Roma se proyectará en Los Pinos

Fuente: (Carlos Somonte/Netflix vía AP)

Desde hace meses, el ya presidente de México había anunciado que en lugar de vivir en la Residencia Oficial de Los Pinos, abriría este espacio al público y se convertiría en un recinto dedicado a las artes y la cultura —ahora llamado Complejo Cultural Los Pinos—. Desde el primero de diciembre, día en que comenzó el nuevo sexenio, la cifra de visitantes fue impresionante: 30 mil personas solo el primer día. Y con el paso de los siguientes dos días se sumaron otras 70 mil más.

No podía quedarse fuera de este nuevo complejo cultural el llamado «séptimo arte», y como en Los Pinos existe una sala de cine —muy a lo VIP: pocos asientos, de buena calidad y estilo estadio—, hoy se dio la noticia de que la aclamada película de Alfonso Cuarón, «Roma», también se proyectaría en la exresidencia de los presidentes de México.

Acá pueden checar los horarios en que se estará proyectando «Roma» en Los Pinos, entre el 7 y 11 de diciembre:

También pueden checar en qué otras salas está a lo largo y ancho del país en este enlace: cinesroma.mx.

Fuente: Twitter

Es una excelente noticia para los amantes del cine, así como para el público en general, que este espacio sea destinado para el goce de toda la población.


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El final de todo: el acertado road trip apocalíptico de Netflix

Fuente: Cortesía

Año con año la maquinaria de Hollywood llena las pantallas internacionales de al menos un filme sobre desastres naturales o el fin del mundo, por lo que como espectadores hemos conocido desde tornados hasta terremotos asesinos, meteoritos fulminantes y plagas devastadoras. Afortunadamente siempre un hombre (generalmente blanco) que vive bajo los valores occidentales salva al mundo del malévolo desastre natural, además, nunca falta una lección emocional sobre cosas como la importancia de la familia, contrapuesta a la maldad del divorcio, etc.

«El final de todo» (2018) pudiera parecer más de lo mismo: un hombre y su suegro, quien no lo quiere tanto, se embarcan en una aventura para rescatar a su prometida en medio de un escenario apocalíptico donde el internet no funciona. Yo hasta puedo visualizar una comedia con Adam Sandler usando esa misma sinopsis. Sin embargo, esta película del director David M. Rosenthal es una peculiaridad entre el cine de este tipo. Alejándose del tono de película para todo la familia y entrando más de lleno en el drama, nos cuenta este singular road trip donde el desastre natural pasa a segundo plano y lo importante son sus consecuencias en las relaciones humanos.

Fuente: Cortesía

De manera similar a The Road (adaptación de la novela homónima) «El final de todo» nos muestra a los protagonistas enfrentándose a un ambiente hostil debido mayormente a los propios humanos: nadie es de fiar, ni siquiera ellos mismos para los demás. Las escenas de catástrofe son pocas y mesuradas, las de acción son un poco más, pero bien ejecutadas y rodeadas de una constante tensión con muy contados respiros.

Fuente: Cortesía

El final de todo nos brinda a un Forest Whitaker (El Último Rey de Escocia, 2006) en un excelente punto de su madurez como actor encarnando a Tom Sutherland, el duro ex-militar suegro del protagonista, Will, un joven abogado interpretado por Theo James (Divergente, 2014). El choque entre ambos personajes, debido a su pasado y personalidades, es bien presentado y desarrollado durante toda la película, convirtiéndose Tom en el maestro que Will necesita para enfrentar la crítica situación que se vive. Al reparto se suma el talento de Grace Dove (The Revenant, 2015) en el papel de Ricki una joven indígena de familia disfuncional, regalándonos desde momentos cómicos hasta angustiantes.

Fuente: Cortesía

Fuente: Cortesía

Además, «El final de todo» logra retratar la psicosis y la paranoia del pueblo norteamericano como raras veces se ve en pantalla, mostrando a confundidos personajes circunstanciales que achacan el caos ya sea al gobierno, a un invasor extranjero o alguna otra causa que amerite usar gorro de aluminio a diario. Otro punto a favor es la nula aclaración de las causas y funcionamiento de la catástrofe, todo es confusión y especulaciones. Y es que, admitámoslo, tener a un supuesto científico (te estoy viendo Eugenio Derbez) explicando porqué hay un terremoto o huracán asesino acechando contra los valores norteamericanos, le quita irónicamente verosimilitud y dramatismo al desastre.

Así el guionista Brooks McLaren, en el que parece ser su primer guión de largometraje, realizó en meticuloso trabajo en desarrollarnos las diferentes peripecias a lo largo del camino de los personajes para que estas funcionen de manera orgánica durante el proceso. «El final de todo» es imperdible, no solo por su factura en efectos especiales, si no por saber plasmar los vaivenes que enfrenta el ser humano contra sí más que contra la naturaleza, porque aunque nos muestra nuestra inferioridad como especie, también nuestra vileza y virtud.

Trailer:

Texto por @jaimemazos.


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Las formas de Memo

Guillermo del Toro es el mexicano del momento. A casi un mes de haber ganado los Oscares de Mejor Director y Mejor Película de los 4 que se llevó su película multipremiada La Forma del Agua (también ganadora por Mejor Diseño de Producción y Mejor Banda Sonora, que se sienten también de él, por la forma tan cercana que trabaja con sus colaboradores a quienes inspira tanto que una parte de él termina plasmada en su trabajo), el acontecimiento sigue siendo tema de conversación por lo que supuso para el director y para muchos mexicanos que han seguido de cerca la carrera del director.

Una semana después Del Toro movió a su natal Guadalajara para asistir al Festival Internacional de Cine de Guadalajara para ofrecer tres clases magistrales llamadas «De la geometría a La Forma del Agua».

A lo largo de las tres masterclass, Del Toro se mostró tal como es: un tipo encantado con la vida, con una relajación envidiable y una enorme pasión por su trabajo. Todo esto se notó con su discurso, así como cuando abrió el micrófono a las intervenciones del público, a las cuales estuvo atento y respondió de la mejor forma posible, con toda su honestidad, sin guardarse nada para sí mismo. Además, el lenguaje que usaba daba cuenta de su ya célebre frase: “Porque soy mexicano”, ya que a través del léxico entre amigos que se usa en cualquier convivió (cabrón, güey, no mames, culero, de la chingada, entre otras frases) se sintió la cercanía que quería establecer con su público. Todo esto se pudo disfrutar pesar de las inconveniencias que se vivieron por parte de la organización, que parecía no estar preparada para un evento que convocó a más gente de la esperada.

De las cosas más comentadas en redes sociales era la forma en que se desenvolvieron las pláticas, donde quedó en evidencia dicha desorganización así como las preguntas poco afortunadas que mucha gente realizaba (sobre todo en la tercera clase), pero sin duda lo mejor fue cómo Del Toro aprovechaba y de las cuestiones más absurdas o fuera de lugar, sacaba la forma de hablar de temas relevantes para el cine actual. Habló sobre las narrativas de éxito, las cuales –mencionó– suelen ser contadas como «hizo tal cosa y se ganó tal premio» cuando en realidad es mucho más complicado. Enfatizó más de una vez que la experiencia no se gana de los éxitos o de los premios, sino de los errores y fracasos. Él mismo pasó 10 años de su carrera sin filmar (tiempo sumado que pasó entre sus primeras tres películas) y lo que supuso para él. Sin contar que tuvo que emigrar después de que su ópera prima, Chronos, no fue bien recibida en México y las complicaciones para su producción. Él vivió en carne propia el problema de la industria y está dispuesto a hacer lo que esté en sus manos para generar un cambio.

No es de extrañar que por esa razón se viera mucha gente en el público entusiasmada por mostrarle a Del Toro sus proyectos durante la sesión de Preguntas y Respuestas: Apoyar proyectos ya terminados de estudiantes o colectivos, apoyo a la animación en México (específicamente Guadalajara), entrega de maquetas para conocer su punto de vista, entre otras cosas. Guillermo, a pesar de dejar en claro que no podía hacer mucho, o que no podía recibir proyectos a menos que fuera por los medios legales, en todo momento se mostró abierto. Lamentablemente todo se prestó a que no se diera la palabra a gente que iba con preguntas relacionadas al proceso creativo y de producción del director (el punto de las clases). Pero como ya mencionamos Del Toro buscaba la forma de encontrar decir algo sustancial.

Sobre su misma frase de “Porque soy mexicano” comentó que no es algo dicho porque sí o aventada sin sentido, sino que en realidad es una forma de definir su trabajo en la industria. “Cuando me dicen que qué hay de mexicano en mis películas… ¡Pues yo, wey¡” Y queda claro cuando cuenta cómo resuelve las complicaciones que siempre se dan en la realización de una película. El ingenio mexicano es una de sus armas al momento de afrontar la filmación y explica cómo tiene que lograr utilizar sets en sus películas y que estaban destinados para otros propósitos, o agarrar material que para otros rodajes eran ya inservibles pero que él saca provecho. Por ejemplo, a detalle contó cómo logró realizar una de las escenas más comentadas en La Forma del Agua: la escena de la relación sexual entre la protagonista Elisa y la criatura. Todo el momento pasa en un baño que se llena de agua, y después de mucho pensar, decidió reutilizar un set. En una alberca llena de agua sumergió el set donde colocó a los dos actores, ayudado después con efectos por computadora en postproducción. Su forma de trabajo lo resume en que busca hacer que una película que le cuesta 19 millones de dólares (lo que costó La Forma…) se vea de 70 millones, y es capaz de hacer eso gracias al hacer mexicano.

Muchas cosas más se rescatan de las casi 7 horas que en total duraron las tres clases. La cantidad de conocimiento, consejos, verdades y realidades expuestas por el tapatío es lo mejor que nos dejó toda una temporada de premios en la que su última película brilló. Él está agradecido por los reconocimientos recibidos, y su forma de demostrarlo es abriéndose con el público. Está convencido de que su deber como cineasta consagrado es hacer lo necesario para crear los espacios y caminos que él no tuvo en su juventud. Es tarea de los jóvenes cineastas aprovecharlos de la mejor forma posible.

Aquí pueden ver las dos restantes clases en su totalidad.

 

Oscar 2017: la gala como reclamo social

“Los actores de carne y sangre son trabajadores migrantes. Viajamos por todo el mundo, formamos familias, construimos historias, construimos vida que no puede ser dividida.  Como mexicano, como latinoamericano, como trabajador inmigrante, como ser humano estoy en contra de cualquier forma de muro que quiera separarnos.”

– Gael García Bernal durante la 89ª entrega de los Premios Oscar

La noche del 26 de febrero se llevó acabo la Entrega de los Premios Oscar que celebra lo mejor del cine de 2016, y como cada año llegó con sorpresas, momentos para la historia y mucha, pero mucha politización. Y como nuestra intención no es reducir la gala al momento más incómodo y vergonzoso en la historia de la ceremonia, trataremos de sacar lo mejor que dio, enfocándonos en este halo de protesta política y social en la que se vio envuelta.

No es nuevo que la ceremonia, a través de quienes tienen la posibilidad de subir al estrado y hablar ante el micrófono, sea un escaparate del reclamo sociopolítico que está en boga, sobre todo por la tendencia de los artistas en Hollywood hacia ideologías más demócratas (aunque los dueños de la industria sean lo contrario). Se vio en la 45ª edición donde Marlon Brando rechazó el premio a Mejor Actor por El Padrino en protesta por el trato que se le daba a los Nativos Americanos en la industria hollywoodense; o en la 87ª entrega donde Patricia Arquette dio un discurso sobre la falta de oportunidades que sufren las mujeres en el rubro. Pues bien, en la ceremonia de este año no faltó la protesta que ya se tenía en mente desde semanas antes: Trump y su megalomanía y radicalismo frente a temas de odio entre naciones y personas.

Duro contra el muro… y contra la discriminación

El discurso pronunciado por el actor mexicano Gael García Bernal, después de entregar el premio a Mejor Corto Animado, fue el ejemplo más representativo contra la discriminación sistemática que, desde el gobierno de los Estados Unidos, se intenta materializar a través de políticas públicas que afectan a millones de inmigrantes (con especial puntería a latinos y musulmanes) que no tienen documentos de residencia, no importando si son una importante fuerza laboral en dicho país. Este pequeño discurso fue nuestro favorito pero claro que no fue el único; el director iraní Asghar Farhadi, quien ganó por mejor película extranjera, decidió no asistir por respeto a las personas de siete países con mayoría musulmana (incluido Irán) a quienes les prohíben la entrada a EU, y envío una carta que fue leída por dos iraníes estadounidenses. Otros hicieron lo propio como el anfitrión del evento, Jimmy Kimmel, quien en reiteradas ocasiones ridiculizó al actual presidente de los EU por medio de su ya distintivo sentido del humor.

Otro reclamo presente fue en contra de la discriminación a las personas de raza negra, a propósito del #BlackLivesMatter y del #OscarSoWhite que el año pasado inundó los medios por la falta de representación de afroamericanos en la entrega de los Oscars. Gracias a la nominación y obtención de premios de diferentes películas en varias categorías como Fences, Hidden Figures, pero principalmente Moonlight, se logró visibilizar tal discurso. Tan solo hay que darle otro vistazo a las palabras de la actriz Viola Davis cuando recibió el premio a Mejor Actriz de Reparto, para darnos cuenta de la importancia que sigue teniendo hoy en día hablar sobre cuestiones raciales. Cuestiones que parecieran estar resueltas pero que están más vivas que nunca, siendo Hollywood un reflejo perfecto de ello. Y es importante hablarlas porque al fin y al cabo el cine y las películas se tratan sobre sus personajes, sobre la gente.

Por otro lado, aunque no se pronunciaron acerca de ello, cuestiones sexuales no faltaron: Casey Affleck fue premiado a Mejor Actor por Manchester by the Sea en medio de la polémica en redes sociales sobre las acusaciones de acoso sexual en su contra. El premio fue merecido por su labor actoral, pero no se pueden ignorar las implicaciones externas y el hecho de que fue señalado por estas acusaciones. Antes de la ceremonia se hablaba que la Academia no debía premiar a personas que tuvieran tales cargos en su contra ya que era premiar sus acciones en lo global. Pero tal cual se refleja en la mayoría de los filmes y en el día a día de Hollywood, esos temas no son algo que importe mucho en la industria, a menos claro que así lo requiera el contexto en el que se desenvuelva la ceremonia. El colmo fue que seleccionaron a la actriz Brie Larson, defensora declarada de personas agredidas sexualmente, para que le entregaran el premio a pesar de su expresión de desaprobación al anunciar al ganador. Así mismo pasó en los Globos de Oro hace algunas semanas.

Noche de alegrías, sorpresas y Jimmy Kimmel.

La gala, a pesar de un ambiente que algunos podrían definir como políticamente correcto, se desarrolló sin ningún problema y sin caer en la pretensión absurda, y no cabe duda que gran parte de esto se lo debemos a la buena labor de Jimmy Kimmel. El conductor y comediante aprovechó y ofreció muchos momentos graciosos sin dejar de lado los temas que ya se han tocado en esta entrada pero sin caer en la provocación fácil. Una de las bromas más hilarantes fue cuando proyectó la pantalla de su móvil para ver cómo tuiteaba al presidente de los EUA por la falta de actividad de éste en la noche de los premios. Como bien se sabe, Twitter es la plataforma preferida de Donald Trump tanto para opinar de asuntos públicos, como para exponer posturas de calibre político e internacional, como para pelearse con celebridades. Como fuere, Kimmel salió avante y fue de lo mejor de la noche.

En cuanto a los premios se puede decir que en su mayoría fue una entrega justa dentro de lo que cabe y dejando a un lado que hubo películas, actores y apartados de producción que merecían nominación y ni eso obtuvieron, y solo unas cuantas estatuillas dejaron un sabor agridulce (Mejor Maquillaje se lo llevó Suicide Squad dejando en el camino a Star Trek Beyond, donde el trabajo fue infinitamente superior). Moonlight fue la gran ganadora al alzarse como Mejor Película después de que, por error, el premio iba a dar a La La Land, repitiendo un momento tan incómodo como el vivido en Miss Universo el año pasado; también se llevó el premio a Mejor Actor de Reparto para Mahershala Ali y Mejor Guión Adaptado juntando un total de 3 estatuillas. Le sigue La La Land que se llevó a casa 6 galardones quedando como la máxima ganadora de la noche. Los otros títulos más premiados fueron Hacksaw Ridge y Manchester by the Sea con 2 Oscars cada una.

Después de una noche memorable, por decir menos, los premios Oscar demostraron porqué siguen siendo una de las entregas más importantes en el mundo del cine (que no la mejor y aunque en su mayoría se enfoque a la industria hollywoodense). Las apariciones de diferentes voces, los discursos a favor de la igualdad y el respeto a la diversidad, pero sobre todo la influencia que ha tenido el cine estadounidense en el mundo, así como el reconocimiento a quienes hacen posible la creación de estas películas que nos emocionan, nos conmueven y nos cuestionan, es lo que hace grande al Oscar, aunque a veces cojean como en el caso de Casey Affleck y Brie Larson. Se puede hablar de que no premian lo mejor del año al reducirse a su propio mercado pero, además de que no es precisamente la pretensión de la Academia premiar lo mejor del cine mundial, también sería reducir su labor como reconocimiento cultural a obras artísticas que influyen en las personas, en las comunidades y sociedades, y que dejan una herencia social y cultural que marca generaciones y que crea pensamientos e ideas que enriquecen al ser humano.

Texto por: @Sezaruaugusuto y @alejandrotello


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Que la Fuerza la acompañe: #CarrieFisher

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Un gran disturbio en la Fuerza se sintió hoy luego de que Carrie Fisher, famosa por interpretar a la Princesa Leia en el universo de Star Wars, falleciera este martes 27 de diciembre a las 8:55 horas (tiempo de Los Angeles), como consecuencia de un infarto que sufrió el viernes pasado durante un vuelo de Londres a Los Angeles.

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Reacciones de todas partes del mundo no se hicieron esperar luego del triste suceso, puesto que Fisher representaba uno de los personajes de una de las sagas más populares en la historia del cine. «La guerra de las galaxias» (1977) (renombrada posteriormente como «Una nueva esperanza») no fue su debut en la pantalla grande, sin embargo fue la película que la catapultó hacia los reflectores de Hollywood. Luego  siguieron «El imperio contraataca» (1980) y «El regreso del jedi» (1983).

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Después de la trilogía original de Star Wars, la carrera de Fisher no despuntó como se hubiera esperado, teniendo papeles de poca mecha en algunas películas. También incursionó como escritora y guionista. Tuvo fuertes problemas personales, por lo que cayó en la adicción al alcohol y a otras drogas, por lo que estuvo en varios procesos de desintoxicación.

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Para la continuación de la saga de Star Wars, volvió en su papel de Leia (ahora conocida más como general en lugar de princesa) a la entrega del episodio VII, «El despertar de la Fuerza. Así también, estaba confirmada su aparición en el episodio VIII, a estrenarse en diciembre del 2017.

Ahora Carrie Fisher, y Leia Organa, son una con la Fuerza. Descanse en paz.


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#PelículaDelMes ‘Escuadrón Suicida’ Clickbait

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Escuadrón Suicida (Suicide Squad – 2016, David Ayer), la que al inicio parecía ser una producción menos ambiciosa que sus dos hermanas mayores Man of Steel y Batman v Superman (2016, Zack Snyder), terminó por ser uno de los blockbuster más atrayentes de la temporada. Y como va siendo costumbre no llegó sin polémica. Por un lado la crítica especializada sentenciaba su falta de calidad, y por el otro la opinión más optimista del público decía que es un filme entretenido y divertido, aunque también decían que la crítica estaba vendida. Entre si Disney compra o no las críticas para acabar con su competencia en un plan por controlar un negocio que ya controla, no se puede dejar de lado que el filme estuvo rodeado de complicaciones.

En resumen, hubo reshoots y un corte alterno al original fue encargado a la compañía que realizó los avances, siendo esta versión la que se lanzó en cines. La intención de Warner era buscar aligerar el tono y hacerla más divertida, pues el corte original del director y escritor David Ayer era más ‘oscuro’ (a.k.a. rayo nolanizador), y escuchando las críticas recibidas por las películas de Zack Snyder, querían mostrar algo menos en serio. Sin importar las razones, parece que la decisión no fue la mejor ya que nos dieron un entretenimiento ambicioso y decepcionante a la vez.

Flashazos

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Hay buenos momentos sin lugar a duda. El casting es uno de los más interesantes que ha tenido una producción de DC. Will Smith y la ascendente Margot Robbie junto a Jared Leto son las estrellas más reconocidas, de éste último se generó hype alrededor de su personaje que era casi imposible cumplir. Viendo el resultado logran buenas adaptaciones de su versión comiquera, formando personajes con cierta empatía e interés de trasfondo. Sin lugar a dudas logran ser Deadshot, Harley Quinn y Guasón (Joker). Los demás hacen correctamente su personaje ayudados por una sobresaliente caracterización. Mención especial a El Diablo.

La sorpresa la encontramos en Viola Davis, quien interpreta a una Amanda Waller que pudo haber sido una perfecta villana principal para Escuadrón Suicida. Una antiheroína con la ética radical donde el fin justifica los medios, y es capaz de lo que sea para mantener el orden y sus intereses. Es ella quien idea al escuadrón, jurando que el gobierno de los Estados Unidos necesita un plan de seguridad a partir de la aparición de los metahumanos, específicamente Superman. Pero la villana no es ella, eso recae en Cara Delevigne interpretando a la arqueóloga June Moone -amor del Coronel Rick Flag (Joel Kinnaman)- quien es poseída por el espíritu de Enchantress, una bruja milenaria que quiere escapar del control de Amanda Waller y SUPER SPOILER destruir a la humanidad FIN DEL SUPER SPOILER. Ella sin lugar a dudas es el punto más flojo de la película.

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Los mejores momentos se los lleva Harley Quinn. Las escenas donde se luce el personaje son divertidas y nos dejan ver la buena decisión de casting. Deadshot termina siendo un arquetipo no muy especial pero Will Smith parece entregado al papel y su carisma ayuda. Amanda Waller siendo un personaje importante dentro de la trama lo hace de la mejor manera. Y de nuevo mención especial a El Diablo. El conjunto entrega flashazos de talento y calidad.

Y tenemos a Joker. Tanta parafernalia alrededor para que su aparición se redujera a un cameo. Parece ser que detrás de ello hay algo que vale la pena pero termina siendo de lo peor de la película simplemente porque su aparición no aporta absolutamente nada. Sus acciones y decisiones no tienen mínima repercusión en lo que acontece.

 

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Lamentablemente las historias de cada personaje se reducen a clichés, e incluso en algunos son anecdóticos. La trama principal son situaciones predecibles y momentos fugaces, lo que vemos en escena no trasciende en lo que sea que querían contar, y sabes las cosas porque los personajes te las dicen, no porque las veas (soy malo porque soy malo o estoy loco porque estoy loco). La historia se quema por sí sola y no por falta de posibilidades sino por falta de imaginación, reduciendo el espectáculo a una lluvia de balas y peleas donde no se ve nada más que el trasero de Harley y su bonita sonrisa; y por la inclusión en el metraje de unos flashbacks que no aportan la supuesta profundidad que deberíamos sentir por el escuadrón de supuestos lunáticos.

Lo negativo también recae en puntos tan básicos como de coherencia (nitpicking ¿para qué hacen un “Suicide Squad” si van a mandar dos equipos más de soldados? ¿dónde está la misión que solo un equipo de escoria humana puede encargarse? ¿Enchartress? Se supone que son el equipo que acabaría con Superman) y sentido (nitpicking el soundtrack es realmente bueno pero hostiga con una canción tras otra como si la presentación de cada personaje fuera un teaser tráiler de su propia película).

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La nula historia, las escenas saturadas, lo predecible que llega a ser, los excesivos cortes y el intenso bombardeo de chistes y referencias a los cómics (competición a ver quién mete la mayor cantidad de easter eggs posibles) terminan por ofrecernos una película con algunas buenas secuencias pero sin nada memorablemucho ruido y pocas nueces. Un producto más de la factoría de Hollywood, un trailer de dos horas con toda la fórmula de videoclip, basado en estrategias de negocio y no en la intención de hacer cine.

Con un futuro aún esperanzador, el Universo Expandido de DC promete al menos dos películas más ya en producción (Wonder Woman y Justice League) y como otras 50 de aquí en los próximos años. Esperemos que esta vez tengan ideas claras de qué es lo que quieren hacer con su universo cinematográfico y hagan algo que realmente valga la espera y el hype.

Deshabitar el mundo (y hacinarlo en «El Rascacielos»)

Texto de Alejandro Tello, co creador de Blanks, publicado originalmente en Cine qua non. El autor agradece ampliamente la invitación a escribir esta colaboración.

 

Fuente: internet

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El fin del mundo es asociado comúnmente con la destrucción del planeta Tierra, o en su defecto, la aniquilación de la civilización humana (como si fuéramos lo único y más importante en el universo). Al no haber ocurrido hasta este momento algún suceso que produzca de tajo alguno de esos escenarios, en las películas suele narrarse el fin como algo a futuro (en el corto, mediano o largo plazo, pero al final, en un momento futuro). 

En High-Rise (2015), dirigida por Ben Wheatley y con un guion escrito por Amy Jump basado en la novela homónima de J. G. Ballard, podemos observar un fin del mundo a través de la metáfora de un rascacielos multifuncional en donde ocurren situaciones que ya hemos vivido desde hace algunos decenios a la fecha. Algunos ejemplos son la escasez de recursos, la marcada jerarquización de las clases sociales, la toma de decisiones por unos pocos, el abandono del espacio público. En general, muchas atribuciones al capitalismo puro. «Un futuro que ya ha tenido lugar», como dice el doctor Laing (Tom Hiddleston), protagonista del filme. 

Y es que la historia transcurre al interior de un rascacielos destinado a casa habitación de una gran cantidad de gente, entre familias diversas, personas solteras, profesionistas y demás. Aunque no se limita sólo a ser vivienda, sino que ofrece otras instalaciones de todo tipo para que las personas que habitan la torre no tengan motivos para salir de ella, ya que en diversos pisos hay supermercados, gimnasios, piscinas y demás áreas que tienen la finalidad de cubrir las necesidades de diferente índole de las y los residentes. Sólo algunas contadas personas salen a trabajar fuera de la torre, como el doctor Laing, que pareciera es psiquiatra y trabaja en un hospital-escuela de la ciudad. 

La distribución de los y las habitantes del rascacielos es en función de las clases sociales a las que pertenecen: en los niveles inferiores se instalan las personas con un poder adquisitivo más limitado que quienes habitan los niveles superiores, que tienen más dinero, más poder y ciertos privilegios particulares, y que en muchas ocasiones determinan el destino de quienes habitan en los niveles inferiores. En el nivel más alto vive el arquitecto Anthony Royal (Jeremy Irons), quien diseñó la torre (como parte de un conjunto de cinco rascacielos que simularían una mano al final de la construcción) y que hasta un punto de la historia es el único que toma las decisiones sobre lo que pasa en el edificio. 

Fuente: internet

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Dos, de las antes mencionadas, son en particular las causas de la destrucción de esta sociedad del rascacielos: la escasez de recursos y el abandono del espacio público. En cuando a la primera, no bien se ha instalado el doctor Laing en su nuevo departamento, comienzan a hacerse visibles (¿antes no lo eran?) fallas en el suministro de energía eléctrica, mientras en los pisos superiores se celebran fiestas llenas indiferencia a las carencias que hay en los pisos inferiores. Con los cortes en la energía eléctrica se suscitan reclamos y enfrentamientos que no sólo sitúan en polos opuestos a quienes viven arriba y quienes viven abajo, sino que la situación se convierte en una gran pelea entre cualquiera que vea a alguien más: los supermercados son saqueados, hay golpizas hasta por una lata de pintura, la gente invade otros departamentos… hasta la violación a mujeres se hace presente. Sin duda, la escasez de los recursos es causa de la barbarie, pero se acentúa específicamente por la inadecuada distribución de los recursos existentes. Al final, en el capitalismo siempre habrá personas de primera clase y las demás. 

La segunda razón de la debacle es el abandono del espacio público al colocar en el hacinamiento a las personas, creando así una sicosis colectiva. Fuera de la torre no se observa actividad humana alguna. No hay nadie caminando, ni carros en movimiento. Las pocos planos generales del rascacielos completo muestran el resto de la ciudad completamente ausente de vida. Únicamente en el estacionamiento del edificio es donde se observan personas, aunque sólo en los momentos de paso rumbo a su automóvil y después de eso desaparecen. Llama la atención que, cuando ya reina la violencia, un policía visita el rascacielos pero el arquitecto Royal le impide el paso y niega que haya una situación que atender. Este policía y la secretaria del doctor Laing son las únicas personas externas al rascacielos que aparecen a cuadro. 

¿Son la escasez de recursos y el abandono del espacio público el fin del mundo? Del mundo como lo conoces, al menos, sí. Una causante principal de las guerras y la consiguiente destrucción que traen ha sido la obtención de recursos, como petróleo o agua. Además, se destinan otros para el desarrollo mismo de la guerra que bien podrían ser utilizados con fines más humanitarios, como vivienda o comida. A final de cuentas, en el capitalismo cada centavo que tiene alguien en su cartera es un centavo que alguien más debe.

Así también, desde hace siglos se ha reconocido al espacio público como un elemento vital de la sociedad en la cual se colocan de frente todo tipo de personas, sentimientos, hechos, ideas; y esto se da en diferentes niveles: lo político, lo cultural, lo social, etcétera. Basta con observar las protestas sociales, los mítines, los conciertos en plazas públicas, la reta de fútbol en el parque de la colonia, los mercados, y diversas manifestaciones más que han tenido realce en los últimos años como el caminar la ciudad o la apropiación de las calles por medios de transporte no motores. 

Fuente: internet

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No es que estas situaciones sean algo que se presente de único episodio y provoquen la hecatombe, sino que minan la poca estabilidad que tienen los cimientos de la civilización con un modelo económico que, lejos de solucionar los problemas que nos aquejan como sociedad, fomentan la destrucción de la otredad. Cualquier situación que atente en contra de estos aspectos señalados, conlleva a un posible fin del mundo. 

Royal menciona que concibió el edificio para ser un crisol de cambio. Sin embargo, es evidente cómo fracasa el intento de proveer y con ello controlar a quienes habitan el rascacielos. Hacia el final, ni los colaboradores de Royal le son fieles a él, sino que expresan su lealtad con el rascacielos mismo: pareciera que las mismas personas han desaparecido. Por ello no es tan conveniente tratar de colonizar el cielo en el intento de olvidar la situación abajo, en las calles, como pretendía Royal. Aunque toda inversión a futuro tendrá sus riesgos, y más al enfrentarte a un fin del mundo. 

«El sistema de libre empresa es necesario, pero no es una condición suficiente. Hay solamente un sistema económico en el mundo y ese es el capitalismo. La diferencia radica en si el capital está en manos del Estado o si la mayor parte del él está en manos de personas fuera del control del Estado. Donde hay un estado capitalista jamás habrá libertad política». – Margaret Thatcher


High-Rise | El Rascacielos [título en español]
2015 | 199 minutos | Inglés | Reino Unido
Dirección: Ben Wheatley
Guión: Amy Jump [basado en High Rise de J. G. Ballard]
Producción: Jeremy Thomas
Casas productoras: Recorded Picture Company, Film4, British Film Institute, HanWay Films, Northern Ireland Screen, Ingenious Media
Reparto: Tom Hiddleston, Jeremy Irons, Sienna Miller, Luke Evans, Elisabeth Moss
Fotografía: Laurie Rose
Música: Clint Mansell
Edición: Amy Jump y Ben Wheatley


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‘Assassin’s Creed’ tráiler de la nueva película con Michael Fassbender

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Y no solo Micheal Fassbender, el reparto lo complementan Marion Cotillard, Jeremy Irons, Brendan Gleeson, Michael Kenneth Williams, Ariane Labed y Matias Varela, quienes se encuentran a las órdenes de Justin Kurzel (director de Macbeth donde ya trabajó con Fassbender y Cotillard). Esas cartas son suficientes para que Assassin’s Creed se convierta en algo interesante qué ver, y juzgando por lo que se muestra en el trailer, parece que por fin estamos ante una película basada en un videojuego que no parece ser un auténtico bodrio como regularmente son este tipo de adaptaciones. Está siendo bien recibido entre la audiencia, sobre todo entre los fans más acérrimos del juego. Lo poco que enseña hace que uno sea optimista, a pesar del tema musical que no encaja mucho. Pero es un primer avance, uno segundo donde muestren más de la trama podría darnos mejores sensaciones y terminar de convencernos.

Assassin’s Creed, junto a Warcraft El Origen, es parte de una nueva ola de adaptaciones de videojuegos que salen este año – algo así como en su momento fueron las películas de X-Men (2000) y Spider-Man (2002) – y muchos esperan que den banderazo a la realización de más y mejores adaptaciones de videojuegos (y que eventualmente se conviertan en lo que ahora mismo son las adaptaciones de cómics). La trama gira en torno al criminal Callum Lynch, quién es rescatado de su sentencia de muerte por Industrias Abstergo. Es obligado a participar en el Proyecto Animus, donde viajará a las memorias pasadas de su ancestro Aguilar de Nerha en la Inquisición Española, y quien fue parte de los Asesinos, antiguos enemigos de la Orden de los Templarios. Se estrena el 21 de diciembre de este mismo año.

Reseña ‘Capitán América: Civil War’

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El pasado fin de semana llegó a la cartelera mexicana la última gran producción de Marvel-Disney: Capitán América Civil War. Ya es la treceava película del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU por sus siglas en inglés) y se estrenó rompiendo récords de taquilla en nuestro país, además está siendo considerada por la crítica especializada como una obra definitiva del género. Y vaya que estamos ante un buen entretenimiento con grandes momentos, donde brillan sus protagonistas y (no todas) las bien ejecutadas escenas de acción, además de salir airoso adaptando una trama que implicaba grandes cambios logrando mantener la esencia y entregando un filme que entra directamente entre lo mejor de Marvel. Pero hay que ser realistas, Civil War se queda peldaños abajo de ese reducido grupo de películas sobresalientes del MCU (y ni hablar de todo el género) por culpa de una superficialidad de la que ya sufría su contra parte comiquera y de que sus pretensiones aspiraban a más, volviéndola una lluvia de ideas interesantes que muchas veces sólo se quedan en eso. Un mal que viene cometiendo Marvel con la mayoría de sus películas y parece que no quiere corregir. Por cierto, de aquí en adelante encontrarán ligeros SPOILERS.

Vigilando a los Vengadores

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Todo parte de una premisa muy interesante: ¿Quién vigila a los vigilantes? No, no tiene que ver con Watchmen pero hasta cierto punto intenta hablar de algo similar a lo expuesto en la obra de Alan Moore. Aquí se colocan a los Vengadores en un enfrentamiento ideológico a causa de los sucesos ocurridos en películas pasadas (Nueva York, Soldado de Invierno y Ultrón), así como en lo que ocurre en la intensa y caótica secuencia de apertura: una misión que termina en éxito pero con bajas colaterales a causa de una bomba suicida que termina con la vida de un villano desaprovechado (no siendo el único personaje desaprovechado de la película). Dicha secuencia sólo sirve en la trama para cuestionar al equipo sobre sus actividades, a pesar de haber recuperado lo que parece una sustancia potencialmente peligrosa para la humanidad, y de la cual no volvemos a saber nada.

Es cuando entra en escena el polémico Acuerdo de Sokovia que obliga a los Vengadores a rendir cuentas a los gobiernos de las Naciones Unidas y que los vuelve agentes que sólo pueden actuar cuando así les autoricen. Por un lado Steve Rogers cuestiona la naturaleza y aplicación de dicho documento pues parece implicar aceptar la responsabilidad de los actos criminales que combaten, pero uno puede darse cuenta rápidamente que las motivaciones del Capitán para cuestionar el acuerdo no son lo suficientemente coherentes con el personaje y sus acciones. ¿Por qué no aceptar un acuerdo que trata de evitar que haya menos daño colateral y menos víctimas inocentes? Su único argumento es que puede haber alguna situación en la que deberían presentarse pero puede no los dejen. Por otro lado Tony Stark cree que es una situación inevitable y que es mejor aceptar ahora dicho acuerdo porque después alguien más los puede obligar, y esto tampoco tiene mucho sentido siendo la ONU y el gobierno de EEUU quienes piden a los Vengadores a firmar el documento sí o sí, sin alguna otra alternativa más que el retiro. Incoherencias así nos encontramos en toda la película, pero a pesar de ello el conflicto funciona no solo porque logran cimentar las bases de cada bando, sino porque es un problema que se viene sembrando en películas anteriores.

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El primer acto se resume en poner sobre la mesa todas estas motivaciones, y al margen de todo los hermanos Russo lo hacen bien. Las situaciones de debate y discusión están perfectamente contrapuestas a las secuencias de acción que hacen a la trama avanzar y darle peso dramático a las posturas de los héroes. Podemos tener un equipo preferido, pero no por eso sentimos menos empatía por las razones del contrario, además que la inclusión del villano en turno, Zemo – interpretado de buena forma por el más desconocido que conocido Daniel Brühl (muy buen actor por cierto) – cuya historia y plan van desarrollándose paralelamente con algo más de cautela, nos da la información suficiente para no culpar del todo a los superhéroes. Esto también ayuda a que el efecto sorpresa no sea predecible, e influye lo suficiente para que los dos bandos terminen por llegar a ese enfrentamiento que todos esperamos. Pero el segundo acto, sobre todo cuando el personaje de Bucky termina por ser la manzana en discordia, tira por la borda lo anteriormente planteado y vuelve el conflicto de algo ideológico, político y social (más de una hora se enfoca a eso) a uno meramente personal. A Capitán América solo le interesa defender a su amigo de la infancia y que no pise la cárcel, y Iron Man termina por legitimar una caza de brujas donde no les importa que el Soldado de Invierno sea una víctima de Hydra y su lavado de cerebro, todo por la infundada culpa que siente por la muerte de un estudiante. Absurdo.

Nuevos conocidos y viejos conocidos

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Un punto a favor y que generó mucha expectativa es la inclusión de los nuevos personajes. La introducción de Spiderman está muy bien resuelta y sirve como pequeño avance de lo que nos espera en su nueva película en solitario, desgraciadamente su inclusión en el conflicto está metido con calzador, al igual que la de otros personajes como Ant-Man y Hawkeye. El segundo tiene algo más de sentido pero sigue siendo un personaje secundario que no aporta mucho, mientras que el primero decide entrar a la lucha por razones tan absurdas como que es fan de Capitán América y nada más. Por otro lado Black Panther brilla por méritos propios y es uno de los personajes mejor aprovechados. Su participación no se limita al cameo, sus razones están bien establecidas y es parte importante dentro de la esperada pelea y resolución.

Pero estos aciertos costaron, y quienes terminan pagando son héroes tan interesantes como desaprovechados. Visión y Wanda protagonizan buenos momentos que daban para más. Empezamos a ver, aunque poco, una creciente relación entre ellos; pero más interesante es cuando ella decide no ser parte del plan de Tony Stark y se atreve hacerle frente a Visión, en una escena que parecía un preludio a un combate que nunca sucede. Esto me lleva al confrontamiento principal y por el que muchos fuimos al cine: la pelea en el aeropuerto. La escena cuenta con los mejores momentos de la película, con una acción mucho mejor planeada que el resto, con momentos sorpresivos como la gran participación de Ant-Man o secuencias emocionantes como las peleas donde participan Spiderman y Black Panther. Pero también aquí se muestran los puntos más débiles que se ven reflejados en toda la película, como el hecho que Visión y Wanda muchas veces no salen a cuadro; por momentos hace que uno se pregunte qué demonios se encuentran haciendo. Al final da la sensación que no supieron qué hacer con ellos y por eso mejor que salgan lo mínimo en pantalla. Algo decepcionante ya que una hipotética pelea entre los dos hubiera dado para mucho, y el nivel de la secuencia hubiera aumentado exponencialmente. Otro punto en contra es que la lucha termina sin mucho riesgo; sí, no es un mal final para la pelea, pero no toman riesgos y termina sabiendo a poco, porque ni el error de Visión ni la caída de War Machine son suficientes para terminar de romper la relación de los héroes, por mucho que la película no se canse de decir que el grupo está quebrado.

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Sinceramente muchos de estos errores no terminan de hacer mal a la película, pero eso se lo atribuyo a que sentimos apego por los personajes no solo porque llevamos 8 años conociéndolos, sino por lo entregados que están cada uno de los implicados. Y se nota que les gusta mucho su respectivo personaje. Scarlett Johansson vuelve a ser de lo mejor con uno de los personajes con más conflictos a pesar de establecer su bando. Chadwick Boseman interpreta a Black Panther, quien tiene cierto acercamiento a Black Widow tanto en la historia como en personaje, y de igual forma funciona de maravilla volviéndolo de lo mejor de la película. Un escalón abajo queda Tom Holland como Spiderman. Lo único malo, como ya dije, es que se siente como un cameo forzado, aunque su introducción está genial porque el actor lo hace muy bien (puntos extras por Marisa Tomei como la renovada y sexy Tía May). Es muy poco para juzgar o considerarlo el mejor Spiderman pero deja buen sabor de boca (personalmente me sigo quedando con el Spiderman de Sam Raimi).

Anthony Mackie como Falcon sigue como secundario pero creo que sale mejor parado que, por ejemplo, Hawkeye, quien por cierto vuelve a ser bien interpretado por Jeremy Renner a pesar de que sigue sin resaltar. Algo similar pasa con Don Cheadle como War Machine: bien pero hasta ahí. Sebastian Stan es Bucky y con todo y que lo limitan a correr y golpear, su conflicto interno lo lleva muy bien. Paul Bettany como Visión y Elizabeth Olsen como Wanda hacen lo que pueden con lo poco que les dan, son los personajes que más me decepcionaron pero por lo desaprovechados que están. Paul Rudd lo mismo, pero gracias a la pelea es que brilla mucho. Chris Evans sigue correcto como Capitán América, pero se nota el gusto que le tiene al personaje lo que ayuda en su interpretación y logra mantener el show cuando las secuencias se centran en él.

Pero al final el que se vuelve a robar la película es Robert Downey Jr. Tanto así que la película pudo haberse llamado Iron Man Civil War y creo que no habría diferencia o incluso tendría más sentido (tampoco habría problema que la llamaran Avengers 2.5, pero bueno). No solo es el que tiene más minutos después del Capitán, sino el que termina por tener más importancia en toda la película, y es parte clave para la resolución final. La última pelea cuenta con la suficiente fuerza narrativa gracias al buen villano que termina siendo Zemo (aunque ni él se salva de las inconsistencias), así como por los tres héroes implicados y la correcta puesta en escena de los hermanos Russo, lo que la vuelven uno de los mejores momentos que nos ha dado Marvel en el cine. Esto deja las cosas muy interesantes para el futuro de los Vengadores y es un buen inicio de la Fase 3.

Diversión y entretenimiento sin riesgo

Como conclusión, Civil War es una película que por méritos propios brilla lo suficiente para considerarla de lo mejor que ha dado la dupla Disney-Marvel. Muy entretenida, divertida y con grandes momentos, pero se queda lejos de ser la película definitiva de superhéroes por los errores que se encuentran en ella y el poco riesgo al que siguen apostando. Esto no solo es culpa de un guión mediocre tirándole a correcto o de la puesta en escena de los hermanos Russo que es buena pero impersonal, sino también por estar atada a un evento cinematográfico mucho más grande, y que poco a poco ha demostrado que Marvel no tiene un plan narrativo concreto como nos han venido diciendo desde hace mucho, más bien hay ideas generales al aire y que van resolviendo sobre la marcha. Esperemos que las siguientes producciones mejoren en ese aspecto, pero el hecho de que vengan más películas introductorias a nuevos mundos y personajes hace creer que esto se va a seguir alargando como el chicle. A ver si no se les rompe antes de tiempo.

‘La Chica Danesa’ Rumbo al #Oscar2016

the-danish-girlFalta poco menos de un mes para que se lleve acabo la para muchos aclamada entrega de los premios Oscar en su 88a edición, es por ello que queremos traerles un pequeño recuento de algunas de las películas más destacadas que se encuentran nominadas a tan aplaudidos y criticados premios. No serán todas las que hay, pero el sentido de esto no es extendernos y abarcar todo lo que acontece a dicha entrega, sino hablar de aquellas que, por las razones que sean, se han ganado la atención tanto mediática como la de los espectadores, además de que no hemos podido darles un visionado a casi ninguna de las películas.

Esta primera entrada la dedicaremos a uno de los estrenos más sonados de esta temporada, al menos hablando del territorio mexicano ya que dicha producción no tuvo una gran acogida en su estreno en los EEUU u otras partes del mundo. ‘La Chica Danesa‘ es la última producción a cargo del oscarizado Tom Hooper, estatuilla que se llevó gracias a ‘El Discurso del Rey‘. Estas dos películas guardan bastantes semejanzas: ambas son biopics históricos centrados en el drama personal de sus protagonistas, causado por un gran problema que les vuelve la existencia un martirio, así como el arduo camino que deben recorrer para poder cambiar su vida, claro, siempre acompañados de sus seres más importantes y queridos. Lamentablemente ‘La Chica Danesa’ se queda a medio camino, y ahí en donde ‘El Discurso del Rey’ llegaba a funcionar (es una película correcta, sin más), aquí falla ruidosamente, apostando por el drama fácil y alejándose de la emoción y empatía que la historia pretendía hacernos sentir.

El que mucho abarca…

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El mayor problema de la película es su guión. Escrito por la mano de Lucinda Coxon y basado tanto en la novela de ficción de David Ebershoff como, ligeramente, en sucesos reales, nos cuenta la historia de Einar Wegener (Eddie Redmayne que dudo se lleve el Oscar) – la primera persona que se realizó una cirugía de cambio de sexo – y de su esposa Gerda Wegener (Alicia Vikander, por mucho lo mejor de la cinta). Ambos son una pareja de pintores que viven cómodamente en la capital de Dinamarca donde Einar goza de cierto éxito gracias a sus pinturas paisajistas, mientras Gerda lo tiene más difícil: su obra no es aceptada tan fácilmente por su agente lo que le impide que pueda ser expuesta en una sala de arte, y mucho menos vendida. Convenientemente, y sin razón alguna más la de volver predecible la trama, se deja en claro que lo que ella necesita es una buena modelo para poder crear mejores obras. Modelo que rápidamente termina siendo su adorado esposo, y que solo es posible ser cuando toma el papel de Lili Elbe, la mujer que en realidad es y cuya existencia todos desconocían.

A partir de aquí la película se preocupa más por mostrar la forzada evolución de ambos personajes – diciendo poco con la narrativa de las imágenes o cayendo directamente en lo reiterativo – que en mostrar su desarrollo interno, así como el de sus motivaciones. No quiero caer en spoilers pero por dar un ejemplo, al inicio de la cinta el momento en que Einar tiene su primer contacto con ropa femenina no tiene la fuerza suficiente para hacernos sentir esa conmoción que demuestra el personaje. Y es que la película en todo momento hace uso de arquetipos, momentos y situaciones ya conocidas, lo que termina jugando en su contra ya que por culpa de esto gran parte del metraje se vuelve demasiado predecible y en varios momentos aburrido.

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Pero no solo es su guión, Tom Hooper tampoco es que arriesgue demasiado y su puesta en escena se queda en todo momento en lo más académico posible, limitándose a unir con coherencia todas las situaciones que viven los protagonistas, pero sin la potencia necesaria para retratar el camino tan difícil por el que la pareja supuestamente está atravesando. No es que caiga en la mediocridad ni mucho menos, pero no sale de la zona de confort de la profesión. Ni hablar de los apartados técnicos más importantes: música, cinematografía, montaje y demás, impecables cada uno en lo suyo pero nada que destaque sobre la media. Lo menos que se espera de una producción profesional, vaya.

Poco aprieta (pero aprieta)

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Afortunadamente la química que hay entre la pareja protagonista (al inicio al menos, y cuando Einar tiene más tiempo en pantalla), ayuda a generar empatía por ellos. Pero sobretodo es el papel de Gerda el que mejor dibujado se encuentra, gracias a la buena actuación realizada por Alicia Vikander. Al margen de que está limitada por el propio guión, la actriz sueca sabe sacar provecho de las situaciones en las que su personaje se ve envuelto, creando tanto a una artista talentosa, como a una esposa insegura, o a una mujer desconsolada; todo por el cambio repentino que vino a transformar radicalmente su vida, cambio que ella misma incitó desde la ignorancia del porvenir. Radical también la transformación física del personaje de Eddie Redmayne, entregado al papel aunque, a diferencia de su compañera de reparto, su Lili está saturada y su evolución no solo no es natural, sino que en varias ocasiones cae en el melodrama más simple, dando por momentos la sensación de que atraviesa por un problema de personalidad y no de identidad. Se limita demasiado volviendo al personaje que más debería conmovernos en el más forzado de todos. Sobre los demás no hay mucho qué decir: si no son anecdóticos, son meros individuos que se restringen a ser el fondo (muy plano) al servicio de la figura.

‘La Chica Danesa’ termina muy lejos de sus pretensiones, que a priori parecían muchas. Aspirar a contar un suceso tan importante, no solo para la comunidad transgénero, sino para la sociedad en general, tocando temas como el de la sexualidad, género e identidad, no es poca cosa. Al final es una película que busca ser políticamente correcta, martirizando e idealizando a un personaje que, sobra decir, pocos conocíamos y probablemente seguimos sin conocer del todo. Gracias al cosmos tenemos Wikipedia para arreglar eso.