La experimentación y versatilidad de Phonobox

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A contrario de lo que popularmente se cree, uno se puede encontrar una variedad amplia de propuestas en la escena musical mexicana independiente, mientras se sea lo bastante curioso para salir de los espacios seguros -o comerciales-. No es que esté mal, ni mucho menos, ayudarse de estos lugares para ubicar nuevas y no tan nuevas propuestas, al fin y al cabo es la forma en la que nos aseguramos de dar con música con la que al menos nos vamos a identificar. Sumando que vivimos en la época de oro del acceso a contenido artístico y cultural, es difícil que se nos escape algo lo bastante relevante.

O eso creemos. La verdad es que, irónicamente, la misma saturación de contenido es la que nos aleja de encontrar nuevas propuestas, y por mucho que hoy en día se tenga a la mano diversos recursos materiales para que las y los creadores puedan producir trabajos, el reto está en sobresalir entre tantas opciones.

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En este contexto se encuentra la banda experimental Phonobox, agrupación de la Ciudad de México que nos trae su primer larga duración y segundo álbum: The Revolution Of The Maschinen. Conformada por Alan (guitarra y voz), Def (bajo y voz de respaldo) y Kristo (batería, teclado, sintetizador y voz), Phonobox son una interesante mezcla de sonidos que se ve poco en México. Ellos mismos se definen como una «experimentación de música con estilos como el psicodélico, progresivo, alternativo y electrónico; hablando de filosofía, ciencia ficción, distopía y thrillers psicológicos». Una combinación interesante que promete una forma de hacer música con la que no estamos tan acostumbrados en el país.

Al empezar el disco las intenciones son claras. Su primer pista Living a Lie se siente como una referencia al Nine Inch Nails menos convencional, pero desde el principio quieren dejar en claro que la experimentación es el hilo conductor, incluso el uso de la voz, no extraña entonces que las letras son en idiomas anglosajones. Los sonidos familiares solo son el material que van a modificar a conveniencia, creando mezclas que a priori parecen que no encajarían, pero que en muchas ocasiones resultan en composiciones únicas e interesantes. El segundo track Das Unternehmen sigue esta línea pero con mayor soltura.

Siguen Wishing Well y Work Buy Consume and Die , que se notan mejores respecto al inicio, con una ejecución más lograda y mejor integración de los sonidos por los que pasean en todo el álbum. Lo curioso es que estas dos canciones son bastante diferentes entre sí, lo que las hace el mejor ejemplo de la versatilidad y propuesta de Phonobox.

A mitad de álbum se encuentra A Forest, una composición de sonidos ambientales que evocan un cambio de escenario que es muy notorio pues de aquí en adelante viene lo más experimental y progresivo del disco. Todo sea dicho: así como suben, tropiezan, pero siempre con la intención de levantarse.

Le Mat y The End of Everything son una combinación que funciona muy bien. Una tras otra se sienten como una sola composición que explora diferentes caminos y posibilidades, pero de alguna forma se cortan por detalles como la voz, que por momentos se siente cómoda pero en otros se nota algo perdida por querer alcanzar el viaje que a estas alturas ya pasa de la media hora.

Saturday Night es de los tracks más débiles, hay que decirlo. Si bien se nota la intención de crear una pieza mucho más intimista, ya hemos escuchado canciones más interesantes. Como la que sigue: Pulled by the Strings of Fear que, aunque vuelve a sentirse muy referenciada de sonidos ya conocidos, está tan bien ejecutada que se perdona lo reiterativo que puede llegar a sentirse. Es la segunda canción más larga y aprovechan para soltarse. El rock aquí domina todo y Phonobox demuestra que conoce lo que está tocando.

H.0.P.3. es el preludio del final. Un crescendo bien ejecutado y en cierta forma uno de los tracks más sensatos. Hubiese funcionado muy bien como cierre. Pero para eso nos dejan Loverlorn, una canción de más de 10 minutos que nos lleva a todo los lugares que visitaron durante todo el viaje que es todo el disco. Algo más larga de lo esperado, sinceramente. Detalles que se notan en otros tracks vuelven a aparecer aquí, pero en ningún momento dejan que eso sea un impedimento para dejarse opacar.

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Al final nos dejan con el interés de escuchar más de lo que pueden hacer. Con la reserva de conocer como suenan en vivo, su trabajo destaca por lo arriesgado que es apostar por un sonido que, hasta el día de hoy, ha sido casi exclusivo de otros lugares y culturas. Siendo una producción que les tomó años poder terminar, y al margen de los detalles obvios que implica un trabajo independiente, Phonobox promete retomar un camino que pocas veces se han atrevido a caminar grupos nacionales, y es algo que siempre se agradece. Esperemos que el futuro nos traiga más de su trabajo.

Nominados a los Oscar y la inclusividad

Ya están aquí los nominados a la próxima entrega de premios Oscar que realiza la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de EEUU. Y como cada año viene con una gran cantidad de expectativa, pero sobre todo de controversia. ¿Por qué? Fácil: la falta de diversidad cultural en las nominaciones. Y antes de saltar a decir que eso no tiene importancia porque “si no hay mujeres directoras nominadas seguramente es porque no son tan buenas” hablemos un poco de la importancia de incluir más diversidad de voces a un evento de espectáculo tan popular como este.

Al margen de si los Oscares tienen o no prestigio, es innegable que tienen una fuerte influencia en el mundo del entretenimiento, o al menos en la percepción popular que se tiene sobre “buen cine”, además de su carga sociopolítica, al menos en lo que Hollywood se refiere. Año tras año se vuelven tema de debate entre la gente de la industria así como entre la comunidad cinéfila, y los últimos años una de las razones principales que más genera discusión es sobre si los Oscares no son lo suficientemente inclusivos o, por el contrario, en verdad solo se enfocan a lo mejor que da el cine durante el año.

El tema de la inclusión es algo no tan fácil de abordar pues se puede abordar desde la completa ignorancia, lo que provoca acercarse a él de manera muy superficial cayendo en conclusiones que no aportan nada a la discusión. Pero sea como sea, es algo muy importante como para simplemente desestimarlo o exigirla por exigirla.

Es entendible que se critique a dicha inclusión de ser forzada y “políticamente correcta”. Hay decenas de casos que ilustran la forma superficial en la que grandes compañías solo buscan el beneficio de ser correctos, para así llegar a una audiencia o consumidor más amplio. Disney es el claro ejemplo de esto, se jacta de incluir personajes de sectores minoritarios cuando en realidad lo que nos da son extras que están de mero adorno y que no se dignan en desarrollar. Se puede ver en películas como la reciente El Ascenso de Skywalker, donde una pareja de lesbianas nos regalan un beso que está metido para cumplir y decir que son los más socialmente conscientes (sí, sean gays pero allá de lejitos pa’ no molestar, que a los que no les gusta el asunto también son nuestra audiencia), o en la última entrega de Avengers, donde se conforman con meter un plano donde aparecen todas las heroínas en lugar de darles más peso en la trama y hacerlas parte indispensable para la conclusión de la misma (¿Por qué no ampliar la participación e importancia de Capitana Marvel? ¿qué les detiene que ella u otro personaje femenino sean quienes tienen peso valioso en la narrativa?)). Y así podríamos seguir poniendo ejemplos de cómo las productoras buscan colocar filmes bajo la falsa bandera de la conciencia social sólo para poder captar la atención que necesitan para generar dinero.

Fuente: Movieweb

Pero la inclusión social no es la inclusión forzada, y el menosprecio a las quejas solo vuelve más difícil entender la importancia de tomar en cuenta voces que sistemáticamente han sido calladas o ignoradas. Sobre todo en una industria tan grande e influyente como es la Hollywoodense, que parte de su grandeza la adquirió gracias a la explotación creativa de minorías, tanto sus ideas y cultura, como de fuerza de trabajo.

Y esto no es un invento, tan solo hay que ver lo que hizo en su momento D. W. Griffith, una de las mentes más prestigiosas en el mundo cinematográfico, pero también un racista declarado. Su filme The Birth of a Nation de 1915 es un hito en el cine. Una de las películas más revolucionarias en su momento gracias a sus avances técnicos pues llevó el lenguaje cinematográfico a un nivel que sentó cátedra y definió mucho de lo que conocemos ahora. Pionera en la forma de usar los close-ups, los fade-outs, además de ser la primera en tener una banda sonora con orquesta y arriesgarse a alcanzar un metraje de 3 horas, la película también era abiertamente racista. La trama, que contaba la historia de los Estados Unidos durante la Guerra de Secesión a través de dos familias amigas (cada una representando el Sur y el Norte del país) mostraba a las personas de color -muchos de los cuáles eran actores blancos maquillados aka blackface– como personas moralmente detestables, violentas, poco inteligentes y abusadoras, a la vez que mostraban al Ku Klux Klan como un movimiento heroico.

Fuente: Wikipedia

Y eso por mencionar un solo proyecto de los miles que ha producido Hollywood a través de los años. Han salido películas donde la mujer es usada como mero objeto sexual o romántico, o donde se caricaturizan a homosexuales. Si nos vamos a la labor dentro de la industria, el trabajo de mujeres, gente de color, morenos, asiáticos, homosexuales, siempre se ha visto invisibilizado. Y todo esto siempre en favor de la misma visión: varones blancos que no conocen el mundo más allá de lo que ellos vivieron, que regularmente es un mundo con más privilegios que desventajas, y que dictaba qué cultura es la que se impondría. Ellos eran quienes decían qué tipo de películas se hacía, y al margen de que siempre ha habido quienes están interesados en otro tipo de historias, el hilo de Hollywood siempre ha sido cortado con la misma tijera. Estas mismas personas son las que siguen dictando agenda en la industria, y que creen que una persona de color solo merece ser considerada cuando participa en un filme que habla sobre esclavitud (la mayoría de las veces esa es la constante cuando hay nominaciones y ganadores negros en los Oscar).

Con esto no quiero decir que las películas nominadas este año sean malas y no merezcan la consideración, pero no se puede tapar el sol con un dedo y fingir que no hace calor. Increíble que Greta Gerwig no haya sido parte de la terna después de entregar Mujercitas, mientras que Todd Phillips sí. Y no me malinterpreten, Joker me parece una película de grandes méritos, valiente y arriesgada, pero quien sepa un mínimo de cómo funciona el cine, la dirección palidece mucho sobre todo si se compara con el trabajo de sus competidores. ¿O qué me dicen de Awkwafina? Quien ya se llevara el Globo de Oro por su actuación en The Farewell hoy se ve ignorada y en su lugar tenemos a… ¿Renee Zellweger? Vaya, que es una buena actriz, pero su película biográfica sobre Judy Garland ha pasado sin pena ni gloria en la cartelera internacional y para la crítica especializada.

La lista de ignorados sigue y lamentablemente las 7 nominaciones para Parasite, película coreana dirigida por Joon-ho Boong, que se llevó la atención total del mundo este año y que de no haber ganado la Palma de Oro en Cannes seguramente también hubiera sido ignorada, no son suficientes para creer que la Academia está viendo más allá de su imperio.

Fuente: Milenio

La importancia de la inclusión social en la cultura popular, el arte y la industria abarca más que solo darle espacios a minorías. Se trata, fundamentalmente, en visibilizar las diferentes voces que están definiendo desde hace décadas la forma en que se hace y se ve, las voces que moldean la cultura que define a una grandísima parte de la humanidad y que, por consecuencia, define el futuro. La innovación hace mucho que dejó de estar en manos de unos cuantos ejecutivos privilegiados, y el cine como arte, medio de comunicación y cultural, está evolucionando y revolucionando por las voces que históricamente han sido ignoradas y que hoy en día suenan más fuerte que nunca.

Hace años que nadie se toma en serio a los Oscares, pero su influencia e importancia siguen siendo grandes, y la Academia debe empezar a replantearse en serio la forma en que ven al cine, que supuestamente es la médula espinal que los mantiene en pie. Si no están dispuestos a abrir los ojos a la multiculturalidad que los rodea, esa médula espinal va a quedar parapléjica más pronto de lo que creen.

En fin, los nominados fueron anunciados y la entrega está a la vuelta de la esquina. Hay esperanzas de que se haga justicia, pero sinceramente no será así. Veremos sorpresas y premios cantados, pero los atropellos no se quedan en el anuncio de las nominaciones, así que esperemos ver cómo se vuelve a ignorar a Martin Scorsese, por decir solo uno de tantos.

Aquí la lista de nominados.

Mejor película


Mejor actriz


Mejor actor


Mejor dirección


Mejor actriz secundaria


Mejor actor secundario


Mejor vestuario


Mejor banda sonora


Mejor montaje de sonido


Mejor mezcla de sonido


Mejor película de habla extranjera


Mejor fotografía


Mejor película animada


Mejor guion adaptado


Mejor guion original


Mejor canción


Mejor diseño de producción


Mejores efectos especiales


Mejor maquillaje y peluquería

  • Kazu Hiro, Anne Morgan y Vivian Baker, por El escándalo
  • Nicki Ledermann y Kay Georgiou, por Joker
  • Jeremy Woodhead, por Judy
  • Naomi Donne, Tristan Versluis y Rebecca Cole, por 1917
  • Paul Gooch, Arjen Tuiten y David White, por Maléfica: maestra del mal

Mejor documental


Mejor cortometraje de ficción

  • Brotherhood
  • Nefta Football Club
  • The Neighbor’s Window
  • Saria
  • A sister

Mejor cortometraje animado

  • Dcera (Daughter)
  • Hair Love
  • Kitbull
  • Memorable
  • Sister

Mejor cortometraje documental

  • In the absence
  • Learning to skateboard in a warzone (if you’re a girl)
  • Life overtakes me
  • St.Louis Superman
  • Walk run cha-cha

Mejor montaje

Texto de César Augusto.


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‘Joker’ coquetea con el cine de autor

Cuando el pasado mes de septiembre durante el Festival Internacional de Cine de Venecia se estrenó Joker (‘Guasón’ en Hispanoamérica), la expectativa se disparó por los cielos. La noticia de que la cinta mereció ocho minutos de aplausos fue una sorpresa y poco después se anunciaba como ganadora del máximo galardón del festival, el León de Oro, lo cual terminó de ponerla en el foco de atención. Anunciado a Martin Scorsese de productor (retirado del proyecto en 2018) y con Joaquin Phoenix tomando el papel protagonista, estaba claro que no sería una película de cómics al uso. Lo único que generaba dudas era el director Todd Phillips, cineasta que no es reconocido especialmente por ser un gran narrador, y cuya filmografía está definida por la comedia más desvergonzada donde lo más destacable es “¿Qué pasó ayer?” (The Hangover, 2009). Afortunadamente, y a pesar de ciertas irregularidades que llega a cargar la película, Phillips tiene bien claro qué quiere contarnos y filma no solo la que es su mejor cinta, sino una película con discurso, que arriesga, incomoda y genera debate en tiempos en los que la industria hollywoodense parece estar estancada.

Joker cuenta la historia de Arthur Fleck, un hombre con problemas psiquiátricos que debe lidiar con un montón de cosas: un trabajo mediocre, cuidar a una madre enferma, un intento de iniciar una carrera de comediante que no promete mucho y una peculiar enfermedad que no ayuda en nada cuando se trata de socializar con los demás. Tiene que sobrellevar todo esto en medio de una ciudad que está al borde del caos, cuya sociedad está en un momento de crisis y donde personas como Arthur son completamente ignoradas, maltratadas y menospreciadas.

Contar una historia así es uno de los retos más difíciles en ese tipo de adaptaciones tomando en cuenta el tono realista que querían implementar. No un tono como el que hizo Christopher Nolan con su Caballero de la Noche, cuyo realismo fue más una cuestión de retórica que de forma. No, aquí la aproximación sería traer a un personaje que hemos visto en películas como “Batman” de Tim Burton, a algo más cercano a lo que se ve en “Una Historia Violenta” de David Cronenberg, por poner dos ejemplos de películas que adaptan obras del noveno arte.

Y afortunadamente lo logran gracias al trabajo en conjunto donde cada departamento brilla por su cuenta. El director se nota cuidadoso en cada uno de los apartados para poder narrar la historia en sintonía, empezando con la cinematografía de Lawrence Sher, que logra plasmar con gran acierto el mundo decadente de una Ciudad Gótica atemporal en yuxtaposición con el intimismo que supone ser un relato contado enteramente desde el punto de vista del protagonista. De la mano le acompaña una banda sonora que (por fin) se aleja diametralmente de lo que estábamos acostumbrados en este tipo de películas. Aquí no hay piezas estridentes o épicas, aquí lo que encontramos es música más contenida, que refleja tanto la lucha interna del protagonista, como al mundo en el que vive, esto en combinación de canciones icónicas que van desde el jazz y el soul, hasta el rock y blues, logrando una simbiosis muy buena. Especial mención al motivo musical que acompaña a Arhur en todo momento. Firmada por Hildur Guðnadóttir, quien ha trabajado en películas como La Llegada, Sicario y El Renacido, y compuesto la banda sonora de la aplaudida serie Chernobyl, este apartado es uno de los que más resalta.

Lamentablemente tiene algunos traspiés, porque Joker no es una película perfecta. Todd Phillips no tiene todos los recursos necesarios a nivel narrativo para dar ese pequeño salto y entregar la película definitiva de un personaje como Joker. En ocasiones llega a pecar de ser demasiado explicativo, haciendo uso de la exposición e incluso en algunos momentos puede ser superficial. Da la sensación que no se arriesga a profundizar aún más en momentos clave de la trama y del protagonista. Trato de no entrar en comparaciones con otras cintas pero aquí es inevitable llegar a hacerlo ya que tiene todos los elementos que daban lo necesario para contar un relato aún más crudo y realista de lo que ya es, pero sobre todo por las claras influencias del cine de Martin Scorsese, especialmente en Taxi Driver (1976). No las muestra de una forma en que se pueda considerar plagio poniendo en duda su propio discurso, pero sí llegan a ser muy obvias las referencias, y por lo mismo se deja ver que el nivel de crudeza con el que Scorsese retrata la vida y psique de Travis Bickle es más arriesgado y mejor logrado que lo hecho por Todd Phillips.

Por otro lado, y aunque está justificado por el propio tratamiento de la historia, los personajes secundarios llegan a sentirse unidimensionales. Esto se debe a que se dedica muy poco o nada de tiempo a darles más peso dramático y su función termina por completo supeditada al protagonista. Algo más de profundidad en alguno de ellos ayudaría a elevar el nivel de la película. A pesar de estos detalles narrativos, la película no se arruina de alguna forma, en todo momento brilla y se sostiene por sí misma, aunque sí que ponen en balanza la percepción de un filme que ha llegado lleno de polémica, y que a últimas ha polarizado a la crítica y se ha llevado toda la atención del público.

Es curioso cómo se le ha acusado a la película de ser tóxica, incitando a la violencia y enaltecer figuras psicópatas, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, pareciera ser lo contrario ya que nos invita a ver cosas que regularmente decidimos ignorar. Si bien es cierto que su narrativa nos lleva a empatizar y entender a Joker, en ningún momento muestra una romantización de sus actos, y mucho menos los justifica.

Como sea, el trabajo del director tiene muchos más logros que fallas. No se puede pensar en el filme sin él. Porque Joker antes de ser una película de cómics o una de Warner, es una película de Todd Phillips. Aquí se muestra maduro y completamente entregado al proyecto pues siempre se involucró profundamente a nivel creativo. No solo dirige sino también firma el guion de la mano de Scott Silver, y es gracias a esto que el filme se sale del confort de ser solo entretenimiento y nos da una propuesta inteligente, que sabe aprovechar como pocos el mundo en el que se basa. En todo momento queda presente en que es una historia dentro del universo de Batman, así que las referencias no faltan. La diferencia aquí es que no la usa como gancho comercial sino para crear una historia verosímil entre lo que quiere contar y en lo que se basa, para expandir las posibilidades de la historia y su mundo, pero sobre todo (y para mí uno de mejores puntos) para crear una fuerte relación entre los actos del protagonista y sus víctimas, especialmente con una.

Pero el punto que creo la eleva sobre el resto de producciones de este tipo, es que se atreve a meter cuestiones sociopolíticas y de clase, jugando con la ambigüedad y grises de ciertos personajes que se creían moralmente intachables. Lleva el camino a la locura de forma que podamos entender las motivaciones del protagonista sin por ello justificar sus acciones y sin buscar juicios morales. Su enfoque es retratar la realidad de la civilización más decadente que podemos vivir para enriquecer su “estudio de personaje”. Usando el realismo, busca borrar la línea entre nuestro mundo y el ficticio de las historias de cómic, para poder desarrollar lo que significa Joker, un villano que siempre ha representado la peor cara del ser humano. Incluso se atreve a jugar con la percepción de la realidad, así que la narrativa va en conjunción perfecta con la historia de Arthur Fleck.

Y aquí es donde entra lo que definitivamente es lo mejor de la película: Joaquin Phoenix. Todos hablan del trabajo extraordinario que hace el actor, y es completamente cierto. Su transformación física, su trabajo vocal y su expresión corporal no son cosas que resalten por separado, sino completan a un personaje increíblemente fascinante. Y no es descabellado empatizar con él pues gran parte de la película no está interpretando al reconocido villano, sino a la persona que era antes de perder la cordura. Un ser humano con una vida llena de desgracias que por situaciones fuera de su alcance, y a pesar de tratar de mantenerse cuerdo y sano, termina siendo alguien en extremo inestable. Phoenix se entrega por completo y hace suya la película, teniendo muchísimos momentos donde tiene la oportunidad de lucir, especialmente en los que muestra por completo su inestabilidad. Es difícil decir cuál es su mejor escena porque en todas está increíble. Su gran trabajo actoral a la par de la buena puesta en escena del director y el fotógrafo, nos deja momentos que se quedan en la memoria y que difícilmente se van a olvidar. Lo único “malo” que podría decir sobre esto es deja ganas de más, y es que cuando empieza a mostrarse por completo como el mítico villano es cuando explota toda esa maldad que la película va acumulando, y pasas de sentir ástima a sentir miedo. Sería interesante volverlo a ver en conjunto con Batman, pero no hay nada confirmado. De no ser así, lo mejor sería que no tuviera secuela alguna. Afortunadamente la película es autoconclusiva sin final abierto, lo cual juega a su favor pues termina siendo por completo redonda, donde nada sobre ni nada falta.

En medio de una industria dominada por el modelo Disney, con una Marvel produciendo proyectos que generan millones a costa de tener muy poca o nula libertad creativa para directores y escritores, una película como Joker es necesaria por representar un tipo de producción que por momentos parece ninguneado: el cine donde las decisiones importantes no las toman los ejecutivos, sino los creativos, dándole lugar al director y a su visión. Demuestra que se pueden tomar historias de cómics de forma seria, para crear películas que no están peleadas entre ser entretenidas, ser adultas y ser exitosas. Y por el momento que le tocó, Joker es una película más grande que ella misma.

Hay que continuar moviéndonos

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Luego de los sismos que azotaron a buena parte del territorio mexicano durante septiembre, una cosa, de entre varias, ha quedado clara: la sociedad civil tiene las herramientas que le permiten organizarse en pro de una causa que atañe a la población en general. Sin olvidar la voluntad necesaria para tales cuestiones.

Esto no es nuevo, pero pareciera que se nos escapa de la memoria mientras no haya un estado de emergencia como el que comenzó el pasado siete de septiembre y se acrecentó en menos de dos semanas, el 19 de septiembre. Las personas salieron a las calles para apoyar en las labores de rescate de las que quedaron sepultadas entre los escombros; se organizaron centros de acopio civiles para tener los productos y artículos necesarios durante la contingencia; algunas personas de los estados no afectados directamente por los sismos viajaron para ser parte de las brigadas de rescate, y muchas otras más donaron desde dinero hasta comida, artículos de curación e higiene y hasta juguetes, los cuales serían enviados a las zonas de desastre. Vamos, hasta ayuda venida de otros países llegó para contribuir a paliar la desgracia.

El gran ausente fue y ha sido el gobierno, en sus diferentes niveles. Aunque tal vez colocarlo como ausente sea una manera muy complaciente de calificarlo, por aquel dicho de «mucho ayuda el que no estorba», y no es así. Prueba de ello son las retenciones de los mismos víveres que se enviaban para ayudar a la población damnificada, por ejemplo en Morelos. Además del vacío de información que ha sido más que evidente y que organizaciones ciudadanas, como Artículo 19  o #Verificado19s , han denunciado públicamente estas omisiones por parte del Estado, luego de que ellas mismas hicieran una labor al respecto con mayor profundidad y utilidad para la población.

De entrada la falta de cifras oficiales de las personas desaparecidas u hospitalizadas y una patética falta de coordinación interinstitucional, lo cual ha motivado a que la sociedad civil se encargue de dicha labor. En cambio, las diferentes instancias gubernamentales utilizan sus espacios en medios de comunicación para enaltecer un sentido patriótico y heroico, junto a la siempre alabada imagen del gobierno, en lugar de dar información veraz y oportuna. Y por si no fuera poco, el gobierno ha entorpecido las labores periodísticas en las zonas de desastre.

Es evidente que la sociedad civil está mejor organizada ante las lentas reacciones del gobierno y esto es algo que no se debe echar en saco roto. El estado de emergencia no ha cesado. En los distintos puntos afectados por los sismos siguen requiriendo la ayuda del resto de la población, y hay que seguir apoyándoles en la medida de lo posible. Pero también está otra parte que (re)-surge a partir de esta contingencia: la observación crítica al gobierno y exigirle rendición de cuentas y transparencia que nos brinde la certeza de que, por ejemplo, la edificación en que vivimos fue construida bajo estándares estrictos para soportar este tipo de fenómenos naturales. O que el Fondo de Desastres Naturales se usará para lo que realmente debería ser y que además cubre la totalidad de daños (y esto es algo muy delicado dado el desvío de recursos públicos tanto en los estados como el mismo gobierno federal que varios medios de comunicación han investigado y documentado. El colmo va a ser que la partidocracia lucre con la tragedia acontecida dado el año electoral en que ya nos encontramos, y que en realidad ya empezaron a hacerlo al no perder tiempo para salir a los reflectores anunciando que los recursos de los partidos (más bien, recursos públicos), algunos solo una parte y otros dicen que todos, serán destinados a la reconstrucción de las zonas afectadas. Pero para éstas y otras más situaciones es necesario que no se pierda la organización que se ha alcanzado para tener el dedo en el renglón de manera constante.

Hay que continuar moviéndonos. «Ya nos organizamos, pues ahora hay que seguirle como podamos»

@alejandrotello


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Las estamos matando

Fuente: Cortesía

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Mucha Mierda

Vivimos en un país donde uno de los problemas estructurales más graves es que los hombres atentamos contra las mujeres en diferentes formas y no hay manera de recibir el merecido castigo. Mujeres del campo, de las ciudades, con alto poder adquisitivo, de escasos recursos; madres, solteras, estudiantes, profesionistas; para resumir: mujeres de un sinfín de orígenes son acosadas sistemáticamente por los hombres. Desde el piropo deleznable, pasando por los tocamientos lascivos, los golpes, la violación sexual, hasta el asesinato mismo. Feminicidio, como tiene que decirse.

Los feminicidios de Mara Castilla, María Fernanda Gutiérrez, María Antonia Ruiz, o de Raymunda Josefina Loredo son solo la punta del iceberg de la violencia machista que vivimos en México día con día. ¿Cuántos casos más se habrán quedado en las sombras antes de la exposición mediática y viralización actual de este fenómeno, y aún así cuántas más ven coartadas sus vidas solo por su condición de mujeres y todo queda en la total impunidad?

Con la violencia carcomiendo el tejido social en el país, aún así abundan las personas, y en particular los hombres, que no pierden el tiempo en mencionar cosas como que “no todos los hombres somos así”, “también a los hombres nos violentan”, “es su culpa por salir a altas horas de la noche” o “por andar muy destapada de la ropa”. Y esto en cuanto a lo más suave, porque también sale enseguida a flote la moral “intachable” que tienen para decirles putas, golfas, borrachas, drogadictas, etc. Total que siempre la culpa es de la víctima.

Mientras los feminicidios se convierten en el pan de cada día, se le tacha de feminazi a cualquier mujer que trata de defenderse de la violencia machista sistemática en que se ve envuelta todo el tiempo; en lugar de dejar de pensar en el privilegio de cada uno y mostrar un poco de empatía, al menos, por lo que les estamos haciendo a las mujeres. Dudo mucho que los hombres siempre tengamos miedo de caminar por la calle y ser violentados. Nunca se me ha acercado un completo hombre desconocido para pedirme a apoyo y caminar a mi lado durante un par de cuadras para llegar a una simple tienda. En cambio, sí he sabido que muchas mujeres que conozco lo han hecho al verse en tal necesidad, y hace unos días me ocurrió que una joven que no conozco me lo pidiera.

Considero que hay algo urgente que tenemos que reflexionar los hombres: estamos matando a las mujeres. Tenemos que ser consecuentes con ello y hacer lo que nos toca desde los contextos en que nos desarrollamos, en nuestras familias, nuestros trabajos, nuestros vecindarios. Basta de pensar que solo nuestra condición en lo individual es lo más valioso, porque nadie está exento de la violencia en México, así que no queramos callar o desacreditar los reclamos de las mujeres por la violencia que se presenta contra ellas. Y eso por lo menos.

@alejandrotello 


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#MuchaMierda | La tiranía de los buenos

Fuente: cortesía

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Enrique Alfaro, presidente municipal de Guadalajara, ha ganado en presencia política durante los años recientes tanto a nivel local como nacional. Siempre ligado a la administración pública, fue diputado local de Jalisco entre 2007 y 2009 y alcalde de Tlajomulco de Zúñiga de 2009 a 2012, en el que fuera el primer gobierno de izquierda en un municipio de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Desde entonces ha manejado un discurso de cercanía a la gente, ondea la bandera de ser un ciudadano, no un político, ya que se dice no militar formalmente en ningún partido y que estos solo son plataforma para competir contra el PRI.

En 2012, cobijado por el PT y Movimiento Ciudadano (MC), estuvo a punto de ganar la gubernatura de Jalisco, quedando a cuatro puntos porcentuales de Aristóteles Sandoval, candidato por el PRI y actual gobernador del estado.

Luego de perder, inició su campaña rumbo a la alcaldía de Guadalajara para las elecciones de 2015 (no solo AMLO realiza campañas con varios años de antelación). En esa ocasión, en solitario con MC, el resultado le fue favorable por un margen casi de 2 a 1 frente a su competidor más cercano, el candidato del PRI, Ricardo Villanueva; con ello rompió el bipartidismo PRI-PAN que siempre había dominado en Guadalajara.

Fuente: cortesía

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A casi dos años de que tomara posesión como alcalde en La Perla Tapatía, Alfaro ha sido muy criticado por el discurso que maneja con respecto a las acciones que su gobierno realiza. Es calificado de déspota por su manera de tomar decisiones, sin escuchar a equipo y sin importarle lo que diga la ciudadanía.

Esto último me parece muy extraño, ya que sigue montado en su macho de que es un gobierno de y para los ciudadanos. Sin embargo, para él hay ciudadanos de los buenos y ciudadanos de los malos; estos últimos “siempre quieren pegarle a su administración”, ya que a pesar de los cantidad de programas sociales que hay, “los malos ciudadanos siguen dejando la basura en la calle”, “no agradecen” por obras públicas entregadas a medias; y hasta resulta que para él los integrantes del Parlamento de Colonias son “extorsionadores profesionales”.

El último grito en el cielo se da por el programa de Arte Público que ha sido sumamente criticado, con proyectos que no están acorde a las necesidades de la relación ciudadanía-arte. Vamos, ni siquiera el manejo de discurso hasta este momento muestra alguna razón que justifique la inversión millonaria que se ha gastado, y lo que falta por gastarse en ese rubro. Enrique Alfaro se presenta por enésima vez como un alcalde impositivo. Menciona: «Este no es ningún capricho de Enrique Alfaro. Una ciudad que no invierte en #ArtePúblico es una ciudad sin amor propio.» (Comentario en su página oficial de Facebook.). También: «Desde ahorita les decimos que pueden hacer lo que gusten, pueden decir lo que quieran, nosotros vamos a seguir hacia adelante con el proceso de arte urbano para la ciudad» (declaración a medios).

Fuente: cortesía

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Así no, Alfaro; el alcalde de Guadalajara cree que ondear la bandera de gobierno ciudadano le da el derecho a decir que hay buenos ciudadanos (los que lo apoyan) y malos ciudadanos (los que lo critican); y lo peor, sin siquiera dar una justificación razonable de ello.

Aun con que este mismo mes se llevará a cabo el ejercicio de ratificación de su mandato, en el que “se someterá” a la aprobación de su gobierno ante la ciudadanía (un ejercicio también muy criticado por la inversión y su calidad no vinculante, entre otros aspectos), Alfaro se está cerrando completamente al diálogo. Y eso es lo mismo que hacen los tiranos.

@alejandrotello 

#MuchaMierda | De cómo meterle el pie a la lucha contra la corrupción

Ya lo dijo Rafael Álvarez Cordero en su columna de ayer domingo 9 de julio: «… hemos llegado a necesitar un Sistema Nacional Anticorrupción cuando tenemos ministerios públicos, tenemos jueces, procuradores de justicia locales y generales, tenemos auditores locales y generales, tenemos mil maneras de conocer los actos ilícitos y la corrupción… y no pasa nada, porque todos tapan a todos…». Y no conforme con lo anterior, el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) ha sido sometido a una serie de trabas que minan su correcto funcionamiento, a tan solo algunos días de que entre en labores formales.

Una de estas trabas es la campaña de desprestigio en contra de la conformación de la Comisión de Participación Ciudadana (CPC) del SNA, cuyos integrantes fueron elegidos mediante la evaluación rigurosa y transparente por parte de la Comisión de Selección (CS) que el Senado de la República determinó.

El propio Senado es uno de los detractores de la CPC, ya que el presidente de la Mesa Directiva, Pablo Escudero, legislador por el Partido Verde Ecologista de México, ha hecho acusaciones sin sustento que desacreditan el proceso de selección. Y Escudero se ve avalado en sus afirmación con el silencio de los demás senadores.

Fuente: cortesía

Fuente: cortesía

Otro personaje que ha impulsado la campaña de desprestigio es Gerardo Lozano Dubernard, quien fue candidato para integrar la CPC y al no quedar seleccionado argumentó irregularidades en el proceso, en el cual como él dice, se privilegiaron «cuates y cuotas». Nada menos erróneo de uno de los primeros intentos de erradicar uno de los principales males la incipiente democracia que se vive en México.

De gravedad es también, para quienes nos dedicamos al estudio de los medios de comunicación en lo particular y para la población en general, la línea editorial que adoptó el periódico El Universal desde hace varias semanas con una cobertura dedicada a deslegitimar la selección de quienes integran la CPC.Ante esta cobertura imprecisa y sin sustento fáctico, varios columnistas así como organizaciones civiles renunciaron a continuar sus columnas de opinión que tenían en el mismo periódico: Jacqueline Peschard, presidenta del Comité Coordinador del SNA; Enrique Cárdenas Sánchez, director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias; José Luis Caballero Ochoa, director del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana; Edna Jaime Treviño, directora general de México Evalúa; Sergio López Ayllón, director general del CIDE; Pedro Salazar Ugarte, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Por parte de las organizaciones están: Fundar Centro de Análisis e Investigación A.C., Grupo de Información en Reproducción Elegida A.C., Oxfam México, y la Alianza por la Salud Alimentaria.

Vale el esfuerzo dar seguimiento a los intereses ocultos que tienen los actores contra el SNA, que tal vez no sean tan ocultos desde que las mismas instituciones se han encargado de tapar los tejemanejes chuecos con que se conducen muchas de ellas. De igual manera con Gerardo Lozano, que debe tener intereses personales políticos y son, sin duda, contrarios a los que se supone lo motivaron a ser candidato a integrar la CPC. Y con respecto a El Universal, que aunque sea una empresa privada con intereses particulares, tiene como función la labor periodística, la cual tiene como fin último contribuir a una sociedad más justa.

@alejandrotello

#MuchaMierda | Sexismo en Roland Garros

Columna de opinión de @alejandrotello publicada originalmente en La Orquesta

Una acción que se viralizó nos recuerda que el sexismo está a la orden del día y ni el mundo del tenis está exento de él. Maxime Hamou, un tenista francés, olvidó que el cuerpo de una mujer es solamente de ella y que tratar de tocarla sin su consentimiento es acoso sexual. Digo que lo olvidó, infiriendo que sí lo sabe; y aunque no lo supiera, incurre en lo mismo.

Hace unos días, durante la primera semana de Roland Garros, la periodista Maly Thomas de Eurosport se acercó a Hamou, quien estaba en una de las explanadas del Stade Roland Garros, para entrevistarlo en vivo. El tenista se encontraba con quien pareciera es un seguidor varón, y Maly Thomas se colocó del otro a un lado Hamou, quien desde ese momento prensó a la periodista con su brazo izquierdo rodeándole por detrás del cuello impidiéndole moverse libremente.

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Luego de eso, la escena logró ser cada vez más incómoda: Hamou intentó besarla en la mejilla contra voluntad clara de Maly Thomas, además que se aprecia en el video que quiso introducir su lengua en el oído de la periodista (capaz que sí lo hizo). Mientras ella intentaba zafarse del “abrazo”, hubo un par de zangoloteos producto de la lamentable actitud de este tenista quien piensa que puede invadir el cuerpo de las mujeres. Y no conforme con el primer intento de beso, hubo otro par de ocasiones similares hacia el final de la entrevista. El joven que estaba del otro lado de Hamou también tenía el honor de ser rodeado por el otro brazo del tenista, sin embargo, con él no fue brusco como con Maly, ni intentó besarlo.

En la pantalla también se aprecian imágenes del estudio de Eurosport, en donde a los compañeros de la periodista, lejos de pensar que hay una situación de acoso, les parece gracioso lo que ocurre en el Stade Roland Garros. Uno de ellos, quien por cierto es un tenista retirado de nombre Henri Leconte, aplaude mientras presencia la escena al tiempo que grita «ve por más». Penoso totalmente.

Con la noticia del incidente hubo varias acciones necesarias, aunque algunas tardías: la organización de Roland Garros le retiró su acreditación al tenista Hamou y está impedido de ingresar a las instalaciones, lo cual considero oportuno; Henri Leconte ofreció una disculpa pública hacia su compañera por lo ocurrido, aunque desde un inicio tuvieron que haber reaccionado de forma opuesta a la mofa que hicieron de la situación; Hamou, a su vez, externó sus disculpas hacia Maly Thomas aunque en todo momento trata de justificarse diciendo que son amigos y que le tiene total respeto aunque las imágenes demuestran todo lo contrario. Sin duda fue solo por tener la presión mediática encima.

Esta no es la primera situación de sexismo en el mundo del tenis que haya tenido gran envergadura mediática. De entrada en la mayoría de los torneo las mujeres se llevan una bolsa económica menor que los hombres. Lo anterior fue motivo de polémica el año pasado cuando el director ejecutivos del torneo de Indian Wells, Raymond Moore, declaró que las mujeres se aprovechan del éxito de los hombres en el mundo del tenis, y que tenistas como Roger Federer o Rafael Nadal eran quienes han alzado todo el peso del gremio. También en el mismo tema salió embarrado Novak Djokovic, a quien su machismo interiorizado (y tal vez no tan interiorizado) lo traicionó declarando que reconocía el esfuerzo y los logros de las mujeres en el tenis, pero que al tener mayor asistencia de público en los encuentros entre varones, era justo que se llevaran premios económicos mayores. Además se atrevió a decir que sabía lo que pasaban las mujeres con sus cuerpos y hormonas, aludiéndo como motivo de tener menos calidad.

El tenis, un deporte que pareciera tan elegante y distinguido, también tiene una enorme labor pendiente respecto al tema de equidad de género.

Más #LeyTelevisa; menos derechos de las audiencias

Columna de opinión de Alejandro Tello publicada originalmente en La Orquesta

Entre los siglos XVIII y XIX, en Inglaterra se consideró a la naciente prensa como un cuarto poder, ya que con ella comenzó la circulación de noticias mercantiles que interesaban a la burguesía, la cual estaba ganando terreno como actor político-social frente a la aristocracia. Poco después, también surgió el periodismo de opinión, con el cual se presentaba la posibilidad de que las discusiones sobre el bien común de la población no estuviera a cargo exclusivamente de los reyes y la aristocracia.

Así comenzaba el rol de los medios de comunicación de masas como poderes fácticos, lo cual se materializa actualmente en nuestro país con el duopolio Televisa-TV Azteca, la primera con un alcance y poder económico y político mucho mayor; en su caso particular, no solo se limita a la televisión abierta, sino también a la de paga, la radio, empresas editoriales, plataformas de internet, entre otras.

En 2006 fue aprobada una reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, lo que se llamó coloquialmente como Ley Televisa, en la que se otorgaban una serie de beneficios acompañados de regulaciones a las empresas mediáticas concesionarias del espacio radioelectrónico, bien de la nación. Luego, en 2013, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL), y en general la población, ganó una batalla frente a los privilegios casi ilimitados de los medios ya que podía aplicar sanciones cuando estos últimos incurrieran en alguna falta.

Pero hace unos días, el pasado jueves 27 de abril, en la Cámara de Diputados se aprobó una nueva reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión que les da más poder a los medios de comunicación (en particular a la radio y a la televisión), lo que constituye un retroceso para los derechos de las audiencias.

Pareciera que la reforma salvaguarda a las audiencias al establecer «que los concesionarios se abstengan de transmitir publicidad o propaganda presentada como información periodística o noticiosa» y que lo establezcan en un Código de Ética; sin embargo, no es así toda vez que serán los propios concesionarios quienes elaborarán sus propios códigos, por lo tanto no podrá haber lineamientos imparciales respecto a las violaciones a los derechos de las audiencias que suele haber en los noticieros al presentar información pagada como si fuera noticiosa (como entrevistas pagadas a políticos o la presentación de expertos en determinados productos con el único fin de anunciarlo comercialmente).

Ricardo Anaya, uno de los impulsores de la reforma. Fuente: Homozapping

Ricardo Anaya, uno de los impulsores de la reforma. Fuente: Homozapping

Esta autorregulación de los concesionarios mediáticos completará su aspecto siniestro con la imposibilidad del IFETEL pueda siquiera opinar sobre ella; sí podrá emitir lineamientos pero no podrá sancionar en caso de ser necesario. Ni aprobación, desaprobación o revisión alguna por parte de otra autoridad.

Lxs diputadxs acaban de vendarse los ojos y confiar en el “compromiso” que tienen los medios a respetar y promover el derecho de las audiencias. Así también, por un lado se apela a la libertad de expresión, en cuanto a que no se puede coartar la libertad de poder decir lo que sea que fuere. Sin embargo, una cosa debe ser clara: las libertades (cualquiera que se piense) tiene límites en cuanto no afecten las libertades y derechos de la otra persona. Además, hay situaciones que son insalvables en cuanto a su derecho a ser expresados sin filtros, por ejemplo lo referente al racismo, sexismo o cualquier discriminación. ¿O acaso no hay reparo en que se diga que el holocausto no fue la masacre contra la población judía por una supuesta superioridad de raza?

Las audiencias tenemos derecho a recibir contenidos de calidad. Habrá individualidades que no lo quieran así. Pero esto no significa que los concesionario puedan menospreciar a sus consumidorxs. No somos un solo público; somos muchos.

@alejandrotello


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Las peores razones porqué odias ’13 Reasons Why’

Voy a empezar este escrito siendo claro: 13 Reasons Why es una serie mediocre. No es mala, pero tampoco es buena. Y es triste porque es una serie con un planteamiento interesante. Tiene elementos destacables pero sigue siendo mediocre. La narrativa si no es decente es nefasta, atropellada e inverosímil; las situaciones si no son impactantes son ridículas y forzadas; los personajes si no son curiosos, son tontos y planos. Pero bueno esto no es necesariamente malo. Historias con estos problemas hay muchas, y terminan destacando más por su conjunto e intenciones, así como su impacto cultural (y esto tampoco es necesariamente bueno). Claro que cualquiera que tenga cierta noción sobre la narrativa se dará cuenta desde el principio que no es una serie excelsa ni mucho menos, pues las fortalezas y debilidades quedan en evidencia desde el capítulo piloto.

Pero no voy a hablar de lo obvio, sería hasta ridículo regodearse en los claros errores o enaltecer sus aciertos de este melodrama juvenil, sobre todo porque parece que se ha dicho todo sobre ella. No, hablaré de las razones más tontas que he leído en las intensas discusiones que nos regalaron las redes sociales a raíz del éxito de la serie producida por el gigante Netflix, sobre lo «mala que es la serie» o lo mucho que la odian. ¿Por qué? Porque curiosamente reflejan parte del problema que se sigue teniendo con un tema tan delicado. Hay mucho prejuicio alrededor de la serie así como alrededor del suicidio. ¿Quiero plantear que hay una relación entre estas dos cosas? No, solo es curiosa e irónica la comparación.

ROMANTIZA EL SUICIDIO

Empecé por la más obvia porque creo que es la razón más ridícula que he leído. ¿Romantizar el suicidio? Dejemos de lado que seguramente la gente que dice esto tiene problemas de percepción o simplemente no vieron más que un par de episodios. Criticar lo romántico del suicidio en esta serie no tiene mucho sentido simplemente porque no pasa. De entrada, las cartas de despedida de los suicidas pueden considerarse ya románticas, y las cintas de la serie son solo otra forma de representar lo mismo, para cuestiones narrativas y dramáticas. Nada más. La historia no trata jamás de mostrar de forma idealizada la manera en que la protagonista Hannah Baker decidió quitarse la vida mientras le da a conocer a los «causantes» de su decisión el porqué; solo nos va repartiendo la información poco a poco para que uno pueda entender su punto de vista (que estemos o no de acuerdo con ella es otra cosa).

Además, eso de que gracias a la serie los chavos de ahora se van a estar matando por imitar al melodrama es absurdo. No digo que no pueda pasar, al fin y al cabo ya ha ocurrido que cierta obra de ficción desencadene comportamientos en un sector, grupo o individuos en específico (cuando se estrenó Fight Club [David Fincher, 1999] muchos sujetos con pocas neuronas empezaron a crear clubes de pelea por todo EUA, ya que era lo más, y qué mejor forma de mostrar que entendieron el relato que tratar de ser como Tyler Durden…) pero esto no está ligado directamente a la obra sino a los problemas de estos sujetos.

Y mejor ni hablemos de Shakespeare. Al rato van a recordar cierta obra famosa y van a decir que incita a lo mismo…

NO ES REALISTA

De entrada no tiene por qué serlo, y además no me refiero a que se quejen de la verosimilitud de la serie, sino que ponen en duda sus intenciones solo porque no creen posible que sucedan cosas como:

– Que nadie se enterara de los problemas de los demás.

– Que esos problemas sean razones suficiente para matarse.

– Que alguien grabe 13 cintas para pasarlas a un grupo de chicos.

Ni siquiera me molestaré en lo ridículo que es pensar que la gente no se entere de los problemas de los demás. Sobre todo porque esto pasa seguido y parece que nadie se entera (oh la ironía). ¿Se acuerdan del chico en Monterrey que mató a compañeros en su secundaria para después dispararse en la cabeza?

Sea como sea, al final la historia es ficción y por eso mismo se toma la libertad de presentar circunstancias que son difíciles que pasen en la vida real. Es que quejarse de que no sea real es como quejarse que El Señor de los Anillos tampoco lo es.

ES UN MELODRAMA-JUVENIL

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Consideremos melodrama-juvenil como un género propio. Y ejemplos de esto hay muchos: Melrose Place, Twilight, Gossip Girl, The Hunger Games, entre muchísimas otras. Estas obras están diseñadas para llegar a un sector en específico a pesar de lo diferentes que son entre sí. Están marcadas por estilo particular, ya sea en sus personajes, el entorno, en su narrativa, etc. Por ejemplo, se enfocan mucho en las situaciones dramáticas que viven los jóvenes protagonistas donde ellos son centro de atención del relato, aunque esto signifique sacrificar otros personajes (como los adultos, niños o cualquiera que no entre en el arquetipo de los protagonistas) y correr el riesgo de que todos sean estúpidos menos ellos. Algo así como películas con niños protagonistas donde los adultos no actúan como adultos, sino como personas con un IQ tan bajo que es preocupante su existencia. Y sí, los hay buenos y malos melodramas-juveniles, y sí, que te gusten o no es completamente respetable, pero quejarte de una historia y adjudicarle una calidad basado solo en su género o estilo es bastante bobo. Es como si alguien dijera «La Pasión de Cristo es mala porque es un drama religioso» o «Duro de Matar es buena porque es de acción».

Y bueno, si tienes una predisposición a cierto tipo de historias y géneros, de entrada ¿por qué estás viendo las que no te gustan?

LOS PERSONAJES TOMAN TONTAS Y MALAS DECISIONES

Aquí estoy un poco de acuerdo porque creo que muchos de los personajes están mal escritos. No hay un desarrollo orgánico en la mayoría y se la pasan tomando malas decisiones no por su condición de adolescentes, sino porque parece que los escritores no se detuvieron a construirlos mejor.

Sin embargo, muchas decisiones clave de la historia ocurren no por una mala escritura sino porque los personajes, al fin y al cabo, reflejan su inmadurez en todos los sentidos. SPOILER Por ejemplo, esto queda claro en escenas como en el último capítulo, donde la protagonista pide ayuda al consejero escolar y este reacciona de la peor forma posible (que ella justifique su decisión por lo que él le dijo o no le dijo, es otra cosa, además en más de una ocasión queda claro que no se habla de justificación, sino de conocer las razones que ella misma se forjó). SPOILER

Además la historia en todo momento te escupe en la cara el problema de comunicación que hay entre todos, ya sea porque son mocosos que no tienen mucha idea de la vida, o porque son adultos que no muestran todo el interés que pregonan.

EL BULLYING NO ES RAZÓN PARA SUICIDARSE

Creo que no existe razón para quitarse la vida, pero el suicidio no es un acto racional. Claro que el bullying no es razón suficiente (seguramente no soy el único que pensó que si en mis años de escuela secundaria hubiese reaccionado como la protagonista, no llego vivo a preparatoria) pero si vieron la serie se darán cuenta que no fue por eso que la protagonista se quitó la vida. Todo se construye para dos cosas: tratar de entender por qué lo hizo, estemos de acuerdo con ello o no, y poner en perspectiva que muchas de las experiencias que vive a lo largo de la historia están conectadas, no por un destino, sino por consecuencias. Y el bullying solo fue una parte del problema final.

PARTE DE UNA MALA IDEA

Uno de los problemas de la serie, si no es que el mayor, no es que parta de una mala idea, sino que no está bien desarrollada, o al menos no terminan de explotar las posibilidades.

La historia parte del suicidio de la protagonista y su carta de despedida (las 13 cintas) explicando todo. SPOILERS Dichas cintas contienen más que eso pues en ellas hay información que se liga directamente a crímenes sexuales cometidos a más de una persona SPOILER. La simple idea es más que interesante y muy lejos de ser mala.

HAY VIOLENCIA GRATUITA (O ES MUY GRÁFICA)

Solo diría esto alguien que fue educado por Disney.

SELENA GOMEZ ES PRODUCTORA

¿En serio?


Dicho lo dicho y para cerrar, me parece que la serie es muy criticable pero no por eso inferior. Ya dije que tiene problemas en su estructura (escritura. dirección, tono, etc) y en muchas ocasiones es superficial; pero una serie como esta, que logra abordar un tema tan delicado con un enfoque bien planteado, que ha sido recomendada por especialistas del tema además del enorme éxito que ha tenido, merece ser criticada con bases bien fundamentadas y no con prejuicios que al final del día solo perpetúan los problemas que la misma historia toca. Esperemos que para la segunda temporada (el final queda abierto a eso y además ya está confirmada) arriesguen lo que deben, pero sobre todo pulan todas las imperfecciones y entreguen algo de mayor calidad pero con el mismo y acertado enfoque.