Del Lejano Oriente para el mundo: Parasite

Bong Joon-ho se encargó de escribir y dirigir la película coreana del momento, de la que todo mundo habla desde hace varias semanas que se lanzó a nivel internacional a finales de 2019, titulada «Parasite».

La crítica la recibió muy bien, principalmente al ser galardonada con la Palma de Oro en Cannes 2019, y en general recibiendo elogios de todas partes, siendo considerada por muchos mejor película del año. 

Es muy probable que muchas personas ya hayan visto este excelente filme pero seguramente habrá otras personas que aún no hayan tenido la oportunidad de hacerlo —porque si no la han visto por desidia, les digo que están perdiéndose de mucho— así que advertimos que habrá algunas referencias a la trama de Parasite. Si bien son mínimas, no me culpen por los spoiler. 

La historia que nos cuenta Bong Joon-ho va de una familia surcoreana que apenas si sobrevive a la vida diaria mediante el subempleo mal remunerado. Esta familia, de apellido Kim, vive en una pequeña casa que pareciera ser una especie de sótano de un edificio en un barrio de clase baja, y está compuesta por el padre Kim Ki-taek, la madre Chung-sook, el hijo Ki-woo y la hija Ki-jeong. 

La batalla constante que libran para llegar a final de mes parece tener un final cuando el amigo de Ki-woo, Min-hyuk, va a visitarlo con la excusa de regalarle a su Gongshi (piedra hermosa moldeada al natural) que se supone les traerá riqueza. Ahí aprovecha y le sugiere a Ki-woo hacerse pasar por estudiante universitario para que tome su lugar como tutor de la hija adolescente de la familia Park, la cual vive en condiciones económicas totalmente opuestas a los Kim. 

Una vez que Ki-woo obtiene el empleo, se da cuenta de la riqueza de los Park, y decide buscar la forma de encontrarle a cada uno de su familia, un empleo dentro de la casa. Los Kim realizan las maniobras necesarias y poro a poco van posicionándose en puestos laborales alrededor de la familia Park, sin que se supiera su lazo sanguíneo. La hermana, Ki-jeong, se convierte en maestra terapeuta del hijo pequeño de los Park; el papá Kim Ki-taek pasa a ser el chofer del señor Park; y la mamá, Chung-sook, se convierte en la ama de llaves. De ahí que poco a poco, los miembros de la familia Kim empiezan a disfrutar de los privilegios que nunca creyeron gozar sin que los Park se dieran cuenta de lo que estaba pasando. 

En este punto es donde la historia, que en un inicio parece ser una comedia sin trasfondo para narrar la intromisión hasta cierto punto fraudulenta de los Kim en la familia de los Park, da un giro ya que lo que sigue en la narrativa se trata de una crítica bien lograda a la división entre las clases socioeconómicas.

En la película se retrata, por un lado, las carencias que pueden tener una familia de bajos ingresos económicos, lo cual les afecta de manera general: la vivienda, la falta de servicios, el acceso a ciertos empleos que suelen ser mal pagados, el sub empleo, entre otros aspectos. Y por otro lado, la comodidad a la que puede acceder una familia de ingresos económicos altos: vivienda lujosa, clases particulares de diferentes materias, viajes, etc.

Pero en vez de quedarse en mostrar solo la cotidianidad de ambas familias, el director opta por retratar esas diferencias de clases en la forma en que los personajes están definidos. Por un lado la familia de los Kim son personas muy inteligentes. Al verse en una situación claramente desfavorable, ellos han aprendido a sobrevivir en una sociedad donde la gente ha sido empujada a ver por sus propios intereses si es que quieren llegar al final del mes. La madre es una olvidada campeona deportista, el padre parece ser que ha trabajado toda su vida en todo tipo de empleo ,y por lo que se muestra en una de las primeras escenas donde la familia está armando cajas de pizza por trabajo, el señor parece ser alguien más que capaz. La hija es una potencialmente talentosa diseñadora, y el hijo está soñando con poder entrar a la universidad, oportunidad de principio perdida por la falta de recursos de la familia. La familia Kim es unida, a pesar de vivir en una sociedad que parece haberlos olvidado.

Por otro lado tenemos a los Park, cuya madre abnegada es una señora absurdamente ingenua que tuvo la “fortuna” de casarse con un exitoso hombre de negocios, quien dedica gran parte de su tiempo a trabajar para mantener su estilo de vida casi ostentoso, a costa de no pasar tiempo con su familia y ver a su esposa como una mujer que está para satisfacer sus placeres de marido. También están los hijos, que a diferencia de los Kim, parecen estar ensimismados y desconectados de su familia, o al menos la hija adolescente pues el niño más pequeño, al estar en una edad aún inocente y de aprendizaje, pareciera que por momentos se da cuenta de la realidad que se esconde en su propia casa y que ninguno de sus padres nota.

Los Park son personas con buenas intenciones y no dudan en confiar en el perspicaz Ki-woo, aunque esta bondad solo disfrace una condescendencia que tienen a personas que no consideran estén a su mismo nivel en todo sentido, pues en más de una ocasión toman decisiones basados en sus prejuicios y que repercuten fuertemente en quienes dependen de ellos. Los Kim por el contrario parecieran menos bondadosos, pero su acción responde a la necesidad de poder resolver sus dificultades que por años, a pesar del trabajo, el talento y las ganas, han sufrido. Son estos detalles los que elevan a la película a un nivel intelectual que no se espera.

En todo momento Bong Joon-ho nos dice a través de la cámara, los sutiles diálogos y los personajes (a los que hay que agregar la casa en sí misma) cómo los seres humanos estamos divididos por la clase y el status quo, cómo esto nos lleva a interrelacionarnos entre nosotros y cómo, por consecuencia, el mismo sistema lo que hace es perpetuarse.

La diferencia abismal que puede haber entre las distintas clases socioeconómicas no se reduce al poder adquisitivo de unas y otras, sino que está atravesada por múltiples factores como la autoestima, la autorrealización, el acceso a recursos simbólicos más amplios, la salud mental, la aspiración de la posesión material, entre otros. 

Los Kim sirven a los Park, y viceversa. Ambas familias parasitarias. Una no puede funcionar sin la otra y encuentran la forma para que funcione, aunque sea momentáneamente pues, como parásitos, una terminará comiendo a la otra.

Texto de Alejandro Tello y César Castro.

Nominados a los Oscar y la inclusividad

Ya están aquí los nominados a la próxima entrega de premios Oscar que realiza la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de EEUU. Y como cada año viene con una gran cantidad de expectativa, pero sobre todo de controversia. ¿Por qué? Fácil: la falta de diversidad cultural en las nominaciones. Y antes de saltar a decir que eso no tiene importancia porque “si no hay mujeres directoras nominadas seguramente es porque no son tan buenas” hablemos un poco de la importancia de incluir más diversidad de voces a un evento de espectáculo tan popular como este.

Al margen de si los Oscares tienen o no prestigio, es innegable que tienen una fuerte influencia en el mundo del entretenimiento, o al menos en la percepción popular que se tiene sobre “buen cine”, además de su carga sociopolítica, al menos en lo que Hollywood se refiere. Año tras año se vuelven tema de debate entre la gente de la industria así como entre la comunidad cinéfila, y los últimos años una de las razones principales que más genera discusión es sobre si los Oscares no son lo suficientemente inclusivos o, por el contrario, en verdad solo se enfocan a lo mejor que da el cine durante el año.

El tema de la inclusión es algo no tan fácil de abordar pues se puede abordar desde la completa ignorancia, lo que provoca acercarse a él de manera muy superficial cayendo en conclusiones que no aportan nada a la discusión. Pero sea como sea, es algo muy importante como para simplemente desestimarlo o exigirla por exigirla.

Es entendible que se critique a dicha inclusión de ser forzada y “políticamente correcta”. Hay decenas de casos que ilustran la forma superficial en la que grandes compañías solo buscan el beneficio de ser correctos, para así llegar a una audiencia o consumidor más amplio. Disney es el claro ejemplo de esto, se jacta de incluir personajes de sectores minoritarios cuando en realidad lo que nos da son extras que están de mero adorno y que no se dignan en desarrollar. Se puede ver en películas como la reciente El Ascenso de Skywalker, donde una pareja de lesbianas nos regalan un beso que está metido para cumplir y decir que son los más socialmente conscientes (sí, sean gays pero allá de lejitos pa’ no molestar, que a los que no les gusta el asunto también son nuestra audiencia), o en la última entrega de Avengers, donde se conforman con meter un plano donde aparecen todas las heroínas en lugar de darles más peso en la trama y hacerlas parte indispensable para la conclusión de la misma (¿Por qué no ampliar la participación e importancia de Capitana Marvel? ¿qué les detiene que ella u otro personaje femenino sean quienes tienen peso valioso en la narrativa?)). Y así podríamos seguir poniendo ejemplos de cómo las productoras buscan colocar filmes bajo la falsa bandera de la conciencia social sólo para poder captar la atención que necesitan para generar dinero.

Fuente: Movieweb

Pero la inclusión social no es la inclusión forzada, y el menosprecio a las quejas solo vuelve más difícil entender la importancia de tomar en cuenta voces que sistemáticamente han sido calladas o ignoradas. Sobre todo en una industria tan grande e influyente como es la Hollywoodense, que parte de su grandeza la adquirió gracias a la explotación creativa de minorías, tanto sus ideas y cultura, como de fuerza de trabajo.

Y esto no es un invento, tan solo hay que ver lo que hizo en su momento D. W. Griffith, una de las mentes más prestigiosas en el mundo cinematográfico, pero también un racista declarado. Su filme The Birth of a Nation de 1915 es un hito en el cine. Una de las películas más revolucionarias en su momento gracias a sus avances técnicos pues llevó el lenguaje cinematográfico a un nivel que sentó cátedra y definió mucho de lo que conocemos ahora. Pionera en la forma de usar los close-ups, los fade-outs, además de ser la primera en tener una banda sonora con orquesta y arriesgarse a alcanzar un metraje de 3 horas, la película también era abiertamente racista. La trama, que contaba la historia de los Estados Unidos durante la Guerra de Secesión a través de dos familias amigas (cada una representando el Sur y el Norte del país) mostraba a las personas de color -muchos de los cuáles eran actores blancos maquillados aka blackface– como personas moralmente detestables, violentas, poco inteligentes y abusadoras, a la vez que mostraban al Ku Klux Klan como un movimiento heroico.

Fuente: Wikipedia

Y eso por mencionar un solo proyecto de los miles que ha producido Hollywood a través de los años. Han salido películas donde la mujer es usada como mero objeto sexual o romántico, o donde se caricaturizan a homosexuales. Si nos vamos a la labor dentro de la industria, el trabajo de mujeres, gente de color, morenos, asiáticos, homosexuales, siempre se ha visto invisibilizado. Y todo esto siempre en favor de la misma visión: varones blancos que no conocen el mundo más allá de lo que ellos vivieron, que regularmente es un mundo con más privilegios que desventajas, y que dictaba qué cultura es la que se impondría. Ellos eran quienes decían qué tipo de películas se hacía, y al margen de que siempre ha habido quienes están interesados en otro tipo de historias, el hilo de Hollywood siempre ha sido cortado con la misma tijera. Estas mismas personas son las que siguen dictando agenda en la industria, y que creen que una persona de color solo merece ser considerada cuando participa en un filme que habla sobre esclavitud (la mayoría de las veces esa es la constante cuando hay nominaciones y ganadores negros en los Oscar).

Con esto no quiero decir que las películas nominadas este año sean malas y no merezcan la consideración, pero no se puede tapar el sol con un dedo y fingir que no hace calor. Increíble que Greta Gerwig no haya sido parte de la terna después de entregar Mujercitas, mientras que Todd Phillips sí. Y no me malinterpreten, Joker me parece una película de grandes méritos, valiente y arriesgada, pero quien sepa un mínimo de cómo funciona el cine, la dirección palidece mucho sobre todo si se compara con el trabajo de sus competidores. ¿O qué me dicen de Awkwafina? Quien ya se llevara el Globo de Oro por su actuación en The Farewell hoy se ve ignorada y en su lugar tenemos a… ¿Renee Zellweger? Vaya, que es una buena actriz, pero su película biográfica sobre Judy Garland ha pasado sin pena ni gloria en la cartelera internacional y para la crítica especializada.

La lista de ignorados sigue y lamentablemente las 7 nominaciones para Parasite, película coreana dirigida por Joon-ho Boong, que se llevó la atención total del mundo este año y que de no haber ganado la Palma de Oro en Cannes seguramente también hubiera sido ignorada, no son suficientes para creer que la Academia está viendo más allá de su imperio.

Fuente: Milenio

La importancia de la inclusión social en la cultura popular, el arte y la industria abarca más que solo darle espacios a minorías. Se trata, fundamentalmente, en visibilizar las diferentes voces que están definiendo desde hace décadas la forma en que se hace y se ve, las voces que moldean la cultura que define a una grandísima parte de la humanidad y que, por consecuencia, define el futuro. La innovación hace mucho que dejó de estar en manos de unos cuantos ejecutivos privilegiados, y el cine como arte, medio de comunicación y cultural, está evolucionando y revolucionando por las voces que históricamente han sido ignoradas y que hoy en día suenan más fuerte que nunca.

Hace años que nadie se toma en serio a los Oscares, pero su influencia e importancia siguen siendo grandes, y la Academia debe empezar a replantearse en serio la forma en que ven al cine, que supuestamente es la médula espinal que los mantiene en pie. Si no están dispuestos a abrir los ojos a la multiculturalidad que los rodea, esa médula espinal va a quedar parapléjica más pronto de lo que creen.

En fin, los nominados fueron anunciados y la entrega está a la vuelta de la esquina. Hay esperanzas de que se haga justicia, pero sinceramente no será así. Veremos sorpresas y premios cantados, pero los atropellos no se quedan en el anuncio de las nominaciones, así que esperemos ver cómo se vuelve a ignorar a Martin Scorsese, por decir solo uno de tantos.

Aquí la lista de nominados.

Mejor película


Mejor actriz


Mejor actor


Mejor dirección


Mejor actriz secundaria


Mejor actor secundario


Mejor vestuario


Mejor banda sonora


Mejor montaje de sonido


Mejor mezcla de sonido


Mejor película de habla extranjera


Mejor fotografía


Mejor película animada


Mejor guion adaptado


Mejor guion original


Mejor canción


Mejor diseño de producción


Mejores efectos especiales


Mejor maquillaje y peluquería

  • Kazu Hiro, Anne Morgan y Vivian Baker, por El escándalo
  • Nicki Ledermann y Kay Georgiou, por Joker
  • Jeremy Woodhead, por Judy
  • Naomi Donne, Tristan Versluis y Rebecca Cole, por 1917
  • Paul Gooch, Arjen Tuiten y David White, por Maléfica: maestra del mal

Mejor documental


Mejor cortometraje de ficción

  • Brotherhood
  • Nefta Football Club
  • The Neighbor’s Window
  • Saria
  • A sister

Mejor cortometraje animado

  • Dcera (Daughter)
  • Hair Love
  • Kitbull
  • Memorable
  • Sister

Mejor cortometraje documental

  • In the absence
  • Learning to skateboard in a warzone (if you’re a girl)
  • Life overtakes me
  • St.Louis Superman
  • Walk run cha-cha

Mejor montaje

Texto de César Augusto.


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Rumbo a los Oscar: Quiénes fueron los ganadores de los Premios Globo de Oro

El 5 de enero pasado, tuvo lugar la 77ª edición de los Premios Globo de Oro, en su ya clásica sede desde 1961 el hotel Beverly Hilton, en Beverly Hills —una de las capitales mundiales del entretenimiento—. 

Fuente: Twitter

Seguramente nuestros lectores y lectoras sabrán, estos premios son entregados por los 93 miembros de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA, por sus siglas en inglés), para reconocer el trabajo realizado por quienes trabajan en la industria del cine y la televisión; no solo de Estados Unidos, sino a nivel mundial. Y también, quienes gustan de los productos de la televisión y del cine, sabrán que los Globo de Oro son la antesala de los premios Oscar, y quienes ganan en los primeros se perfilan, generalmente, para ganar también en los segundos. 

Debido a este último detalle, en Blanks queremos recordarles quiénes se llevaron un Globo de Oro a casa para que puedan darse una idea de las cartas fuertes rumbo a los Oscar. Por cierto, este lunes 13 de enero se anunciarán las ternas nominadas y los ganadores serán anunciados en la gala el próximo 9 de febrero. 

  • Premios honoríficos
    • Premio Cecil B. DeMille a la trayectoria cinematográfica: Tom Hanks
    • Premio Carol Burnett a la trayectoria televisiva: Ellen Degeneres
  • Cine
    • Mejor película – Drama: 1917
    • Mejor película – Comedia o musical: Once Upon a Time in Hollywood
    • Mejor película en lengua no inglesa: Parásitos (Corea del Sur)
    • Mejor director: Sam Mendes (1917)
    • Mejor actriz – Drama: Renée Zellweger (Judy)
    • Mejor actor – Drama: Joaquin Phoenix (Joker)
    • Mejor actriz – Comedia o musical: Awkwafina (The Farewell)
    • Mejor actor – Comedia o musical: Taron Egerton (Rocketman)
    • Mejor actriz de reparto: Laura Dern (Historia de un matrimonio)
    • Mejor actor de reparto: Brad Pitt (Once Upon a Time in Hollywood)
    • Mejor Guion: Once Upon a Time in Hollywood – Quentin Tarantino
    • Mejor banda sonora (partitura original): Joker – Hildur Guðnadóttir
    • Mejor canción original: «(I’m Gonna) Love Me Again» Rocketman; compuesta por Elton John y Bernie Taupin
    • Mejor película animada: Missing Link
  • Televisión
    • Mejor serie – Drama: Succession
    • Mejor serie – Comedia o musical: Fleabag
    • Mejor miniserie o telefilme: Chernóbil
    • Mejor actriz de serie – Drama: Olivia Colman (The Crown)
    • Mejor actor de serie – Drama: Brian Cox (Succession)
    • Mejor actriz de serie – Comedia o musical: Phoebe Waller-Bridge (Fleabag)
    • Mejor actor de serie – Comedia o musical: Ramy Youssef (Ramy)
    • Mejor actriz de miniserie o telefilme: Michelle Williams (Fosse/Verdon)
    • Mejor actor de miniserie o telefilme: Russell Crowe (The Loudest Voice)
    • Mejor actriz de reparto de serie, miniserie o telefilme: Patricia Arquette (The Act)
    • Mejor actor de reparto de serie, miniserie o telefilme: Stellan Skarsgård (Chernóbil)

Esto nos da pistas muy sólidas sobre quiénes serán las ternas nominadas y posteriores ganadores de los premios Oscar. Por ejemplo, Once Upon A Time in Hollywood, de Quentin Tarantino, se llevó tres premios; 1917, Joker y Rocketman, se llevaron 2 premios cada una. Por lo tanto, es muy probable que se lleven alguna estatuilla el próximo 9 de febrero, porque seguro serán nominadas. 

Por su parte, también están las películas que fueron nominadas en varias categorías, aunque solo hayan ganado algunas o ninguna —pero es muestra de su buena calidad—. Entre estas están: Historia de un matrimonio, 6 nominaciones; El Irlandés y Once Upon A Time in Hollywood, 5 nominaciones; Joker y The Two Popes, 4 nominaciones; 1917, Knives Out, Parásitos y Rocketman, 3 nominaciones; Bombshell, Dolemite Is My Name, The Farewell, Frozen 2, Harriet, Jojo Rabbit, El rey león, Mujercitas y Dolor y gloria, 2 nominaciones. 

Hagan sus apuestas, porque la temporada de premios cinematográficos está por llegar a su clímax.


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¿Por qué El Ascenso de Skywalker es la peor entrega de la saga de Star Wars?

Fuente: FilmAffinity

El 19 de diciembre del año pasado fue estrenada en México la última entrega de la saga original de Star Wars, producida luego de que Disney comprara Lucasfilm en 2012. Esta entrega lleva el nombre de «El Ascenso de Skywalker» (en inglés: The Rise of Skywalker), y cierra la tercera trilogía, luego de las estrenadas entre 1977 y 1983, y entre 1999 y 2005.

En general, la trilogía entera producida por Disney ha sido la que peor recepción ha tenido entre los fanáticos, ya que tiene varias inconsistencias con respecto al canon original de Star Wars —aunque también porque hay un grupo muy radical de seguidores a quienes no les gustan los cambios—. Sin embargo, al margen de diferencias entre si los nuevos cambios que dejó el Episodio VIII son del gusto o no de la gente, se puede asegurar sin ninguna duda que El Ascenso de Skywalker es la peor de todas las películas de la saga completa.

Y es que Episodio IX tiene unos hoyos tremendos en la trama, inconsistencias que son notables incluso aunque no se sea erudito en Star Wars. Si bien la primera trilogía no es una oda al cine de autor y de escritura de alta calidad, lo que nos mantenía fascinados con la saga era que tenía una congruencia interna que hacía que todos los elementos fantásticos tuvieran sentido y nos terminaran de enamorar. Esta coherencia es inexistente en la trilogía producida por Disney.

De aquí en adelante se vienen spoilers.

El primer aspecto que es sumamente criticable es: ¿Qué carajos hace Palpatine vivo? 

Fuente: SinEmbargo

Desde el primer segundo de la película nos cuentan que el antiguo Emperador, el malvado Lord Sith Darth Sidious se encuentra vivo y poderoso y todos lo saben porque ha mandado un mensaje de voz a todos los rincones de la galaxia.

¿Qué?

No hay explicación de porqué eso está ocurriendo en esta película ¿Recuerdan lo mucho que les costó mantener vivo a Anakin después de quemarse en La Venganza de los Sith (episodio III)? Pusieron a la maquinaria del Imperio a trabajar: médicos, tecnología, etc. Parece sacado de la manga, pero bueno, se los pasamos.

Pero aquí no hay razón más que la explicación en una línea de diálogo que nos dice que el lado oscuro de la fuerza lo mantuvo vivo. ¿Por qué? Porque al lado oscuro de la fuerza se le hinchan las pelotas, por eso. Sabe cómo es que sobrevivió a la caída en el reactor de la Estrella de la Muerte —arrojado por Darth Vader— y a su posterior destrucción; luego de esa batalla no quedó nada. ¿Quién lo rescató? ¿Cómo lo rescató? ¿Cómo sobrevivió su cuerpo?

Pero eso es solo el principio, de aquí en adelante se viene una serie de situaciones y resoluciones sin el mínimo rigor de escritura, y por la misma razón pondré sin ningún rigor cronológico las cosas que más absurdas me han parecido.

1. ¿Cuál era el plan de Palpatine en El Ascenso de Skywalker? Que Rey lo matara para que, aunque ella no fuera su alumna, su espíritu pasara al de ella —como ocurre entre los Sith—. ¿Y qué pasa al final? Lo mata, pero el espíritu de Palpatine no se apodera de Rey. En El regreso del Jedi (episodio VI) Luke sabe que no debe matarlo, porque si lo hace pasará al lado oscuro, así que resiste hasta el final y ni siquiera acaba con su padre Darth Vader. En el episodio IX, Rey no se vuelve al lado oscuro a pesar de matar a Palpatine. Además está que Palpatine prácticamente se suicida. El Emperador pudo solo dejar de disparar rayos y no le ocurriría nada. Pero por alguna extraña razón siguió aventando rayos. Es como si usar el lado oscuro de la fuerza para atacar con electricidad fuera como orinar: «¡Una vez que empiezo no puedo paraaar aaaghhgrgg!»

2. La otra parte del plan de Palpatine no tiene sentido: si siempre estuvo vivo, y por alguna razón ahora que está medio muerto es más fuerte que antes y ya tenía mil destructores, ¿para qué manipuló a Ren?, ¿por qué no él solo comandaba las fuerzas del mal de la Orden Final? También dice que siempre manipuló a Kylo, que él era Snoke. ¿Para qué se gastaba en hacer tanto? ¿Por qué no lo dijo desde un principio? ¿Cuál es el punto de crear un avatar de Snoke?

3. Rey resulta ser la nieta de Palpatine. ¿Por qué? Porque Rey debía tener un linaje. A pesar que en la película anterior se dejó claro a través de Rey que no se necesita venir de padres especiales para poder ser un jedi, aquí botan eso a un lado y te meten que Palpatine tuvo un hijo y ese hijo una hija. ¿Nunca nadie se enteró que tenía un hijo?, ¿su hijo no era sensible a la fuerza? ¿con quién procreó Palpatine? Que Rey sea su nieta es un intento muy malo de replicar el legendario momento de «Luke, yo soy tu padre».

Fuente: ABC

Ya en la película anterior Luke explica que la Fuerza no es algo exclusivo de los Jedi entrenados, que estos cometieron un error queriendo hacerla exclusiva pensando que solo los elegidos son sensible. ¿Por qué desechar esa idea? 

4. Rey tiene poderes curatorios por su dominio de la Fuerza. Pero en realidad así no funciona la Fuerza, el mismo Han Solo lo menciona. Se sabe que no solo se trata nada más de hacer la santa voluntad de quien la maneja y en El Ascenso de Skywalker la usan para justificar cualquier cosa que requiera la trama. 

Que Rey (y Kylo al final de la película) sean capaces de controlar la fuerza incluso para revivir personas, entonces todo el conflicto planteado en las precuelas es inmediatamente anulado y reducido a una ridiculez. ¿Por qué no también eran capaces de curar otros Jedis como Obi-Wan, o el mismo Anakin, que bien pudo haber salvado a su madre y a Padme? Nada tiene sentido.

Tal vez lo único que no es tan desagradable de la película es la redención de Kylo Ren, pues hasta cierto punto es lo único que tiene una resolución natural. Aunque probablemente porque los guionistas no quisieron meter más mano en eso (y motivados claro, por contentar cierto grupo de fans que pedían una relación romántica y claramente tóxica entre Kylo y Rey).

Fuente: Sensacine

Podría seguir sacando más puntos increíblemente malos de la película metiéndome en los arcos de los demás personajes, donde tenemos a un Poe relegado a ser un intento de Han Solo, y un Finn completamente prescindible y desperdiciado de principio a fin. En resumen, El Ascenso de Skywalker es la película de Star Wars que menos se trabajó argumentalmente, llevando a realizar un filme que no se sostiene por sí misma, y mucho menos si se toma como el último arco de una saga de 9 películas. Llena de explicaciones sacadas de la manga, nuevas tramas innecesarias y un narrativa en modo turbo que no da tiempo para que los espectadores se involucren, y que termina cansando y deseando que no volvamos a ver nada de Star Wars en mucho tiempo. 

Texto de César Augusto

‘Joker’ coquetea con el cine de autor

Cuando el pasado mes de septiembre durante el Festival Internacional de Cine de Venecia se estrenó Joker (‘Guasón’ en Hispanoamérica), la expectativa se disparó por los cielos. La noticia de que la cinta mereció ocho minutos de aplausos fue una sorpresa y poco después se anunciaba como ganadora del máximo galardón del festival, el León de Oro, lo cual terminó de ponerla en el foco de atención. Anunciado a Martin Scorsese de productor (retirado del proyecto en 2018) y con Joaquin Phoenix tomando el papel protagonista, estaba claro que no sería una película de cómics al uso. Lo único que generaba dudas era el director Todd Phillips, cineasta que no es reconocido especialmente por ser un gran narrador, y cuya filmografía está definida por la comedia más desvergonzada donde lo más destacable es “¿Qué pasó ayer?” (The Hangover, 2009). Afortunadamente, y a pesar de ciertas irregularidades que llega a cargar la película, Phillips tiene bien claro qué quiere contarnos y filma no solo la que es su mejor cinta, sino una película con discurso, que arriesga, incomoda y genera debate en tiempos en los que la industria hollywoodense parece estar estancada.

Joker cuenta la historia de Arthur Fleck, un hombre con problemas psiquiátricos que debe lidiar con un montón de cosas: un trabajo mediocre, cuidar a una madre enferma, un intento de iniciar una carrera de comediante que no promete mucho y una peculiar enfermedad que no ayuda en nada cuando se trata de socializar con los demás. Tiene que sobrellevar todo esto en medio de una ciudad que está al borde del caos, cuya sociedad está en un momento de crisis y donde personas como Arthur son completamente ignoradas, maltratadas y menospreciadas.

Contar una historia así es uno de los retos más difíciles en ese tipo de adaptaciones tomando en cuenta el tono realista que querían implementar. No un tono como el que hizo Christopher Nolan con su Caballero de la Noche, cuyo realismo fue más una cuestión de retórica que de forma. No, aquí la aproximación sería traer a un personaje que hemos visto en películas como “Batman” de Tim Burton, a algo más cercano a lo que se ve en “Una Historia Violenta” de David Cronenberg, por poner dos ejemplos de películas que adaptan obras del noveno arte.

Y afortunadamente lo logran gracias al trabajo en conjunto donde cada departamento brilla por su cuenta. El director se nota cuidadoso en cada uno de los apartados para poder narrar la historia en sintonía, empezando con la cinematografía de Lawrence Sher, que logra plasmar con gran acierto el mundo decadente de una Ciudad Gótica atemporal en yuxtaposición con el intimismo que supone ser un relato contado enteramente desde el punto de vista del protagonista. De la mano le acompaña una banda sonora que (por fin) se aleja diametralmente de lo que estábamos acostumbrados en este tipo de películas. Aquí no hay piezas estridentes o épicas, aquí lo que encontramos es música más contenida, que refleja tanto la lucha interna del protagonista, como al mundo en el que vive, esto en combinación de canciones icónicas que van desde el jazz y el soul, hasta el rock y blues, logrando una simbiosis muy buena. Especial mención al motivo musical que acompaña a Arhur en todo momento. Firmada por Hildur Guðnadóttir, quien ha trabajado en películas como La Llegada, Sicario y El Renacido, y compuesto la banda sonora de la aplaudida serie Chernobyl, este apartado es uno de los que más resalta.

Lamentablemente tiene algunos traspiés, porque Joker no es una película perfecta. Todd Phillips no tiene todos los recursos necesarios a nivel narrativo para dar ese pequeño salto y entregar la película definitiva de un personaje como Joker. En ocasiones llega a pecar de ser demasiado explicativo, haciendo uso de la exposición e incluso en algunos momentos puede ser superficial. Da la sensación que no se arriesga a profundizar aún más en momentos clave de la trama y del protagonista. Trato de no entrar en comparaciones con otras cintas pero aquí es inevitable llegar a hacerlo ya que tiene todos los elementos que daban lo necesario para contar un relato aún más crudo y realista de lo que ya es, pero sobre todo por las claras influencias del cine de Martin Scorsese, especialmente en Taxi Driver (1976). No las muestra de una forma en que se pueda considerar plagio poniendo en duda su propio discurso, pero sí llegan a ser muy obvias las referencias, y por lo mismo se deja ver que el nivel de crudeza con el que Scorsese retrata la vida y psique de Travis Bickle es más arriesgado y mejor logrado que lo hecho por Todd Phillips.

Por otro lado, y aunque está justificado por el propio tratamiento de la historia, los personajes secundarios llegan a sentirse unidimensionales. Esto se debe a que se dedica muy poco o nada de tiempo a darles más peso dramático y su función termina por completo supeditada al protagonista. Algo más de profundidad en alguno de ellos ayudaría a elevar el nivel de la película. A pesar de estos detalles narrativos, la película no se arruina de alguna forma, en todo momento brilla y se sostiene por sí misma, aunque sí que ponen en balanza la percepción de un filme que ha llegado lleno de polémica, y que a últimas ha polarizado a la crítica y se ha llevado toda la atención del público.

Es curioso cómo se le ha acusado a la película de ser tóxica, incitando a la violencia y enaltecer figuras psicópatas, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, pareciera ser lo contrario ya que nos invita a ver cosas que regularmente decidimos ignorar. Si bien es cierto que su narrativa nos lleva a empatizar y entender a Joker, en ningún momento muestra una romantización de sus actos, y mucho menos los justifica.

Como sea, el trabajo del director tiene muchos más logros que fallas. No se puede pensar en el filme sin él. Porque Joker antes de ser una película de cómics o una de Warner, es una película de Todd Phillips. Aquí se muestra maduro y completamente entregado al proyecto pues siempre se involucró profundamente a nivel creativo. No solo dirige sino también firma el guion de la mano de Scott Silver, y es gracias a esto que el filme se sale del confort de ser solo entretenimiento y nos da una propuesta inteligente, que sabe aprovechar como pocos el mundo en el que se basa. En todo momento queda presente en que es una historia dentro del universo de Batman, así que las referencias no faltan. La diferencia aquí es que no la usa como gancho comercial sino para crear una historia verosímil entre lo que quiere contar y en lo que se basa, para expandir las posibilidades de la historia y su mundo, pero sobre todo (y para mí uno de mejores puntos) para crear una fuerte relación entre los actos del protagonista y sus víctimas, especialmente con una.

Pero el punto que creo la eleva sobre el resto de producciones de este tipo, es que se atreve a meter cuestiones sociopolíticas y de clase, jugando con la ambigüedad y grises de ciertos personajes que se creían moralmente intachables. Lleva el camino a la locura de forma que podamos entender las motivaciones del protagonista sin por ello justificar sus acciones y sin buscar juicios morales. Su enfoque es retratar la realidad de la civilización más decadente que podemos vivir para enriquecer su “estudio de personaje”. Usando el realismo, busca borrar la línea entre nuestro mundo y el ficticio de las historias de cómic, para poder desarrollar lo que significa Joker, un villano que siempre ha representado la peor cara del ser humano. Incluso se atreve a jugar con la percepción de la realidad, así que la narrativa va en conjunción perfecta con la historia de Arthur Fleck.

Y aquí es donde entra lo que definitivamente es lo mejor de la película: Joaquin Phoenix. Todos hablan del trabajo extraordinario que hace el actor, y es completamente cierto. Su transformación física, su trabajo vocal y su expresión corporal no son cosas que resalten por separado, sino completan a un personaje increíblemente fascinante. Y no es descabellado empatizar con él pues gran parte de la película no está interpretando al reconocido villano, sino a la persona que era antes de perder la cordura. Un ser humano con una vida llena de desgracias que por situaciones fuera de su alcance, y a pesar de tratar de mantenerse cuerdo y sano, termina siendo alguien en extremo inestable. Phoenix se entrega por completo y hace suya la película, teniendo muchísimos momentos donde tiene la oportunidad de lucir, especialmente en los que muestra por completo su inestabilidad. Es difícil decir cuál es su mejor escena porque en todas está increíble. Su gran trabajo actoral a la par de la buena puesta en escena del director y el fotógrafo, nos deja momentos que se quedan en la memoria y que difícilmente se van a olvidar. Lo único “malo” que podría decir sobre esto es deja ganas de más, y es que cuando empieza a mostrarse por completo como el mítico villano es cuando explota toda esa maldad que la película va acumulando, y pasas de sentir ástima a sentir miedo. Sería interesante volverlo a ver en conjunto con Batman, pero no hay nada confirmado. De no ser así, lo mejor sería que no tuviera secuela alguna. Afortunadamente la película es autoconclusiva sin final abierto, lo cual juega a su favor pues termina siendo por completo redonda, donde nada sobre ni nada falta.

En medio de una industria dominada por el modelo Disney, con una Marvel produciendo proyectos que generan millones a costa de tener muy poca o nula libertad creativa para directores y escritores, una película como Joker es necesaria por representar un tipo de producción que por momentos parece ninguneado: el cine donde las decisiones importantes no las toman los ejecutivos, sino los creativos, dándole lugar al director y a su visión. Demuestra que se pueden tomar historias de cómics de forma seria, para crear películas que no están peleadas entre ser entretenidas, ser adultas y ser exitosas. Y por el momento que le tocó, Joker es una película más grande que ella misma.

Algunas aristas sobre el cine mexicano y sobre su futuro

Roma (2018) se coronó como la máxima ganadora en la sexagésima primera entrega de los premios Ariel el pasado 24 de junio de 2019. La cinta casi autobiográfica del reconocido cineasta Alfonso Cuarón, es considerada una de las más importantes de la historia del cine nacional. Dejó la sensación de que el séptimo arte hecho en México está más consolidado que nunca, pero la realidad es muy diferente si se toma en cuenta que en el propio país es el que menos se consume.

Roma (2018). Fuente: Fotogramas

A priori, las cifras son alentadoras. En 2018, la producción de cine mexicano ascendió a ciento quince títulos en las salas de todo el país y siento ochenta y seis filmes realizados, esto según reporta el Anuario Estadístico del Cine Mexicano 2018. También hay un incremento de espectadores, con un 30% más que en 2017[1]. Pero estos números se ven opacados cuando los ingresos generales son mínimos comparados con la cantidad que genera el cine extranjero, principalmente el hollywoodense, que se lleva más de 15 mil millones de pesos mientras el nacional apenas alcanza mil millones.

Las razones que da el Instituto Mexicano de Cinematografía son la preferencia de las audiencias por productos estadounidenses, la piratería y la falta de leyes que sancionen la proliferación de las copias ilegales. Un 45% son comercializadas antes del estreno, 40% son grabadas en las propias salas de cine y 20% descargadas por Internet. El mismo instituto estima que se gastan más de siete mil millones de pesos en películas piratas nacionales y extranjeras[2]. En todo caso, es sesgado culpar solamente a la piratería.

El acercamiento de las personas al consumo pirata cambió drásticamente con el internet, y las pérdidas monetarias no se pudieron seguir midiendo de la misma forma que antes. Incluso se ha revelado que las personas que piratean tienen altas probabilidades de comprar el producto que descargaron ilegalmente.

A la par se habla de un problema de creatividad y falta de oferta. La falta de reflexión a la realidad de México que muestra el grueso del cine mexicano, es parte del discurso de algunos cineastas, como Luis Estrada (2017): “No soy un politólogo, no soy un político, no soy un sociólogo. Soy una persona muy preocupada por mi entorno, por lo que pasa, por el futuro, ¿qué mejor forma de hacerlo que por medio del cine?”[3] A esto hay que sumarle la falta de apoyo a los jóvenes cineastas, la poca oferta laboral y el abandono de espacios culturales. Como explica Carlos Bonfil (2008):

Un mundo Maravilloso – Luis Estrada (2016)

La realidad es muy distinta, y en la prensa local abundan las declaraciones de jóvenes cineastas que continuamente señalan los mismos obstáculos a que se enfrentan: falta de visibilidad para sus producciones, una distribución deficiente  […] cuotas de exhibición injustas (…), un marco legal impropio (…), escasa voluntad política del gobierno para apoyarla, y nulo compromiso de las compañías de televisión para coproducir cine[4].

Hablando de las instituciones, es dominio público que éstas se encuentran secuestradas por grupos de personas con intereses personales que reparten los recursos arbitrariamente y sin ningún tipo de auditoría. La corrupción, el amiguismo y el nepotismo son iterativos en la industria mexicana, y no parece que pronto se acaben.

Amat Escalante. Fuente: El País

Alfonso Cuarón, Alejandro G. Iñárritu y Guillermo del Toro son grandes cineastas mexicanos con prestigio internacional, pero son casos extraordinarios cuyos trabajos no han tenido el mismo éxito en México. Podemos hablar de la ya mencionada Roma: Cuarón tuvo que buscar formas de distribución para que la película pudiera verse, y terminó negociando con Netflix, quien compró los derechos del filme. Si hablamos de cineastas más “jóvenes”, hay un puñado que apenas si tienen reconocimiento: Amat Escalante, Michel Franco y Fernando Eimbcke son algunos, y sólo han podido labrar una carrera gracias al apoyo de instituciones gubernamentales (las cuales ya comentamos, no son órganos impolutos), privadas, así como festivales nacionales, los cuáles se han convertido en lugares de gran apoyo para buscar proyección.

Aunque las cifras generales den esperanza y el cine en México crezca a pesar de hacerlo de formas cuestionables, se está lejos acabar con una crisis que lleva muchos años presente. La solución es compleja pero no imposible: se necesitan mejores leyes, instituciones limpias y reguladas, pero sobre todo una cultura cinematográfica fuerte que sólo se puede obtener trabajando desde los niveles más jóvenes de la sociedad, creando una cultura cinematográfica que actualmente es casi inexistente, y apoyando instituciones académicas que fortalezcan a la industria.

Texto de César Augusto.


[1] https://www.jornada.com.mx/ultimas/2019/06/04/nuevas-marcas-para-el-cine-mexicano-115-estrenos-y-186-producciones-3646.html

[2] https://www.elhorizonte.mx/finanzas/cine-mexicano-en-crisis-de-ingresos-y-asistentes/2294894

[3] https://www.proceso.com.mx/480284/complicado-hacer-cine-en-mexico-perpetua-crisis-zozobra-luis-estrada

[4] https://www.jornada.com.mx/2008/12/28/index.php?section=opinion&article=a07a1esp

Roma se proyectará en Los Pinos

Fuente: (Carlos Somonte/Netflix vía AP)

Desde hace meses, el ya presidente de México había anunciado que en lugar de vivir en la Residencia Oficial de Los Pinos, abriría este espacio al público y se convertiría en un recinto dedicado a las artes y la cultura —ahora llamado Complejo Cultural Los Pinos—. Desde el primero de diciembre, día en que comenzó el nuevo sexenio, la cifra de visitantes fue impresionante: 30 mil personas solo el primer día. Y con el paso de los siguientes dos días se sumaron otras 70 mil más.

No podía quedarse fuera de este nuevo complejo cultural el llamado «séptimo arte», y como en Los Pinos existe una sala de cine —muy a lo VIP: pocos asientos, de buena calidad y estilo estadio—, hoy se dio la noticia de que la aclamada película de Alfonso Cuarón, «Roma», también se proyectaría en la exresidencia de los presidentes de México.

Acá pueden checar los horarios en que se estará proyectando «Roma» en Los Pinos, entre el 7 y 11 de diciembre:

También pueden checar en qué otras salas está a lo largo y ancho del país en este enlace: cinesroma.mx.

Fuente: Twitter

Es una excelente noticia para los amantes del cine, así como para el público en general, que este espacio sea destinado para el goce de toda la población.


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El final de todo: el acertado road trip apocalíptico de Netflix

Fuente: Cortesía

Año con año la maquinaria de Hollywood llena las pantallas internacionales de al menos un filme sobre desastres naturales o el fin del mundo, por lo que como espectadores hemos conocido desde tornados hasta terremotos asesinos, meteoritos fulminantes y plagas devastadoras. Afortunadamente siempre un hombre (generalmente blanco) que vive bajo los valores occidentales salva al mundo del malévolo desastre natural, además, nunca falta una lección emocional sobre cosas como la importancia de la familia, contrapuesta a la maldad del divorcio, etc.

«El final de todo» (2018) pudiera parecer más de lo mismo: un hombre y su suegro, quien no lo quiere tanto, se embarcan en una aventura para rescatar a su prometida en medio de un escenario apocalíptico donde el internet no funciona. Yo hasta puedo visualizar una comedia con Adam Sandler usando esa misma sinopsis. Sin embargo, esta película del director David M. Rosenthal es una peculiaridad entre el cine de este tipo. Alejándose del tono de película para todo la familia y entrando más de lleno en el drama, nos cuenta este singular road trip donde el desastre natural pasa a segundo plano y lo importante son sus consecuencias en las relaciones humanos.

Fuente: Cortesía

De manera similar a The Road (adaptación de la novela homónima) «El final de todo» nos muestra a los protagonistas enfrentándose a un ambiente hostil debido mayormente a los propios humanos: nadie es de fiar, ni siquiera ellos mismos para los demás. Las escenas de catástrofe son pocas y mesuradas, las de acción son un poco más, pero bien ejecutadas y rodeadas de una constante tensión con muy contados respiros.

Fuente: Cortesía

El final de todo nos brinda a un Forest Whitaker (El Último Rey de Escocia, 2006) en un excelente punto de su madurez como actor encarnando a Tom Sutherland, el duro ex-militar suegro del protagonista, Will, un joven abogado interpretado por Theo James (Divergente, 2014). El choque entre ambos personajes, debido a su pasado y personalidades, es bien presentado y desarrollado durante toda la película, convirtiéndose Tom en el maestro que Will necesita para enfrentar la crítica situación que se vive. Al reparto se suma el talento de Grace Dove (The Revenant, 2015) en el papel de Ricki una joven indígena de familia disfuncional, regalándonos desde momentos cómicos hasta angustiantes.

Fuente: Cortesía

Fuente: Cortesía

Además, «El final de todo» logra retratar la psicosis y la paranoia del pueblo norteamericano como raras veces se ve en pantalla, mostrando a confundidos personajes circunstanciales que achacan el caos ya sea al gobierno, a un invasor extranjero o alguna otra causa que amerite usar gorro de aluminio a diario. Otro punto a favor es la nula aclaración de las causas y funcionamiento de la catástrofe, todo es confusión y especulaciones. Y es que, admitámoslo, tener a un supuesto científico (te estoy viendo Eugenio Derbez) explicando porqué hay un terremoto o huracán asesino acechando contra los valores norteamericanos, le quita irónicamente verosimilitud y dramatismo al desastre.

Así el guionista Brooks McLaren, en el que parece ser su primer guión de largometraje, realizó en meticuloso trabajo en desarrollarnos las diferentes peripecias a lo largo del camino de los personajes para que estas funcionen de manera orgánica durante el proceso. «El final de todo» es imperdible, no solo por su factura en efectos especiales, si no por saber plasmar los vaivenes que enfrenta el ser humano contra sí más que contra la naturaleza, porque aunque nos muestra nuestra inferioridad como especie, también nuestra vileza y virtud.

Trailer:

Texto por @jaimemazos.


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Las formas de Memo

Guillermo del Toro es el mexicano del momento. A casi un mes de haber ganado los Oscares de Mejor Director y Mejor Película de los 4 que se llevó su película multipremiada La Forma del Agua (también ganadora por Mejor Diseño de Producción y Mejor Banda Sonora, que se sienten también de él, por la forma tan cercana que trabaja con sus colaboradores a quienes inspira tanto que una parte de él termina plasmada en su trabajo), el acontecimiento sigue siendo tema de conversación por lo que supuso para el director y para muchos mexicanos que han seguido de cerca la carrera del director.

Una semana después Del Toro movió a su natal Guadalajara para asistir al Festival Internacional de Cine de Guadalajara para ofrecer tres clases magistrales llamadas «De la geometría a La Forma del Agua».

A lo largo de las tres masterclass, Del Toro se mostró tal como es: un tipo encantado con la vida, con una relajación envidiable y una enorme pasión por su trabajo. Todo esto se notó con su discurso, así como cuando abrió el micrófono a las intervenciones del público, a las cuales estuvo atento y respondió de la mejor forma posible, con toda su honestidad, sin guardarse nada para sí mismo. Además, el lenguaje que usaba daba cuenta de su ya célebre frase: «Porque soy mexicano», ya que a través del léxico entre amigos que se usa en cualquier convivió (cabrón, güey, no mames, culero, de la chingada, entre otras frases) se sintió la cercanía que quería establecer con su público. Todo esto se pudo disfrutar pesar de las inconveniencias que se vivieron por parte de la organización, que parecía no estar preparada para un evento que convocó a más gente de la esperada.

De las cosas más comentadas en redes sociales era la forma en que se desenvolvieron las pláticas, donde quedó en evidencia dicha desorganización así como las preguntas poco afortunadas que mucha gente realizaba (sobre todo en la tercera clase), pero sin duda lo mejor fue cómo Del Toro aprovechaba y de las cuestiones más absurdas o fuera de lugar, sacaba la forma de hablar de temas relevantes para el cine actual. Habló sobre las narrativas de éxito, las cuales –mencionó– suelen ser contadas como «hizo tal cosa y se ganó tal premio» cuando en realidad es mucho más complicado. Enfatizó más de una vez que la experiencia no se gana de los éxitos o de los premios, sino de los errores y fracasos. Él mismo pasó 10 años de su carrera sin filmar (tiempo sumado que pasó entre sus primeras tres películas) y lo que supuso para él. Sin contar que tuvo que emigrar después de que su ópera prima, Chronos, no fue bien recibida en México y las complicaciones para su producción. Él vivió en carne propia el problema de la industria y está dispuesto a hacer lo que esté en sus manos para generar un cambio.

No es de extrañar que por esa razón se viera mucha gente en el público entusiasmada por mostrarle a Del Toro sus proyectos durante la sesión de Preguntas y Respuestas: Apoyar proyectos ya terminados de estudiantes o colectivos, apoyo a la animación en México (específicamente Guadalajara), entrega de maquetas para conocer su punto de vista, entre otras cosas. Guillermo, a pesar de dejar en claro que no podía hacer mucho, o que no podía recibir proyectos a menos que fuera por los medios legales, en todo momento se mostró abierto. Lamentablemente todo se prestó a que no se diera la palabra a gente que iba con preguntas relacionadas al proceso creativo y de producción del director (el punto de las clases). Pero como ya mencionamos Del Toro buscaba la forma de encontrar decir algo sustancial.

Sobre su misma frase de «Porque soy mexicano» comentó que no es algo dicho porque sí o aventada sin sentido, sino que en realidad es una forma de definir su trabajo en la industria. «Cuando me dicen que qué hay de mexicano en mis películas… ¡Pues yo, wey¡» Y queda claro cuando cuenta cómo resuelve las complicaciones que siempre se dan en la realización de una película. El ingenio mexicano es una de sus armas al momento de afrontar la filmación y explica cómo tiene que lograr utilizar sets en sus películas y que estaban destinados para otros propósitos, o agarrar material que para otros rodajes eran ya inservibles pero que él saca provecho. Por ejemplo, a detalle contó cómo logró realizar una de las escenas más comentadas en La Forma del Agua: la escena de la relación sexual entre la protagonista Elisa y la criatura. Todo el momento pasa en un baño que se llena de agua, y después de mucho pensar, decidió reutilizar un set. En una alberca llena de agua sumergió el set donde colocó a los dos actores, ayudado después con efectos por computadora en postproducción. Su forma de trabajo lo resume en que busca hacer que una película que le cuesta 19 millones de dólares (lo que costó La Forma…) se vea de 70 millones, y es capaz de hacer eso gracias al hacer mexicano.

Muchas cosas más se rescatan de las casi 7 horas que en total duraron las tres clases. La cantidad de conocimiento, consejos, verdades y realidades expuestas por el tapatío es lo mejor que nos dejó toda una temporada de premios en la que su última película brilló. Él está agradecido por los reconocimientos recibidos, y su forma de demostrarlo es abriéndose con el público. Está convencido de que su deber como cineasta consagrado es hacer lo necesario para crear los espacios y caminos que él no tuvo en su juventud. Es tarea de los jóvenes cineastas aprovecharlos de la mejor forma posible.

Aquí pueden ver las dos restantes clases en su totalidad.

 

Oscar 2017: la gala como reclamo social

«Los actores de carne y sangre son trabajadores migrantes. Viajamos por todo el mundo, formamos familias, construimos historias, construimos vida que no puede ser dividida.  Como mexicano, como latinoamericano, como trabajador inmigrante, como ser humano estoy en contra de cualquier forma de muro que quiera separarnos.»

– Gael García Bernal durante la 89ª entrega de los Premios Oscar

La noche del 26 de febrero se llevó acabo la Entrega de los Premios Oscar que celebra lo mejor del cine de 2016, y como cada año llegó con sorpresas, momentos para la historia y mucha, pero mucha politización. Y como nuestra intención no es reducir la gala al momento más incómodo y vergonzoso en la historia de la ceremonia, trataremos de sacar lo mejor que dio, enfocándonos en este halo de protesta política y social en la que se vio envuelta.

No es nuevo que la ceremonia, a través de quienes tienen la posibilidad de subir al estrado y hablar ante el micrófono, sea un escaparate del reclamo sociopolítico que está en boga, sobre todo por la tendencia de los artistas en Hollywood hacia ideologías más demócratas (aunque los dueños de la industria sean lo contrario). Se vio en la 45ª edición donde Marlon Brando rechazó el premio a Mejor Actor por El Padrino en protesta por el trato que se le daba a los Nativos Americanos en la industria hollywoodense; o en la 87ª entrega donde Patricia Arquette dio un discurso sobre la falta de oportunidades que sufren las mujeres en el rubro. Pues bien, en la ceremonia de este año no faltó la protesta que ya se tenía en mente desde semanas antes: Trump y su megalomanía y radicalismo frente a temas de odio entre naciones y personas.

Duro contra el muro… y contra la discriminación

El discurso pronunciado por el actor mexicano Gael García Bernal, después de entregar el premio a Mejor Corto Animado, fue el ejemplo más representativo contra la discriminación sistemática que, desde el gobierno de los Estados Unidos, se intenta materializar a través de políticas públicas que afectan a millones de inmigrantes (con especial puntería a latinos y musulmanes) que no tienen documentos de residencia, no importando si son una importante fuerza laboral en dicho país. Este pequeño discurso fue nuestro favorito pero claro que no fue el único; el director iraní Asghar Farhadi, quien ganó por mejor película extranjera, decidió no asistir por respeto a las personas de siete países con mayoría musulmana (incluido Irán) a quienes les prohíben la entrada a EU, y envío una carta que fue leída por dos iraníes estadounidenses. Otros hicieron lo propio como el anfitrión del evento, Jimmy Kimmel, quien en reiteradas ocasiones ridiculizó al actual presidente de los EU por medio de su ya distintivo sentido del humor.

Otro reclamo presente fue en contra de la discriminación a las personas de raza negra, a propósito del #BlackLivesMatter y del #OscarSoWhite que el año pasado inundó los medios por la falta de representación de afroamericanos en la entrega de los Oscars. Gracias a la nominación y obtención de premios de diferentes películas en varias categorías como Fences, Hidden Figures, pero principalmente Moonlight, se logró visibilizar tal discurso. Tan solo hay que darle otro vistazo a las palabras de la actriz Viola Davis cuando recibió el premio a Mejor Actriz de Reparto, para darnos cuenta de la importancia que sigue teniendo hoy en día hablar sobre cuestiones raciales. Cuestiones que parecieran estar resueltas pero que están más vivas que nunca, siendo Hollywood un reflejo perfecto de ello. Y es importante hablarlas porque al fin y al cabo el cine y las películas se tratan sobre sus personajes, sobre la gente.

https://www.youtube.com/watch?v=BWIdWLwux18

Por otro lado, aunque no se pronunciaron acerca de ello, cuestiones sexuales no faltaron: Casey Affleck fue premiado a Mejor Actor por Manchester by the Sea en medio de la polémica en redes sociales sobre las acusaciones de acoso sexual en su contra. El premio fue merecido por su labor actoral, pero no se pueden ignorar las implicaciones externas y el hecho de que fue señalado por estas acusaciones. Antes de la ceremonia se hablaba que la Academia no debía premiar a personas que tuvieran tales cargos en su contra ya que era premiar sus acciones en lo global. Pero tal cual se refleja en la mayoría de los filmes y en el día a día de Hollywood, esos temas no son algo que importe mucho en la industria, a menos claro que así lo requiera el contexto en el que se desenvuelva la ceremonia. El colmo fue que seleccionaron a la actriz Brie Larson, defensora declarada de personas agredidas sexualmente, para que le entregaran el premio a pesar de su expresión de desaprobación al anunciar al ganador. Así mismo pasó en los Globos de Oro hace algunas semanas.

Noche de alegrías, sorpresas y Jimmy Kimmel.

La gala, a pesar de un ambiente que algunos podrían definir como políticamente correcto, se desarrolló sin ningún problema y sin caer en la pretensión absurda, y no cabe duda que gran parte de esto se lo debemos a la buena labor de Jimmy Kimmel. El conductor y comediante aprovechó y ofreció muchos momentos graciosos sin dejar de lado los temas que ya se han tocado en esta entrada pero sin caer en la provocación fácil. Una de las bromas más hilarantes fue cuando proyectó la pantalla de su móvil para ver cómo tuiteaba al presidente de los EUA por la falta de actividad de éste en la noche de los premios. Como bien se sabe, Twitter es la plataforma preferida de Donald Trump tanto para opinar de asuntos públicos, como para exponer posturas de calibre político e internacional, como para pelearse con celebridades. Como fuere, Kimmel salió avante y fue de lo mejor de la noche.

En cuanto a los premios se puede decir que en su mayoría fue una entrega justa dentro de lo que cabe y dejando a un lado que hubo películas, actores y apartados de producción que merecían nominación y ni eso obtuvieron, y solo unas cuantas estatuillas dejaron un sabor agridulce (Mejor Maquillaje se lo llevó Suicide Squad dejando en el camino a Star Trek Beyond, donde el trabajo fue infinitamente superior). Moonlight fue la gran ganadora al alzarse como Mejor Película después de que, por error, el premio iba a dar a La La Land, repitiendo un momento tan incómodo como el vivido en Miss Universo el año pasado; también se llevó el premio a Mejor Actor de Reparto para Mahershala Ali y Mejor Guión Adaptado juntando un total de 3 estatuillas. Le sigue La La Land que se llevó a casa 6 galardones quedando como la máxima ganadora de la noche. Los otros títulos más premiados fueron Hacksaw Ridge y Manchester by the Sea con 2 Oscars cada una.

Después de una noche memorable, por decir menos, los premios Oscar demostraron porqué siguen siendo una de las entregas más importantes en el mundo del cine (que no la mejor y aunque en su mayoría se enfoque a la industria hollywoodense). Las apariciones de diferentes voces, los discursos a favor de la igualdad y el respeto a la diversidad, pero sobre todo la influencia que ha tenido el cine estadounidense en el mundo, así como el reconocimiento a quienes hacen posible la creación de estas películas que nos emocionan, nos conmueven y nos cuestionan, es lo que hace grande al Oscar, aunque a veces cojean como en el caso de Casey Affleck y Brie Larson. Se puede hablar de que no premian lo mejor del año al reducirse a su propio mercado pero, además de que no es precisamente la pretensión de la Academia premiar lo mejor del cine mundial, también sería reducir su labor como reconocimiento cultural a obras artísticas que influyen en las personas, en las comunidades y sociedades, y que dejan una herencia social y cultural que marca generaciones y que crea pensamientos e ideas que enriquecen al ser humano.

Texto por: @Sezaruaugusuto y @alejandrotello


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