Las formas de Memo

Guillermo del Toro es el mexicano del momento. A casi un mes de haber ganado los Oscares de Mejor Director y Mejor Película de los 4 que se llevó su película multipremiada La Forma del Agua (también ganadora por Mejor Diseño de Producción y Mejor Banda Sonora, que se sienten también de él, por la forma tan cercana que trabaja con sus colaboradores a quienes inspira tanto que una parte de él termina plasmada en su trabajo), el acontecimiento sigue siendo tema de conversación por lo que supuso para el director y para muchos mexicanos que han seguido de cerca la carrera del director.

Una semana después Del Toro movió a su natal Guadalajara para asistir al Festival Internacional de Cine de Guadalajara para ofrecer tres clases magistrales llamadas «De la geometría a La Forma del Agua».

A lo largo de las tres masterclass, Del Toro se mostró tal como es: un tipo encantado con la vida, con una relajación envidiable y una enorme pasión por su trabajo. Todo esto se notó con su discurso, así como cuando abrió el micrófono a las intervenciones del público, a las cuales estuvo atento y respondió de la mejor forma posible, con toda su honestidad, sin guardarse nada para sí mismo. Además, el lenguaje que usaba daba cuenta de su ya célebre frase: “Porque soy mexicano”, ya que a través del léxico entre amigos que se usa en cualquier convivió (cabrón, güey, no mames, culero, de la chingada, entre otras frases) se sintió la cercanía que quería establecer con su público. Todo esto se pudo disfrutar pesar de las inconveniencias que se vivieron por parte de la organización, que parecía no estar preparada para un evento que convocó a más gente de la esperada.

De las cosas más comentadas en redes sociales era la forma en que se desenvolvieron las pláticas, donde quedó en evidencia dicha desorganización así como las preguntas poco afortunadas que mucha gente realizaba (sobre todo en la tercera clase), pero sin duda lo mejor fue cómo Del Toro aprovechaba y de las cuestiones más absurdas o fuera de lugar, sacaba la forma de hablar de temas relevantes para el cine actual. Habló sobre las narrativas de éxito, las cuales –mencionó– suelen ser contadas como «hizo tal cosa y se ganó tal premio» cuando en realidad es mucho más complicado. Enfatizó más de una vez que la experiencia no se gana de los éxitos o de los premios, sino de los errores y fracasos. Él mismo pasó 10 años de su carrera sin filmar (tiempo sumado que pasó entre sus primeras tres películas) y lo que supuso para él. Sin contar que tuvo que emigrar después de que su ópera prima, Chronos, no fue bien recibida en México y las complicaciones para su producción. Él vivió en carne propia el problema de la industria y está dispuesto a hacer lo que esté en sus manos para generar un cambio.

No es de extrañar que por esa razón se viera mucha gente en el público entusiasmada por mostrarle a Del Toro sus proyectos durante la sesión de Preguntas y Respuestas: Apoyar proyectos ya terminados de estudiantes o colectivos, apoyo a la animación en México (específicamente Guadalajara), entrega de maquetas para conocer su punto de vista, entre otras cosas. Guillermo, a pesar de dejar en claro que no podía hacer mucho, o que no podía recibir proyectos a menos que fuera por los medios legales, en todo momento se mostró abierto. Lamentablemente todo se prestó a que no se diera la palabra a gente que iba con preguntas relacionadas al proceso creativo y de producción del director (el punto de las clases). Pero como ya mencionamos Del Toro buscaba la forma de encontrar decir algo sustancial.

Sobre su misma frase de “Porque soy mexicano” comentó que no es algo dicho porque sí o aventada sin sentido, sino que en realidad es una forma de definir su trabajo en la industria. “Cuando me dicen que qué hay de mexicano en mis películas… ¡Pues yo, wey¡” Y queda claro cuando cuenta cómo resuelve las complicaciones que siempre se dan en la realización de una película. El ingenio mexicano es una de sus armas al momento de afrontar la filmación y explica cómo tiene que lograr utilizar sets en sus películas y que estaban destinados para otros propósitos, o agarrar material que para otros rodajes eran ya inservibles pero que él saca provecho. Por ejemplo, a detalle contó cómo logró realizar una de las escenas más comentadas en La Forma del Agua: la escena de la relación sexual entre la protagonista Elisa y la criatura. Todo el momento pasa en un baño que se llena de agua, y después de mucho pensar, decidió reutilizar un set. En una alberca llena de agua sumergió el set donde colocó a los dos actores, ayudado después con efectos por computadora en postproducción. Su forma de trabajo lo resume en que busca hacer que una película que le cuesta 19 millones de dólares (lo que costó La Forma…) se vea de 70 millones, y es capaz de hacer eso gracias al hacer mexicano.

Muchas cosas más se rescatan de las casi 7 horas que en total duraron las tres clases. La cantidad de conocimiento, consejos, verdades y realidades expuestas por el tapatío es lo mejor que nos dejó toda una temporada de premios en la que su última película brilló. Él está agradecido por los reconocimientos recibidos, y su forma de demostrarlo es abriéndose con el público. Está convencido de que su deber como cineasta consagrado es hacer lo necesario para crear los espacios y caminos que él no tuvo en su juventud. Es tarea de los jóvenes cineastas aprovecharlos de la mejor forma posible.

Aquí pueden ver las dos restantes clases en su totalidad.

 

One comment

  1. Estos mexicanos son los fanaticos mas locos del mundo en lo que al deporte se refiere. Para ellos estan Messi, Cr7, Neymar y luego el Chicharito. Para ellos estan Alemania, España, Brasil, Francia, Argentina y luego ellos. Una cosa es tener mente ganadora y positiva y la otra es hablar por hablar. En el boxeo, para ellos, solo existe el estilo mexicano: que es ir para alante tirando golpes, los cubanos no saben boxear. Sin embargo si el Canelo pelea de riposta a GGG esi si es boxeo porque el mexicano no puede pararse a intercambiar con el kasajo. Cuando Paco Jemez fue a dirigir Cruz Azul, los periodistas le preguntaban que como se setia al entrenar uno de los ¨4 GRANDES¨ del futbol mexicano. Y decian que Jemez, acostumbrado a dirigir equipos modestos como el Rayo Vellecano y tratar de quitarle el balon al Barza, no podia la presion del estadio Azteca cuando enfrentara al America.

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