Del Lejano Oriente para el mundo: Parasite

Bong Joon-ho se encargó de escribir y dirigir la película coreana del momento, de la que todo mundo habla desde hace varias semanas que se lanzó a nivel internacional a finales de 2019, titulada «Parasite».

La crítica la recibió muy bien, principalmente al ser galardonada con la Palma de Oro en Cannes 2019, y en general recibiendo elogios de todas partes, siendo considerada por muchos mejor película del año. 

Es muy probable que muchas personas ya hayan visto este excelente filme pero seguramente habrá otras personas que aún no hayan tenido la oportunidad de hacerlo —porque si no la han visto por desidia, les digo que están perdiéndose de mucho— así que advertimos que habrá algunas referencias a la trama de Parasite. Si bien son mínimas, no me culpen por los spoiler. 

La historia que nos cuenta Bong Joon-ho va de una familia surcoreana que apenas si sobrevive a la vida diaria mediante el subempleo mal remunerado. Esta familia, de apellido Kim, vive en una pequeña casa que pareciera ser una especie de sótano de un edificio en un barrio de clase baja, y está compuesta por el padre Kim Ki-taek, la madre Chung-sook, el hijo Ki-woo y la hija Ki-jeong. 

La batalla constante que libran para llegar a final de mes parece tener un final cuando el amigo de Ki-woo, Min-hyuk, va a visitarlo con la excusa de regalarle a su Gongshi (piedra hermosa moldeada al natural) que se supone les traerá riqueza. Ahí aprovecha y le sugiere a Ki-woo hacerse pasar por estudiante universitario para que tome su lugar como tutor de la hija adolescente de la familia Park, la cual vive en condiciones económicas totalmente opuestas a los Kim. 

Una vez que Ki-woo obtiene el empleo, se da cuenta de la riqueza de los Park, y decide buscar la forma de encontrarle a cada uno de su familia, un empleo dentro de la casa. Los Kim realizan las maniobras necesarias y poro a poco van posicionándose en puestos laborales alrededor de la familia Park, sin que se supiera su lazo sanguíneo. La hermana, Ki-jeong, se convierte en maestra terapeuta del hijo pequeño de los Park; el papá Kim Ki-taek pasa a ser el chofer del señor Park; y la mamá, Chung-sook, se convierte en la ama de llaves. De ahí que poco a poco, los miembros de la familia Kim empiezan a disfrutar de los privilegios que nunca creyeron gozar sin que los Park se dieran cuenta de lo que estaba pasando. 

En este punto es donde la historia, que en un inicio parece ser una comedia sin trasfondo para narrar la intromisión hasta cierto punto fraudulenta de los Kim en la familia de los Park, da un giro ya que lo que sigue en la narrativa se trata de una crítica bien lograda a la división entre las clases socioeconómicas.

En la película se retrata, por un lado, las carencias que pueden tener una familia de bajos ingresos económicos, lo cual les afecta de manera general: la vivienda, la falta de servicios, el acceso a ciertos empleos que suelen ser mal pagados, el sub empleo, entre otros aspectos. Y por otro lado, la comodidad a la que puede acceder una familia de ingresos económicos altos: vivienda lujosa, clases particulares de diferentes materias, viajes, etc.

Pero en vez de quedarse en mostrar solo la cotidianidad de ambas familias, el director opta por retratar esas diferencias de clases en la forma en que los personajes están definidos. Por un lado la familia de los Kim son personas muy inteligentes. Al verse en una situación claramente desfavorable, ellos han aprendido a sobrevivir en una sociedad donde la gente ha sido empujada a ver por sus propios intereses si es que quieren llegar al final del mes. La madre es una olvidada campeona deportista, el padre parece ser que ha trabajado toda su vida en todo tipo de empleo ,y por lo que se muestra en una de las primeras escenas donde la familia está armando cajas de pizza por trabajo, el señor parece ser alguien más que capaz. La hija es una potencialmente talentosa diseñadora, y el hijo está soñando con poder entrar a la universidad, oportunidad de principio perdida por la falta de recursos de la familia. La familia Kim es unida, a pesar de vivir en una sociedad que parece haberlos olvidado.

Por otro lado tenemos a los Park, cuya madre abnegada es una señora absurdamente ingenua que tuvo la “fortuna” de casarse con un exitoso hombre de negocios, quien dedica gran parte de su tiempo a trabajar para mantener su estilo de vida casi ostentoso, a costa de no pasar tiempo con su familia y ver a su esposa como una mujer que está para satisfacer sus placeres de marido. También están los hijos, que a diferencia de los Kim, parecen estar ensimismados y desconectados de su familia, o al menos la hija adolescente pues el niño más pequeño, al estar en una edad aún inocente y de aprendizaje, pareciera que por momentos se da cuenta de la realidad que se esconde en su propia casa y que ninguno de sus padres nota.

Los Park son personas con buenas intenciones y no dudan en confiar en el perspicaz Ki-woo, aunque esta bondad solo disfrace una condescendencia que tienen a personas que no consideran estén a su mismo nivel en todo sentido, pues en más de una ocasión toman decisiones basados en sus prejuicios y que repercuten fuertemente en quienes dependen de ellos. Los Kim por el contrario parecieran menos bondadosos, pero su acción responde a la necesidad de poder resolver sus dificultades que por años, a pesar del trabajo, el talento y las ganas, han sufrido. Son estos detalles los que elevan a la película a un nivel intelectual que no se espera.

En todo momento Bong Joon-ho nos dice a través de la cámara, los sutiles diálogos y los personajes (a los que hay que agregar la casa en sí misma) cómo los seres humanos estamos divididos por la clase y el status quo, cómo esto nos lleva a interrelacionarnos entre nosotros y cómo, por consecuencia, el mismo sistema lo que hace es perpetuarse.

La diferencia abismal que puede haber entre las distintas clases socioeconómicas no se reduce al poder adquisitivo de unas y otras, sino que está atravesada por múltiples factores como la autoestima, la autorrealización, el acceso a recursos simbólicos más amplios, la salud mental, la aspiración de la posesión material, entre otros. 

Los Kim sirven a los Park, y viceversa. Ambas familias parasitarias. Una no puede funcionar sin la otra y encuentran la forma para que funcione, aunque sea momentáneamente pues, como parásitos, una terminará comiendo a la otra.

Texto de Alejandro Tello y César Castro.

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