Las estamos matando

Fuente: Cortesía

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Mucha Mierda

Vivimos en un país donde uno de los problemas estructurales más graves es que los hombres atentamos contra las mujeres en diferentes formas y no hay manera de recibir el merecido castigo. Mujeres del campo, de las ciudades, con alto poder adquisitivo, de escasos recursos; madres, solteras, estudiantes, profesionistas; para resumir: mujeres de un sinfín de orígenes son acosadas sistemáticamente por los hombres. Desde el piropo deleznable, pasando por los tocamientos lascivos, los golpes, la violación sexual, hasta el asesinato mismo. Feminicidio, como tiene que decirse.

Los feminicidios de Mara Castilla, María Fernanda Gutiérrez, María Antonia Ruiz, o de Raymunda Josefina Loredo son solo la punta del iceberg de la violencia machista que vivimos en México día con día. ¿Cuántos casos más se habrán quedado en las sombras antes de la exposición mediática y viralización actual de este fenómeno, y aún así cuántas más ven coartadas sus vidas solo por su condición de mujeres y todo queda en la total impunidad?

Con la violencia carcomiendo el tejido social en el país, aún así abundan las personas, y en particular los hombres, que no pierden el tiempo en mencionar cosas como que “no todos los hombres somos así”, “también a los hombres nos violentan”, “es su culpa por salir a altas horas de la noche” o “por andar muy destapada de la ropa”. Y esto en cuanto a lo más suave, porque también sale enseguida a flote la moral “intachable” que tienen para decirles putas, golfas, borrachas, drogadictas, etc. Total que siempre la culpa es de la víctima.

Mientras los feminicidios se convierten en el pan de cada día, se le tacha de feminazi a cualquier mujer que trata de defenderse de la violencia machista sistemática en que se ve envuelta todo el tiempo; en lugar de dejar de pensar en el privilegio de cada uno y mostrar un poco de empatía, al menos, por lo que les estamos haciendo a las mujeres. Dudo mucho que los hombres siempre tengamos miedo de caminar por la calle y ser violentados. Nunca se me ha acercado un completo hombre desconocido para pedirme a apoyo y caminar a mi lado durante un par de cuadras para llegar a una simple tienda. En cambio, sí he sabido que muchas mujeres que conozco lo han hecho al verse en tal necesidad, y hace unos días me ocurrió que una joven que no conozco me lo pidiera.

Considero que hay algo urgente que tenemos que reflexionar los hombres: estamos matando a las mujeres. Tenemos que ser consecuentes con ello y hacer lo que nos toca desde los contextos en que nos desarrollamos, en nuestras familias, nuestros trabajos, nuestros vecindarios. Basta de pensar que solo nuestra condición en lo individual es lo más valioso, porque nadie está exento de la violencia en México, así que no queramos callar o desacreditar los reclamos de las mujeres por la violencia que se presenta contra ellas. Y eso por lo menos.

@alejandrotello 


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