#MuchaMierda | Sexismo en Roland Garros

Columna de opinión de @alejandrotello publicada originalmente en La Orquesta

Una acción que se viralizó nos recuerda que el sexismo está a la orden del día y ni el mundo del tenis está exento de él. Maxime Hamou, un tenista francés, olvidó que el cuerpo de una mujer es solamente de ella y que tratar de tocarla sin su consentimiento es acoso sexual. Digo que lo olvidó, infiriendo que sí lo sabe; y aunque no lo supiera, incurre en lo mismo.

Hace unos días, durante la primera semana de Roland Garros, la periodista Maly Thomas de Eurosport se acercó a Hamou, quien estaba en una de las explanadas del Stade Roland Garros, para entrevistarlo en vivo. El tenista se encontraba con quien pareciera es un seguidor varón, y Maly Thomas se colocó del otro a un lado Hamou, quien desde ese momento prensó a la periodista con su brazo izquierdo rodeándole por detrás del cuello impidiéndole moverse libremente.

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Luego de eso, la escena logró ser cada vez más incómoda: Hamou intentó besarla en la mejilla contra voluntad clara de Maly Thomas, además que se aprecia en el video que quiso introducir su lengua en el oído de la periodista (capaz que sí lo hizo). Mientras ella intentaba zafarse del “abrazo”, hubo un par de zangoloteos producto de la lamentable actitud de este tenista quien piensa que puede invadir el cuerpo de las mujeres. Y no conforme con el primer intento de beso, hubo otro par de ocasiones similares hacia el final de la entrevista. El joven que estaba del otro lado de Hamou también tenía el honor de ser rodeado por el otro brazo del tenista, sin embargo, con él no fue brusco como con Maly, ni intentó besarlo.

En la pantalla también se aprecian imágenes del estudio de Eurosport, en donde a los compañeros de la periodista, lejos de pensar que hay una situación de acoso, les parece gracioso lo que ocurre en el Stade Roland Garros. Uno de ellos, quien por cierto es un tenista retirado de nombre Henri Leconte, aplaude mientras presencia la escena al tiempo que grita «ve por más». Penoso totalmente.

Con la noticia del incidente hubo varias acciones necesarias, aunque algunas tardías: la organización de Roland Garros le retiró su acreditación al tenista Hamou y está impedido de ingresar a las instalaciones, lo cual considero oportuno; Henri Leconte ofreció una disculpa pública hacia su compañera por lo ocurrido, aunque desde un inicio tuvieron que haber reaccionado de forma opuesta a la mofa que hicieron de la situación; Hamou, a su vez, externó sus disculpas hacia Maly Thomas aunque en todo momento trata de justificarse diciendo que son amigos y que le tiene total respeto aunque las imágenes demuestran todo lo contrario. Sin duda fue solo por tener la presión mediática encima.

Esta no es la primera situación de sexismo en el mundo del tenis que haya tenido gran envergadura mediática. De entrada en la mayoría de los torneo las mujeres se llevan una bolsa económica menor que los hombres. Lo anterior fue motivo de polémica el año pasado cuando el director ejecutivos del torneo de Indian Wells, Raymond Moore, declaró que las mujeres se aprovechan del éxito de los hombres en el mundo del tenis, y que tenistas como Roger Federer o Rafael Nadal eran quienes han alzado todo el peso del gremio. También en el mismo tema salió embarrado Novak Djokovic, a quien su machismo interiorizado (y tal vez no tan interiorizado) lo traicionó declarando que reconocía el esfuerzo y los logros de las mujeres en el tenis, pero que al tener mayor asistencia de público en los encuentros entre varones, era justo que se llevaran premios económicos mayores. Además se atrevió a decir que sabía lo que pasaban las mujeres con sus cuerpos y hormonas, aludiéndo como motivo de tener menos calidad.

El tenis, un deporte que pareciera tan elegante y distinguido, también tiene una enorme labor pendiente respecto al tema de equidad de género.

La vida de tour

 

Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

Lxs amigxs se hacen en el camino. Y vaya que hay muchos caminos por los cuales se puede andar, como las carreteras.

Este camino comenzó en un tiempo y espacio determinados: 12 de abril en Guadalajara con el kickstart show del mini tour de Semana Santa de Nevado y Sureste. Completaban el line up de lujo varias bandas que en pocas ocasiones se configura de esa manera: Diciembretrece, Mar Perdido, Diez Veces Yo y Say Ocean. Seis bandas en total con el objetivo principal de unir a la gente mediante el micrófono.

Fue un show bastante divertido, que tuvo matices que iban de la melancolía a la ventura total.

Al día siguiente Nevado y Sureste nos enfilaríamos rumbo a la segunda escala del tour: San Luis Potosí. Por delante se enfilaban muchos kilómetros de carretera con sus respectivas escalas, imprescindibles para poder convivir más allá de recargarte en el hombro del de al lado y no morir de tortícolis.

Dado que varios tenemos horarios laborales imperialistas, la salida fue hacia las 3 o 4 de la tarde. Íbamos con buen tiempo pero no contábamos con las peregrinaciones que Semana Santa atrae en los alrededores de San Juan de los Lagos, porque si bien no pasamos exactamente por ahí, durante un tramo cerca de Lagos de Moreno que abarcaba alrededor de 5 kilómetros, lo recorrimos en 45 minutos a vuelta de rueda (diría mi mamá).

Luego de ello no hubo más contratiempos en el camino sino hasta casi llegar a SLP, donde en una bifurcación tomamos la opción que nos retrasó cerca de 20 minutos más en carretera (además de una caseta extra).

Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

Llegamos en la noche directo al venue, en el que había solamente unas 5 o 6 almas perdidas de esas que suelen llegar temprano a los shows. Pero conforme nos adentramos en la noche (y en el frío potosino) llegó más gente. Dos bandas jóvenes se encargaron de abrir el evento: Supernavi y Audrey. La tercera banda potosina fue Párraz, quienes presentaban su EP debut «Realidades Universales». Si bien también son de reciente creación, dos de sus integrantes son viejos conocidos en la escena del rock potosino independiente.

Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

Al día siguiente, viernes 14 de abril el destino estaba fijado en Torreón, una ciudad que no suele ser escala habitual en los tours de bandas de la escena. Partimos a las 7 de la mañana para no ir con el tiempo correteándonos, pero no contábamos con que la llanta trasera derecha iba a reventar a 40 minutos de empezado el viaje. Afortunadamente nuestro conductor estrella y vocalista de Nevado, Werick, evitó que derrapáramos o nos ocurriera alguna desgracia mayor, pero tuvimos que esperar alrededor de hora y media para que llegara la asistencia en el camino, ya que no teníamos herramienta suficiente.

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Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

 

 

 

 

 

 

También en este punto nos daríamos cuenta que el aceite de transmisión se tiraba, y fue una constante durante los tres días restantes. A las paradas al baño o a comer, era obligado comprar un par de botes de aceite.

Al cambiar a la llanta de refacción, supimos que no podríamos ir más allá de 5 km sin que reventara también, por lo que tuvimos que regresar al pueblo más cercano a comprar otra en condiciones medianamente mejores. Ahí se esfumó otra hora del tiempo.

Casi por llegar a Torreón, nos paramos en una gasolinera/súper, en donde varios aprovecharon una manguera de agua para bañarse: desde solo la cabeza y brazos, como José Luis y Aldo; hasta de cuerpo completo, como Yimi.

Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

Pasadas las 8 de la noche entramos a Torreón. Lo sorprendente era la poca gente en las calles; parecía que se pusieron de acuerdo para salir de la ciudad el día que íbamos a tocar. Aunque claro, la mayoría de quienes íbamos en la van nunca habíamos visitado dicha ciudad; cabe la posibilidad de que sea la situación normal.

En el venue había poca gente pero, igual que un día previo en SLP, conforme avanzó la noche se congregó más público.

Este show fue extenso: tocaron Capitán, Sr. Pirata Mantarrayas, Párraz (que nos acompañaron de cerca en la carretera) y, claro está, Sureste y Nevado. La gente nos recibió muy bien a las bandas foráneas. En particular, con Sureste disfruté mucho de la respuesta de la gente, y que coreaban y gritaban las letras de las canciones. Sentí un vínculo muy cercano. Además también se sintió una vibra especial entre nosotros durante la ejecución.

Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

Al estar en la casa donde pudimos dormir algunas horas, casi cuando la mayoría ya dormía, platicaba un poco con Eddie de Nevado, y le comentaba sobre una youtuber española llamada Ter, y el por qué era de las pocas personas dedicadas a ello que me gustaba seguir. Logré que empezara uno de sus videos, mientras le contaba todo esto, pero cuando escuché que se reproducía otro video y no me respondía, me di cuenta que Eddie se había dormido ya; en cambio yo me encontré solo hablándole al aire acondicionado.

De ida a Monterrey todo pasó más rápido. Tal vez por el hecho de que está relativamente cerca  Torreón… ya que me dormí la mayoría del camino.

Llegamos alrededor de las 12:30 del día. Alex de Dan Taylor ya nos esperaba cerca del metro, en donde resguardamos el equipo musical que cargamos en el bello departamento donde Alex y Werick grabaron Cicatrices en acústico en diciembre pasado.

En lo que se llegaba la noche, fuimos a comer al restaurante AL (antes Alaska) famoso por ser donde Jumbo grabó el video de su canción «Siento que». Hace más de diez años, mientras gustaba de ver ese video, nunca imaginé que alguna vez me encontraría ahí mismo comiendo un menú de comida corrida muy rica, a buen precio y en grandes porciones. Tan solo con el caldo de entrada casi me di por satisfecho; obvio no pude resistirme y me acabé el platillo entero.

Mientras algunos fueron al Parque Fundidora, otros aprovechamos para dormir un poco. La vida de tour, si bien es muy satisfactoria, requiere de descansar lo más que se pueda en los pequeños ratos posibles.

Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

El show en Monterrey también tuvo varias bandas: Invenient (de Nuevo Laredo), Sombrero’s, Strong Belief y Dan Taylor. Mientras tocaba Nevado, se llegó la hora de inició del cumpleaños de José Luis; Aldo y yo fuimos por unos roles al Seven Eleven y lo sorprendimos para que en el venue le cantáramos las mañanitas por su nueva vuelta al Sol.

Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

Luego del show hubo un tiempo pequeño para seguir vitoreando al cumpleañero, y entre fotos y abrazos de despedida de la gente de Monterrey, nos enfilamos a nuestro regreso a Guadalajara. Era obvio que las 10 horas que marcaba el GPS iban a ser muchas más, pero como lo he dicho, es justo el camino en carretera que ofrece un sinfín de oportunidades para conocernos a nosotrxs mismos y entre lxs unxs y lxs otrxs.

Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

Foto: Panda Collective

Durante el regreso, justo antes de abandonar Zacatecas y entrar en territorio jalisciense, un retén de policía nos hizo señales para orillarnos. Luego de las preguntas de manual, y de saber que viajábamos dos bandas de música, el oficial encargado de asegurarse que no éramos gente “mala”, nos preguntó si traíamos discos par regalarle. Hasta afortunado fue ya que se llevó dos EP’s, uno de Sureste, uno de Nevado.

Cerca de las 6 de la tarde estábamos entrando a la ciudad de Guadalajara, luego de unas 13 o 14 horas de camino a casa. Ahí terminaba el mini tour de Semana Santa, pero habían comenzado otras cosas entre las personas que íbamos. Porque lxs amigxs se hacen en el camino. Y vaya que hay muchos caminos por los cuales se puede andar, como las carreteras.

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Foto: Panda Collective

Gente en la van

Sureste: José Luis, Aldo, Andy, Jesús.

Nevado: Werick, Eddie, Óscar, Joni, Yimi.

Panda Collective: Andrea.

Merch guy: Mauricio.

Pueden checar completo el álbum de fotos en la página de Facebook de Sleepy Panda Records.


 

Texto por: Jesús Tello.