se destinarían en los diferentes programas de posgrado este 2017 serían las mismas que se solicitaron y aceptaron en el mismo periodo durante el 2016. De aquí se deriva el reclamo específico de los programas que tienen convocatoria bienal, que al no haber solicitado becas durante 2016, se quedan sin las asignación de becas para el inicio del año en curso.

Pablo Rojo dijo que la solución a ello (pensada fuera de la normatividad correspondiente) fue ponerse en contacto con las diferentes universidades con programas de posgrado inscritos en Conacyt para que se buscase una «compensación interna» y que aquellos programas que este año necesitaran menos becas (por haber solicitado más el año pasado), las “cedieran” (cabe recalcar que esto de una manera informal) a otros programas que las necesitasen dado lo establecido para este año de las becas que se otorguen serán las mismas otorgadas el año pasado, y al no haber solicitado el año pasado no tuvieran derecho a la asignación en este año.

Se le cuestionó a Pablo Rojo el por qué no se le otorga una beca a cada estudiante que sea aceptadx, y regresando al reglamento de Conacyt (en un claro tránsito de su discurso entre lo formal y lo informal) éste mencionó con cierta exasperación que si se fijan en el reglamento la asignación de becas está en función exclusiva del presupuesto existente y que puede haber casos que se queden sin el apoyo. Y digo, esto es comprensible, el recurso económico resulta ser siempre limitado, pero lo que me parece contradictorio y lamentable es que un funcionario de Conacyt apele a lo señalado por la normatividad y realice acciones que salen de ésta para paliar la desorganización que se vive en el organismo rector de la ciencia y tecnología en México.

Habrá personas que opinen que quienes aspiran o tienen una beca Conacyt mejor se pongan a trabajar en lugar de “ser mantenidxs del gobierno”. Yo mismo soy becario actualmente, y quiero ser enfático en que quienes entran a los posgrados pertenecientes al PNPC lo hacen luego de un proceso de selección bastante riguroso; los mismos programas de posgrado son evaluados constantemente para seguir recibiendo los beneficios correspondientes. No son simples ocurrencias. Además, el monto económico de una beca a penas si alcanza para mantener las necesidades básicas, ya que Conacyt solicita dedicación exclusiva. Por ello se llama beca de manutención. Por supuesto que hablo desde mi trinchera y no es una Casa Blanca; ni tampoco se me conceden los bonos que se autorizan a sí mismxs lxs diputadxs en todo el país.

El desarrollo de la ciencia y tecnología en México, y en general de la educación, pasa por una situación alarmante producto de decisiones políticas. Habría que detenernos un poco y pensar en lo que importa más para el futuro del país.

@alejandrotello


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#Opinión: ¿Y la apertura parlamentaria?

 

Columna de opinión de Alejandro Tello publicada originalmente en La Orquesta

La idea actual de democracia ha cambiado considerablemente dado cierto tránsito existente entre una concepción representativa a otra participativa. Ya no bastan las condiciones mínimas que se reducen a la elección de quienes gobernarán, sino que se requiere de una mayor participación por parte de la ciudadanía: como enfatizar la vigilancia de la labor del gobierno o demandar mayor transparencia; por parte del gobierno se requiere mayor compromiso con la población, que abarque asuntos como la rendición de cuentas o los datos abiertos, entre otros aspectos. Estos corresponden al desarrollo del gobierno y parlamento abiertos, figuras de la gobernanza que abonan a generar entornos más democráticos.

En México, una serie de organizaciones de la sociedad civil, reunidas en la Alianza para el Parlamento Abierto, realizaron un diagnóstico a las 34 instancias legislativas del país (Congresos locales y Congreso de la Unión) con base en 10 principios sobre el parlamento abierto. Justamente uno de ellos es «Conflictos de interés» que se define de la siguiente manera: «Regulan, ordenan y transparentan las acciones de cabildeo, cuentan con mecanismos para evitar conflictos de intereses y aseguran la conducta ética de los representantes». Con otras palabras, se requiere que las legisladoras y los legisladores presenten y actualicen constantemente su declaración de intereses, que se excusen de participar en procesos parlamentarios en los que tengan un potencial conflicto de intereses, entre otras.

En tal diagnóstico, publicado en 2015, el congreso de San Luis Potosí tuvo un nivel de cumplimiento nulo respecto a conflictos de interés; lo más alarmante es que no cumple con ninguna de las variables que conforman tal principio. Esta situación cobra relevancia respecto al caso del diputado local Óscar Vera Fábregat, quien pertenece a la Comisión de Comunicaciones y Transportes, misma que tiene la obligación de discutir el conflicto que se ha generado alrededor de Uber y el gremio taxista. El conflicto de intereses que se presenta aquí es que el diputado Vera Fábregat es propietario de concesiones de taxi y al legislar sobre un asunto en que él tiene intereses privados incurre en que pueda tomar decisiones parciales. ¿Acaso legislará afectando sus intereses? ¿Se impondrá la obligación que tiene como funcionario público y representante de la ciudadanía o tendrá más peso lo que engorda su patrimonio? Yo me inclino más por lo segundo. Me parece, además, que es pura habladuría el que declare que no se siente ni juez ni parte. Porque ciertamente es ambas.

Tampoco es que San Luis Potosí sea el único estado de la República en que ocurren tales situaciones. En 2015, en Jalisco se desarrolló un conflicto de la misma naturaleza entre Uber y taxistas; el diputado local Manuel López Cedillo presidía la Comisión de Vialidad y Transporte, legislando sobre un tema en que también se presentaba conflicto de intereses: López Cedillo contaba con concesiones de taxis, así como su esposa y dos de sus hermanos. Si bien el diputado había sido taxista desde muchos años antes de entrar en el mundo del servicio público, debe haber vigilancia rigurosa respecto a quiénes son las personas encargadas de discutir sobre los asuntos públicos, por lo que debió excusarse y no participar de ello; al igual que debería hacerlo Vera Fábregat.

No se trata de si Uber es mejor o peor, o que si debe regularizarse su estatus. Se trata de la apertura parlamentaria que beneficie a la ciudadanía olvidada por las personas en el gobierno quienes se sirven con cuchara grande para sí mismas, olvidando su obligación primaria: el servicio público.


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