La experimentación y versatilidad de Phonobox

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A contrario de lo que popularmente se cree, uno se puede encontrar una variedad amplia de propuestas en la escena musical mexicana independiente, mientras se sea lo bastante curioso para salir de los espacios seguros -o comerciales-. No es que esté mal, ni mucho menos, ayudarse de estos lugares para ubicar nuevas y no tan nuevas propuestas, al fin y al cabo es la forma en la que nos aseguramos de dar con música con la que al menos nos vamos a identificar. Sumando que vivimos en la época de oro del acceso a contenido artístico y cultural, es difícil que se nos escape algo lo bastante relevante.

O eso creemos. La verdad es que, irónicamente, la misma saturación de contenido es la que nos aleja de encontrar nuevas propuestas, y por mucho que hoy en día se tenga a la mano diversos recursos materiales para que las y los creadores puedan producir trabajos, el reto está en sobresalir entre tantas opciones.

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En este contexto se encuentra la banda experimental Phonobox, agrupación de la Ciudad de México que nos trae su primer larga duración y segundo álbum: The Revolution Of The Maschinen. Conformada por Alan (guitarra y voz), Def (bajo y voz de respaldo) y Kristo (batería, teclado, sintetizador y voz), Phonobox son una interesante mezcla de sonidos que se ve poco en México. Ellos mismos se definen como una «experimentación de música con estilos como el psicodélico, progresivo, alternativo y electrónico; hablando de filosofía, ciencia ficción, distopía y thrillers psicológicos». Una combinación interesante que promete una forma de hacer música con la que no estamos tan acostumbrados en el país.

Al empezar el disco las intenciones son claras. Su primer pista Living a Lie se siente como una referencia al Nine Inch Nails menos convencional, pero desde el principio quieren dejar en claro que la experimentación es el hilo conductor, incluso el uso de la voz, no extraña entonces que las letras son en idiomas anglosajones. Los sonidos familiares solo son el material que van a modificar a conveniencia, creando mezclas que a priori parecen que no encajarían, pero que en muchas ocasiones resultan en composiciones únicas e interesantes. El segundo track Das Unternehmen sigue esta línea pero con mayor soltura.

Siguen Wishing Well y Work Buy Consume and Die , que se notan mejores respecto al inicio, con una ejecución más lograda y mejor integración de los sonidos por los que pasean en todo el álbum. Lo curioso es que estas dos canciones son bastante diferentes entre sí, lo que las hace el mejor ejemplo de la versatilidad y propuesta de Phonobox.

A mitad de álbum se encuentra A Forest, una composición de sonidos ambientales que evocan un cambio de escenario que es muy notorio pues de aquí en adelante viene lo más experimental y progresivo del disco. Todo sea dicho: así como suben, tropiezan, pero siempre con la intención de levantarse.

Le Mat y The End of Everything son una combinación que funciona muy bien. Una tras otra se sienten como una sola composición que explora diferentes caminos y posibilidades, pero de alguna forma se cortan por detalles como la voz, que por momentos se siente cómoda pero en otros se nota algo perdida por querer alcanzar el viaje que a estas alturas ya pasa de la media hora.

Saturday Night es de los tracks más débiles, hay que decirlo. Si bien se nota la intención de crear una pieza mucho más intimista, ya hemos escuchado canciones más interesantes. Como la que sigue: Pulled by the Strings of Fear que, aunque vuelve a sentirse muy referenciada de sonidos ya conocidos, está tan bien ejecutada que se perdona lo reiterativo que puede llegar a sentirse. Es la segunda canción más larga y aprovechan para soltarse. El rock aquí domina todo y Phonobox demuestra que conoce lo que está tocando.

H.0.P.3. es el preludio del final. Un crescendo bien ejecutado y en cierta forma uno de los tracks más sensatos. Hubiese funcionado muy bien como cierre. Pero para eso nos dejan Loverlorn, una canción de más de 10 minutos que nos lleva a todo los lugares que visitaron durante todo el viaje que es todo el disco. Algo más larga de lo esperado, sinceramente. Detalles que se notan en otros tracks vuelven a aparecer aquí, pero en ningún momento dejan que eso sea un impedimento para dejarse opacar.

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Al final nos dejan con el interés de escuchar más de lo que pueden hacer. Con la reserva de conocer como suenan en vivo, su trabajo destaca por lo arriesgado que es apostar por un sonido que, hasta el día de hoy, ha sido casi exclusivo de otros lugares y culturas. Siendo una producción que les tomó años poder terminar, y al margen de los detalles obvios que implica un trabajo independiente, Phonobox promete retomar un camino que pocas veces se han atrevido a caminar grupos nacionales, y es algo que siempre se agradece. Esperemos que el futuro nos traiga más de su trabajo.

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